El curador silencioso una Investigación Actual sobre el Aloe Vera






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Historia Química y Hallazgos Generales
Es un hecho de fácil comprensión que el análisis químico de cualquier planta compleja es un proceso al que no se llega de una sola vez. Con frecuencia, se logra aislar uno de los elementos o algunos pocos de cada compuesto y esto tiene una explicación. Los procedimientos de laboratorio que se llevan a cabo para detectar las propiedades químicas de las plantas generalmente tienen categorías predeterminadas desde sus inicios. Casi siempre los criterios contra los que se prueban esas categorías tienen alcances limitados y asimismo son sus resultados. Las estructuras inadecuadas de las pruebas son muchas veces, el resultado no tanto de la falta de visión, sino de la necesidad. Se arman los rompecabezas colocando una pieza a la vez. Históricamente, el Aloe Vera ha seguido ese proceso, o más bien lo ha dirigido. Pues aún entre grupos de investigadores especialistas en composición fitoquímica, el Aloe Vera es famoso por la dificultad que ofrece a quienes lo estudian. Esto ha hecho que muchos de sus secretos estén por descubrirse todavía.
Más que enumerar en detalle todos los descubrimientos históricos y las creencias que los dictaron, haremos una breve lista cronológica de cada elemento o grupo de elementos de acuerdo a su descubrimiento. Luego intentaremos clasificar los elementos en categorías. De acuerdo a como vayan reduciendo azúcares, enzimas, vitaminas, minerales, antraquinonas, antioxidantes o antraquinonas discutiremos sus valores y sus supuestos efectos en el sistema humano.
Pero la actividad química que se desencadena una vez que un compuesto orgánico pasa a través del cuerpo humano es muy difícil de analizar. Sus misterios son tan infinitos como los misterios de la creación e igualmente formidables.
Históricamente sabemos que los egipcios de la antigüedad y especialmente los árabes del siglo VI, D.C. elaboraron compuestos químicos derivados de Aloe Vera y perfeccionaron su uso. Esto se mencionó en los anales médicos de Dioscordes, Plinio y de otros sobre medicinas de sábila o resinas de sábila, aunque no se referían necesariamente a lo mismo. 71 Los usos curativos y médicos de las medicinas de sábilas y de Aloe Vera fueron descritos en varias crónicas de medicina del siglo II, hasta el siglo XVII D.C., aunque los análisis químicos de la materia orgánica eran casi desconocidos hasta el siglo XIX. Fue en 1851 que la sustancia viscosa, negra y café que se extraía de las sábilas fue cristalizada e identificada como aloína. 72
Sería redundante comentar de nuevo el tema de la aloína así que sólo recordaremos el hecho de que su primera aplicación médica fue como laxante y que esto determinó el principal uso de la planta de Aloe. Esta función fue el sello distintivo de la planta durante casi un siglo, mientras sus otras funciones curativas se mantenían en suspenso. Esto se justificaba por el hecho de que hasta ese momento, solo había sido posible identificar y descomponer uno de los elementos de la planta: la aloína. Esto se confirma en el siglo XX, cuando los análisis químicos se convirtieron en un factor imperativo en la identificación de las medicinas, especialmente las que aparecían en la United States Pharmacopeia, las reconocidas por la American Medical Association y otros estándares médicos. Las medicinas que pudieran ser debidamente analizadas e identificadas lograban respeto y aceptación. Las que no, eran relegadas a la medicina popular. Tenía sentido proteger al público y a los médicos de esta manera, y todavía lo tiene. Sin embargo, la aloína era la única forma de Aloe Vera aceptada como medicina, y todavía lo es.
