El curador silencioso una Investigación Actual sobre el Aloe Vera






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Por qué Aloe Vera no sirve algunas veces
La respuesta a esta pregunta, que se repite a menudo, es muy compleja y tiene tal vez tantas facetas como la planta misma. Realmente, existen seis respuestas para esto:
1) El uso de las especies equivocadas de Aloe 2) El uso de plantas inmaduras o con hojas deterioradas 3) La utilización de hojas de una planta descompuesta, o de un gel que ya ha sido secado, oxidado o neutralizado por sobre-exposición. 4) El uso de productos de Aloe Vera estabilizados en una forma inapropiada. 5) El uso inconstante o incorrecto de un producto de Aloe Vera, (6) Las propias sutilezas de la planta en sí, incluyendo la forma misteriosa en que obra.
Cada una de estas respuestas amerita un estudio individual y seguramente nos orientan hacia una mejor comprensión de lo que Aloe Vera puede hacer y cómo podemos lograr que nos sirva de una manera eficaz. Algunos de los usos errados de la planta serán analizados concretamente, a manera de ilustración. Muchos otros se mencionarán como ejemplos típicos de las numerosas equivocaciones en las que se incurre en la utilización de la planta. Todos estos errores se podrían evitar si quien la usa es asesorado por un profesional antes de usar la planta, el gel o cualquiera de los productos derivados. Debe haber por lo menos un médico, un dentista, un osteópata, un homeópata, un farmaceuta o un botánico cerca del lugar donde usted vive o trabaja, que conozca los usos correctos de la planta y de los productos. Si no hay nadie disponible en este sentido, comuníquese con nosotros: Hill C. Coats, 12989 Jupiter Road, Dallas, Texas. Teléfono (214)-349-9805. Nosotros lo contactaremos con un especialista que lo pueda orientar o le recomendaremos la terapia que usted requiera. Otra posibilidad es que usted estudie a conciencia el contenido de este libro. Lo más probable es que encuentre lo que necesita saber aquí mismo.
En primer lugar, aclaremos los usos equivocados de Aloe Vera y sus posibles repercusiones.

1) El uso de especies equivocadas de Aloe.
Esto puede suceder con cierta frecuencia, como sucedió en el caso de Jane B, de Rochester, Nueva Cork. Ella había sufrido quemaduras más bien severas por exposición al sol, mientras tomaba vacaciones en Arizona. Las quemaduras profundas en sus brazos y piernas tenían ampollas incipientes. A su regreso a Nueva Cork, recordó que una amiga le había dicho que el jugo de la planta de Aloe Vera era tradicionalmente usado por los indígenas de esa región para tratar quemaduras por exposición al sol, quemaduras causadas por el horno y erupciones cutáneas de diversos orígenes. También recordó que su vecina en Rochester tenía una planta de sábila en su invernadero. Con mucha preocupación y temiendo que su piel, en muy pocos días se asemejara a la de un reptil, Jane B. fue rápidamente donde su vecina y le pidió que le diera una o dos hojas de la planta. Las hojas que utilizó Jane eran de una sábila decorativa, llamada Aloe milloti, que no es particularmente suculenta. Aloe milloti no es una verdadera sábila y sus propiedades curativas son insignificantes y por supuesto, su efecto es igualmente insignificante. Las quemaduras de Jane se ampollaron, se pelaron y hasta sufrió de erupción. Ella culpó a Aloe Vera y dijo que era una planta inútil. El médico que la trataba confirmó su veredicto sobre la medicina tradicional con una frase severa: “Yo le hubiera dado esa misma información, antes de que usted tuviera que confirmarla”. Por supuesto, el nunca había trabajado con Aloe Vera, probablemente no la identificaba y nunca podría hacerlo. Ese era otro clavo en el ataúd de la credibilidad sobre Aloe Vera.
2) En otra experiencia, un defensa estrella del equipo de los Dallas Cowboys fue exitosamente tratado con Aloe Action Products, de Aloe Vera of America, a causa de una herida en su mano. El estaba tan asombrado por la eficacia de nuestro producto, que se ofreció para dar testimonio de sus resultados. Su esposa estaba tan impresionada también, que decidió comprar una planta de Aloe Vera para su uso personal. Cuando visité al atleta y a su esposa les llevé una planta joven, pero me encontré con que ellos ya tenían un ejemplar cerca de la ventana de su cocina. Era un aloe muy hermoso pero tenía un pequeño problema: no era un Aloe Vera sino un Aloe superfoliata, y aunque tenía algún valor medicinal hubiera sido muy limitado en su potencia curativa.
El no poder diferenciar una sábila verdadera de una falsa o de aquella que tienen una potencia curativa muy limitada no es sólo un problema de aficionados. Una vez más nos vamos a las investigaciones de Gottshall, Lucas y Lickfeldt, en 1949, en los cuales ellos probaron un buen número de plantas de semilla, incluyendo veintiocho especies de “aloe” en el tratamiento contra mycrobacterium tuberculosis. Esas pruebas fueron constantemente repetidas, como lo demuestra un artículo escrito por L.B. Fly e I. Kiem en 1963, en el cual ellos hacen de nuevo referencia a los experimentos de Gottshall, Lucas, Lickfeldt et al. en los que veintiocho especies diferentes de Aloe se ensayaron contra Mycrobacterium tuberculosis, Staphylococcus aureus y Escherichia coli. De nuevo ellos concluyeron que “Aloe Vera, dentro de un grupo de otras especies de Aloe, no mostraba ninguna actividad.” 58
El Aloe Vera al que ellos se referían era Aloe barbadensis. De hecho dos otras formas de Aloe Vera, Aloe chinensis y Aloe succotrina sí tuvieron efecto y motivaron una segunda investigación de Gottshall y compañía, en la cual Aloe barbadensis, entre otras plantas, sí mostró efectos bactericidas contra tubercule bacilli. El resto es historia. Desafortunadamente, en años tan recientes como 1968, esa historia todavía no se narraba objetivamente. La prueba realizada por Gottshall en 1949 sirve como alerta de que la Verdadera Sábila puede ser vista en un rango de especies muy estrecho o en uno demasiado amplio.
En todas las instancias que hemos mencionado, la dificultad para entender lo que realmente es Aloe Vera, parte de una falla en la educación. No es necesario, por supuesto, que todos seamos botánicos. Pero si usted va a usar la planta, es esencial identificarla correctamente y hay cosas simples que se deben buscar para lograrlo.
Primero, la configuración en forma de roseta es algo que es característico de todas las Verdaderas Sábilas. Segundo, las hojas tienen una forma triangular, semejante a una lanza, que termina en punta. Aún con esta información, es fácil confundirse con un falso aloe, si no se tiene en cuenta que las hojas de Aloe Vera tienen bordes espinosos solo a lo largo del lomo. De no ser así, serán suaves y carnosas al tacto, indicando que están llenas de gel. Muchas falsas sábilas no tienen hojas carnosas y tienen protuberancias o formas parecidas a una verruga en toda la corteza de la hoja. Adicionalmente, el color de las falsas sábilas tiende a ser de un verde más oscuro, mientras las hojas de una planta madura de Aloe Vera será siempre verde claro con pecas o suaves tonos amarillo-blancuzcos resaltantes.
Hacemos énfasis en la palabra “madura” en el uso de Aloe Vera, porque es de la planta madura de la que podemos obtener el mayor beneficio de la intrincada química de la Verdadera Sábila. Con mucha frecuencia, hasta los conocedores no le dan la importancia suficiente a la madurez de la planta, lo que nos lleva a nuestro segundo problema.
2) El uso de una planta inmadura
Quizás el mal uso que causa mayor perplejidad viene de la más benigna condición: el uso de una planta inmadura o protomórfica. Los incidentes en este sentido son innumerables y generalmente no causan grandes traumas, pero sí contribuyen a demeritar la reputación de la planta.
Un ejemplo clásico podría ser el del hombre joven que se lastimó la rodilla en un accidente cuando practicaba canotaje. La herida la causó el roce contra una gran piedra, lo que hizo que perdiera la piel de la rodilla, sobre la rótula, en un diámetro de casi dos pulgadas. En este caso, el hombre ya había utilizado una planta de Aloe Vera, que tenía un amigo suyo, para curar unas ampollas en su talón. El Aloe barbadensis había crecido en el jardín de su amigo, era bastante grande (casi dos pies de altura con una densa proliferación de hojas) y su amigo le había enseñado como utilizar el gel de la hoja. La curación de las ampollas había sido más que maravillosa y hasta las que se habían reventado se curaron casi en el transcurso de la noche. En un arrebato de entusiasmo y recordando los resultados asombrosos de Aloe Vera en ese caso, el hombre corrió hasta el más próximo invernadero, compró un espécimen más bien joven de Aloe Vera e inclusive intercambió ideas con el vendedor sobre las habilidades curativas casi increíbles de la planta.