Con los trabajos de Collins y Crewe en las quemaduras por radiación en los últimos años de la década de los años treinta, los usos medicinales que le daban los antiguos a la planta sanadora tuvieron por primera vez un respaldo profesional escrito y el primer foro para su progreso en este país. Pero a pesar de sus avances en las aplicaciones dermatológicas y sistémicas de Aloe Vera, ellos no pudieron hacer nada más aparte de recomendar una “mayor investigación”, cuando se referían a las propiedades curativas de la planta. 73
En los años treinta y cuarenta, la responsabilidad recayó sobre dos grupos de investigadores. Primero, en 1938, Chopia y Gosh identificaron los ingredientes principales de Aloe como “aloína, emodina, ácido crisofánico, resina, goma y trazas de aceite volátil y no volátil.” Pero fue en 1941 con los esfuerzos del Profesor Tom D. Rowe que Aloe Vera tuvo su primera evaluación detallada. Previamente hemos dicho que los hallazgos incompletos de Rowe en ensayos con animales en 1940 causaron problemas para la aceptación de Aloe Vera en años posteriores, pero no queremos hacer énfasis en ese aspecto. Rowe era una persona dedicada a encontrar la verdad sobre Aloe Vera y fue él quien dio los primeros pasos vitales en el análisis químico de la planta.
En A Phytochemical Study of Aloe Vera Leaf, Tom D. Rowe y Lloyd M. Parks lograron la más extensa descomposición de Aloe Vera de la historia. y reportaron sus hallazgos a el Journal of the American Pharmaceutical Association. Y aunque los criterios de investigación de Rowe estaban algo desubicados, sus contribuciones no fueron insignificantes. Rowe creía que las verdaderas propiedades curativas de Aloe Vera se encontraban en la corteza, más que en la pulpa de la hoja, aunque él y Parks descompusieron las dos. En la corteza encontraron la presencia de las enzimas oxidasa y catalasa. Ellos hallaron el polisacárido pentosan, un reductor de azúcares. También encontraron la presencia de sulfuro y fenoles en trazas. Conociendo las propiedades bactericidas de ambas, esto fue bastante significativo. 76
Mencionamos las propiedades químicas de la corteza por dos razones. Aunque nosotros somos los primeros en reconocer al gel de la hoja como el elemento curativo más importante de Aloe Vera, también recordamos la extraña relación entre la corteza y el gel cuando se aplica directamente en compresas y en forma de envolturas sobre quemaduras, heridas y picaduras infectadas. Hemos documentado muchos casos en los que la corteza y el gel juntos en su forma natural, curaron una lesión mucho más rápido que el gel de la hoja por sí solo. Y existe muy poca duda de que hay una interacción química considerable entre el gel y la corteza.
En la corteza, Rowe y Parks también encontraron la presencia de caroteno en beta-caroteno, una pro-vitamina de la Vitamina A, pero no encontraron Vitamina A. Este descubrimiento tendrá un mayor significado cuando analicemos el contenido vitamínico de nuestra fórmula estabilizada. 77
Posteriormente se encontraron trazas de beta caroteno en pruebas realizadas a la pulpa, pero no en los ensayos de Rowe. La hoja sí mostró pequeñas cantidades de pentosan, una enzima que divide el almidón. Además, los ensayos cualitativos del gel de la hoja revelaron la presencia de oxidasa y amilasa como enzimas hidrolizantes, aunque indicaron la ausencia de proteínas en extractos alcalinos acuosos de la corteza fresca. Como las enzimas son proteínas, estas observaciones deben parecerles curiosas a los investigadores modernos de este tema.
Aún con la poca información que Rowe y Parks tenían a su disposición, fueron capaces de señalar al oxalato de calcio como una propiedad química presente en el gel de la hoja. El calcio es un mineral esencial en la formación del tejido óseo en el cuerpo humano. La propiedad como oxalato indica posibles usos adicionales como limpiador alcaloide o agente purificante. 78
Seguramente, tanto la aloína, como la barbaloína y su derivado cristalino, la isobarbaloína, se encontraron solo en la hoja seca, lo que confirma el hecho de que la aloína surge esencialmente de la oxidación de la planta y es quizás el único producto útil de ese proceso.
A pesar de la extensa investigación sobre Aloe Vera hasta ese momento, los hallazgos de Rowe/Parks se quedaron cortos. Una de las razones de eso es evidente, ya que ellos estaban considerando la corteza como el principal agente curativo. Más aún, ellos intentaron aislar y clasificar las propiedades en sus análisis, más que interrelacionarlos. De todas maneras, teniendo en cuenta que las pruebas se llevaron a cabo hace cuarenta años y con métodos muy limitados si los comparamos con los métodos de la actualidad, sí fueron un paso importante y en la dirección correcta.
Los pasos que siguieron a los estudios de Rowe/Parks fueron muchos. En 1941, en una serie de estudios in situ , G. A. Bravo comparó la acción de las antraquinonas en el intestino humano en relación con su acción en el Aloe Vera. Las antraquinonas incluían barbaloína, isobarbaloína y antranoles. De nuevo en 1950, Bravo reportó estudios de Luisa D´Amico en los que se confirmaban las propiedades antibióticas en las antraquinonas encontradas en Aloe Vera (linn.) y en el ruibarbo Chino. 79
El término “Antibiótico” significa realmente “antivida”, pero los anticuerpos son agentes que matan y que existen en el sistema humano; son un ejército que defiende el cuerpo de los microorganismos extraños. Cuando los anticuerpos fallan en su tarea o tienen una carga demasiado grande es necesario utilizar antibióticos que los ayuden en su batalla contra las infecciones. Con seguridad, son bactericidas pero si son o no virucidas, todavía está por comprobarse. Las antraquinonas, que son todavía conocidas por sus efectos laxantes, tienen propiedades antibióticas y se cree que trabajan en una forma muy similar a los antibióticos, con una ventaja adicional. Tal como lo mostraremos en los reportes bacteriológicos, el Aloe Vera es virucida contra numerosas cepas virales, en gran parte debido a la actividad de las antraquinonas.
De manera curiosa, las antraquinonas, al igual que muchos antibióticos creados por el hombre pueden ser tóxicas a nivel individual. En el contexto de la planta de Aloe Vera, como veremos, no se ha encontrado ningún grado de toxicidad.
La búsqueda de las antraquinonas como “el ingrediente activo” en Aloe Vera tuvo auge en 1950, con los estudios realizados por Gotshall et al. De ellos aprendimos que las propiedades de Aloe Vera eran efectivas contra el tubercule bacilli. Y el ingrediente activo que se pensó que era el responsable de esta característica era el glicósido de barbaloína, una composición de antranol que supuestamente ataca el nicho de la bacteria de la tuberculosis. 80
A pesar de se creía que las antraquinonas eran los elementos principales en el proceso laxante, se siguieron encontrando en los aloes y fueron constantemente apreciadas por sus otras propiedades. En 1968 en unas hojas de (Curacao) aloe que fueron descompuestas y analizadas se encontró que contenían Aloe-emodina junto con otros derivados de las antraquinonas (barbaloinas) tales como antraceno y ácido aloético. Descritas como “agujas anaranjadas” cuando se combinaban con ácido acético, la Aloe-emodina y la barbaloina glicosida fueron señaladas como potentes purgantes. Pero algunas actitudes y algunos puntos de vista estaban empezando a cambiar. Las antraquinonas también estaban siendo reconocidas por sus usos en veterinaria, para el alivio, si no la curación, de inflamaciones, peritonitis y debilidad en animales jóvenes. (81) En otras palabras, se comenzó a ver que tenían propiedades anti-inflamatorias y bactericidas y que además, eran útiles en la reconstrucción de tejidos en los animales. Entonces, la pregunta lógica era “Por qué no también en los humanos?”.