Se sentía muy contento por tener su propia planta de primeros auxilios en una maceta de cinco pulgadas, pero notó que era un ejemplar todavía muy joven y lucía un poco anémico. Pero Aloe Vera era Aloe Vera y él podía curarse rápidamente, sin tener que ir a donde el dermatólogo, correcto?
Incorrecto. Su primer intento fue con su rótula y el corte profundo que ya estaba comenzando a drenar. Siguiendo el procedimiento que le había enseñado su amigo, primero limpió la herida. Luego abrió algunas hojas de la joven planta sobre su rótula, frotando el gel. Repitió el proceso más tarde esa noche y después, en la mañana. Los resultados fueron muy limitados. La rodilla no se estaba curando, más bien comenzó a verse inflamada y rígida.
Convencido ahora de que Aloe Vera era solamente eficaz en lesiones superficiales, el hombre fue al médico y éste le prescribió medicamentos para aliviar el dolor. Como resultado, la curación de su lesión fue un tanto extraña y además, prolongada.
En sus intentos de utilizar Aloe Vera, el hombre había cometido dos errores fundamentales. Primero, había comprado una planta de pocos meses de edad, esperando que tuviera las propiedades de una planta madura. Las hojas medían sólo unas pocas pulgadas y la potencia química no se había desarrollado hasta su punto máximo. El no había tenido en cuenta una norma fundamental: no se puede presionar a la Naturaleza. Cuando los duraznos se arrancan del árbol demasiado pronto, son amargos y secos. Cuando comemos bananos verdes nos causan indigestión. No se fabrican casas con árboles de Navidad y no se puede esperar que una planta medicinal tenga su máxima potencia curativa cuando no ha llegado a la madurez.

En el caso de Aloe Vera, ese proceso de madurez no se cumple antes de los tres o cinco años de crecimiento, y a una altura de un pie y medio a cuatro pies, cuando la hoja logra un espesor de tres pulgadas o más en la base y un peso de una a tres libras por hoja. Uno no puede conseguir estas condiciones en una matera de cinco pulgadas y es inútil esperar que eso suceda.
Y aún las especies diminutas de Aloe Vera, como Aloe chinensis crecerán más de un pie y tendrán una densa configuración en las hojas. Una vez más, cuando usted tenga dudas, consulte a una persona que sepa del tema, un experto que tenga conocimiento de las especies de Aloe Vera y de su correcta utilización.
En sus intentos de usar Aloe Vera, el hombre que mencionamos anteriormente cometió un segundo error. El arrancó las hojas que iba a utilizar desde la parte interna de la roseta, que son a la vez, las más jóvenes, pequeñas y menos potentes. Al hacer eso, no sólo se privó a sí mismo de la posible ayuda curativa, sino que además, puso en peligro el crecimiento futuro de la planta.
Aloe Vera debe ser cosechado desde las hojas externas hacia las internas. Las hojas de afuera de la roseta poseen el gel de mayor potencial curativo, están casi maduras y deben ser utilizadas antes de que estén demasiado maduras. Siempre se puede determinar cuando una hoja está lista para ser utilizada cuando tiene una apariencia carnosa, se ve pesada, llena de jugo y comienza a inclinarse hacia abajo. Pódela antes de que eso suceda y úsela o descártela.
Una hoja demasiado madura tiende a deteriorarse y le ofrece a quien la utiliza tan pocos beneficios como una hoja de una planta demasiado joven. Las hojas mantienen su potencial por un tiempo determinado. Las hojas de Aloe Vera son orgánicas y por tanto, perecederas. No espere que duren para siempre. La pulpa que está dentro de una hoja deteriorada o demasiado madura pierde su potencial, tanto como le ocurre a otras plantas suculentas. Cuando esto sucede, la pulpa se vuelve ácida o rancia. El gel se torna amarillento, parecido al color de la mostaza y si se consume, puede causar náuseas. Este estado de la pulpa es en realidad, el primer paso de la deshidratación de la planta cuando es utilizada para drogas derivadas de la aloína y puede tener los mismos efectos purgantes. Una ciruela pasa por ejemplo, es simplemente una ciruela demasiado madura y resulta ser un buen laxante.