Ya sabemos de los hallazgos del grupo de Lorenzetti, en los que se consideraba que el Aloe Vera seco mediante congelación era bacteriostático contra organismos dañinos como los estafilococos, el Streptococus pyogenes y los causantes del tifo. Como se sabía que el Aloe Vera contenía antraquinonas, muchas de ellas fueron probadas individualmente contra las bacterias. Y al realizar esas pruebas a cada una por separado, la Aloe-emodina, la emodina y el ácido crisofánico no pudieron inhibir las bacterias que si inhibía el gel de Aloe Vera completo. 82
Este estudio es significativo no sólo por la corta duración de los efectos bacteriostáticos que tiene el gel de la hoja fresca (y la que recientemente se haya sometido al proceso de secado por congelación), pero también porque evidencia la incapacidad de las antraquinonas glicosidas cuando están aisladas unas de otras, para combatir las bacterias tan efectivamente como cuando están juntas. El análisis de un componente en forma individual es una práctica común en los laboratorios, pero a veces puede llevar a conclusiones equivocadas. En este caso, ayudó a desorientar a los médicos e investigadores al llevarlos a buscar las propiedades curativas del Aloe Vera en otros grupos de ingredientes, cuando en realidad las antraquinonas tenían parte de la respuesta que buscaban. Pero sólo una parte, pues ellas en realidad, son sólo el comienzo. Encontrar el misterioso “ingrediente clave” de Aloe Vera era un largo camino por recorrer.
En 1951, la investigación llevó a otro grupo de elementos que se creía tenían poderes curativos, cuando Ikawa y Niemann encontraron que el mucílago de Aloe Vera consistía esencialmente del muco, conformado por polisacáridos, y manosa y el hexo , que contiene ácido urónico y algunas trazas de rhamnosa. 83 Se creía que estos reductores de azúcar tenían propiedades para reconstruír tejidos, especialmente la manosa y la glucosa. El hexo con su ácido urónico posee habilidades antisépticas relacionadas con la urea, que actúa como un agente bactericida y de limpieza.
La creencia de que los mono y polisacáridos son los principales agentes curativos motivó la investigación a lo largo de los años setenta y hacia Europa y África del Norte. En unos ensayos en 1973, los doctores El Zawahry, Hegazy y Helal encontraron que el Aloe Vera fue dramáticamente efectivo en la curación de úlceras en las piernas. En los tres casos estudiados se habían ensayado previamente varias clases de medicamentos hasta por períodos de quince años antes de probar con Aloe Vera y todos habían sido inútiles. La aplicación frecuente del gel de Aloe Vera estimuló una mejoría dramática en cada uno de los casos, en períodos de cinco a once semanas. Además, El Zawary et al descubrieron que en los ensayos, el gel tenía significativos efectos contra el acné vulgaris, seborrea y alopecia (calvicie prematura). 84
Al comienzo de sus trabajos, los médicos egipcios reconocieron que algunos de los valores curativos se encontraban en los antranoles, que son compuestos de las antraquinonas, y que están en el gel, pero después ellos profundizaron aún más en este tema. Dedujeron que el principio curativo principal estaba en los mucopolisacáridos. 85. Ellos tenían razón, en parte. Más tarde, ellos le dieron crédito a la actividad enzimática como la responsable de la dramática remoción del tejido muerto en las heridas. De nuevo tenían razón, en parte. 86
La búsqueda de los “ingredientes claves” de Aloe Vera tomó diferentes formas a través de los años y se fue por diferentes caminos en su proceso exploratorio. Ya prácticamente no había duda de que los compuestos de antraquinona eran responsables de la curación de los tejidos y de la actividad analgésica de la hoja fresca. Después de varios ensayos, se ha encontrado también una fuerte evidencia de la existencia de compuestos del complejo vitamínico B. Y se apoyó la teoría de que la capacidad catalítica de reconstrucción de tejidos de los mono y polisacáridos los convertía en los más importantes ingredientes del gel de la hoja. De los estudios de Rowe y Parks en los años cuarenta, nosotros sabemos que hay algunas trazas de algunos minerales en el gel, especialmente de calcio.
Dominados por el interés por la planta y en su reputación de “cúralo-todo” y advirtiendo que otros estaban estudiando el contenido de carbohidratos del gel, Gunnar Gjerstad y G.D. Bouchey de la Universidad de Texas condujeron una serie de estudios químicos para determinar los constituyentes minerales de Aloe Vera y su posible efectividad como agentes curativos.
Hasta la fecha, todavía no existen los medios para determinar los beneficios específicos que las trazas de minerales le ofrecen a nuestro organismo. Sólo se han podido detectar las consecuencias cuando hay deficiencia de esos minerales, pero esto ya es suficiente para considerarlos esenciales para el sistema humano. Gjerstad y Bouchey determinaron que los principales elementos inorgánicos encontrados en Aloe Vera eran: calcio, cloro, sodio, potasio y manganeso. Los elementos se determinaban al colocar el gel de Aloe Vera in vitro (en tubos de ensayo de vidrio) y luego exponerlos al bombardeo de neutrones de rayos gamma. Continuando con los ensayos in vitro, más que in vivo, (en tejidos vivos) los minerales individuales se sometían al análisis de neutrones para evaluar sus posibles potenciales curativos. 87
A pesar de que los dos investigadores encontraron presencias mucho más altas de potasio y de cloro de las que esperaban, también se dieron cuenta de que cuando se los probaba individualmente, los minerales mostraban un potencial curativo muy escaso o nulo. No sorprende, por lo tanto, que ellos hayan concluido en su resumen: “Basados en el conocimiento actual sobre las propiedades curativas de los iones inorgánicos, es difícil visualizar cualquier habilidad como panacea a los componentes minerales del jugo de Aloe Vera.” 88
Otros intentos de identificar los más importantes ingredientes de Aloe Vera tuvieron una visión más amplia, incluyendo algunos descubrimientos de los mismos Gjerstas y Bouchey. En 1971, sus estudios de Aminoácidos concluyeron que el jugo de Aloe Vera contenía los mucopolisacáridos glucosa y aldonentosa, junto con 18 de los 22 aminoácidos que se encuentran en el cuerpo humano. Ellos establecieron que una dosis de una cucharada del gel de Aloe Vera podría contener 75 miligramos de material sólido en numerosas composiciones de no más de 1 miligramo cada una. Es decir, que había 75 ingredientes químicos diferentes en el gel. Algunos de esos ingredientes fueron identificados en grupos específicos.
Sin importar cuáles fueran los ingredientes indicados por los investigadores, el gel de la Sanadora Silenciosa constantemente exhibía sus cualidades como inhibidor de infecciones y promotor del crecimiento de tejido sano.
En sus reportes de los ensayos in vivo, El Zawahry et al. fueron cuidadosos al señalar que el Aloe Vera promovía la acelerada regeneración del tejido normal, contrario a los patrones de crecimiento anormal de los tejidos que está presente en la actividad carcinogénica. 90 Traducción: A pesar de que la tasa de curación en el tejido tratado con Aloe Vera era asombroso, no había una correlación con el crecimiento de algunos tejidos en varios tipos de cáncer. La tasa de crecimiento, aunque acelerada, era normal.
No solo se encontró que el Aloe Vera era confiable para la regeneración de los tejidos sino que con frecuencia, era calificada como efectiva en reportes de virología. Particularmente significativo es la investigación llevada a cabo por la Dra. Ruth Sims y el Dr. E. R. Zimmermann, en la cual hallaron que las preparaciones del Gel Estabilizado* de Aloe Vera, de Aloe Vera of America, Incorporated eran bactericidas y virucidas contra un amplio rango de estreptococos, estafilococos e infecciones por moniliasis. 91 Su actividad mortal contra la monilia era particularmente importante, ya que las infecciones causadas por la monilia pueden ocurrir en cualquier parte de las cavidades mucosas del cuerpo, como la boca o la vagina y muchas veces ocurren como reacción a la administración de algunos antibióticos. Sims y Zimmerman también determinaron que las preparaciones de Aloe Vera of America en los compuestos de Aloe Vera 80% son antipruríticas y también fungicidas. Fungicida quiere decir que es capaz de eliminar a una amplia gama de hongos (fungus). Los agentes antipruríticos se ponen en acción frente a las irritaciones de la piel que producen picazón, como las quemaduras por el sol, alergias de la piel como la que produce la hiedra venenosa, prurito anal y vulvar y otras irritaciones relacionadas. En todas aplicaciones, Sims y Zimmerman creían que eran las enzimas proteolíticas las que llevaban el grueso del poder curativo, especialmente en la eliminación del tejido muerto o infectado. 92
En años recientes, la actividad enzimática ha recibido gran parte del crédito por el poder penetrante del gel de Aloe Vera, tanto como la lignina. Y en la tierra de los desconocidos componentes del gel, algunos creen que un radical penetrante será descubierto, y que será similar al DMSO, que se creía era útil en el alivio del reumatismo y de la artritis, pero sin la excesiva toxicidad del DMSO.**

En realidad el radical penetrante podría ser uno de tres posibles candidatos. El primer y más lógico candidato sería la lignina. Descubierta por primera vez en el Aloe Vera en 1938 por Chopia y Gosh, la lignina es una pulpa parecida a la de la madera que se encuentra en la hoja de Aloe Vera y que tiene una extraña habilidad para penetrar la piel humana. La segunda posibilidad sería una enzima, más bien una amilasa derivada, ya que una variación cercana, la alfa amilasa en realidad ofrece las propiedades de penetrar en la piel y eliminar el dolor en problemas tales como la artritis, la bursitis y esfuerzos excesivos del tejido muscular. El tercer candidato sería el ácido monosulfónico, un contendor teórico pero viable, que es un derivado de las antraquinonas y que se encuentra en la familia de las antraquinonas del Aloe Vera. El ácido monosulfónico es una cadena química pariente del DMSO, pero sin sus efectos tóxicos.
Hay una cuarta posibilidad y esa es: todas las anteriores. Una cosa que pronto descubriremos en el laberinto de la estructura química es que sus componentes trabajan en una combinación hermosamente misteriosa.
En lo que se refiere a la actividad enzimática proteolítica, sólo podemos ofrecer una inteligente hipótesis sobre nuestros derivados de la amilasa pues ni la actividad enzimática ni las innumerables combinaciones de aminoácidos ha sido descompuesta por completo. Estos son secretos que todavía deben ser descubiertos y eso tal vez no se logre ni siquiera en las próximas generaciones. Explicaremos algunas de las razones brevemente, cuando revelemos “el ingrediente activo” que desde nuestro punto de vista, guarda el secreto de los verdaderos poderes curativos de Aloe Vera. Pero si tomamos en cuenta solo las cantidades estimadas por Gjerstad/Bouchey, el número de ingredientes que pueden estar activos en Aloe Vera es bastante considerable. No hemos mencionado aún las vitaminas y pro-vitaminas que se encuentran en el gel. Entre otros, esas vitaminas incluyen: Vitamina B1, Niacina, Vitamina B2, Vitamina B6, Vitamina C y Colina.
En este punto necesitamos aclarar que Aloe Vera es una planta de hojas suculentas, lo que quiere decir que están compuestas principalmente de agua. Pero aparte del agua, que es la base de toda vida orgánica, el Aloe Vera tiene algunos ingredientes que causan una gran impresión, inclusive cuando se los mide individualmente. Y es bueno que los analicemos aquí. En la lista que sigue a continuación, nosotros incluimos los ingredientes que otros han registrado en sus análisis, más aquellos ingredientes que Aloe Vera of America ha descubierto en sus investigaciones, junto con ciertas vitaminas claves, anti-oxidantes y algunos compuestos menores que utilizamos en nuestra formula básica Estabilizada*. En esta lista incluiremos una descripción de los potenciales beneficios que ofrece cada ingrediente por sí mismo.
Discutiremos la interacción de los ingredientes después. Esta fórmula constituye lo que se ha convertido en el Gel Estabilizado* de Aloe Vera, de Aloe Vera of America, cuyos ingredientes, en su mayoría, son inherentes a la planta. Sin embargo, algunos han sido añadidos por nosotros para facilitar la actividad de ciertos ingredientes del gel en su estado original. Y no es que pensemos que podemos mejorar la Naturaleza, especialmente cuando se trata de una planta tan magnífica como esta. Pero sí se trata de mejorar cuando nos referimos al proceso de estabilización de Aloe Vera. Es lograr que sus propiedades curativas sean todavía más confiables y activar cualquier propiedad que pueda tener y que aún permanezca latente.
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