El uso de hojas de Aloe Vera demasiado maduras es uno de los errores más comunes y nos lleva al análisis de la falsa creencia número tres:
3) El uso de hojas de una planta que ya está descompuesta o de un gel que ya está oxidado, seco o neutralizado por sobre-exposición.
Esta es la categoría en la cual son mas frecuentes las agresiones “profesionales” contra la integridad de Aloe Vera.. El error parte de una tradición de siglos atrás, al creer que el efecto de las “medicinas de sábila” de los tiempos antiguos eran derivadas del gel fresco de la hoja y de la falla de los practicantes al no reconocer que en realidad, hay una gran diferencia en los efectos de una hoja fresca.
La tradición de “refinar” las plantas de Aloe Vera hasta lograr la aloína negra y viscosa o las medicinas secas y deshidratadas se remonta a los sumerios y quizás a los egipcios antes de ellos. Algunos de estos procesos deben ser reconocidos como intentos primitivos de estabilizar las propiedades de la planta, de hacerla más fácilmente transportable en un mundo donde la refrigeración era prácticamente desconocida y donde lograr la conservación y evitar la degradación constituía gran un desafío. Los árabes, como hemos visto, fueron los primeros en realizar una exitosa práctica comercial de los productos medicinales que obtenían al transformar y procesar las sustancias curativas de la planta. Pero podríamos deducir que ellos también entendieron las limitaciones de su química, ya que en sus rutas de comercio hacia la India y el Este, ellos preferían llevar la planta fresca.
Desafortunadamente, la prudencia de los antiguos no llegó al Renacimiento en Europa, cuando las medicinas derivadas de la sábila fueron utilizadas en un espectro muy amplio. Y aún recientemente, en 1966, existía confusión dentro de los médicos, suficiente como para que se hiciera necesaria esta aclaración en el Texas Dental Journal :
...Aloe, como aparece en los registros de la United States Pharmacopeia, bien como aloína cristalizada, deshidratada y en polvo. No debe ser confundida con el gel claro y viscoso de la parte interna de la hoja. Es este jugo claro y viscoso, que ahora está llamando la atención sobre esta “planta olvidada”. No se sabe a ciencia cierta si los antiguos cuando mencionaban sus remedios hacían referencia a la aloína o al jugo claro y viscoso de la parte interna de la hoja. Sólo es posible hacer conjeturas a este respecto, aunque es razonable asumir que ellos utilizaban el jugo de la parte interna de las hojas, ya que la aloína sólo ofrece cualidades laxantes. 59
Es lamentable notar que este tema todavía necesitaba ser aclarado apenas una década atrás, y esto debido a que los profesionales relacionados con la salud a lo largo de este siglo, creían que los extractos, las pastas o cremas y las medicinas de sábila seca obtenidas de la planta fresca eran tan valiosas o inclusive más valiosas que la planta misma.
En 1693, Ligon describió el proceso necesario para “preservar” las sábilas: “Tomamos las hojas gruesas y las cortamos, abriéndolas para luego secarlas al sol, para “rarificarlas” y así podemos conservarlas.” En 1849, otro observador de las Antillas Holandesas describió unos especimenes de Aloe barbadensis que habían sido llevados a Londres por marineros “dentro de un saco hecho con tela sellada con brea, firmemente cerrado alrededor del tallo cortado de la planta, para prevenir que se escaparan sus jugos.”
Otros registros previos al Siglo XX describen a Aloe Vera sometido a un proceso de secado al sol, cocinado después en un caldero a fuego lento durante un tiempo, mientras se le iban añadiendo toda clase de sustancias extrañas que sin duda, contaminaban el producto resultante.
En cada uno de estos procesos, la planta se habría oxidado o neutralizado por el calor excesivo. “Rarificarla” al sol o sobreexponerla a los elementos garantiza su descomposición parcial en pocas horas y con ello, la pérdida de su potencial químico. Envolver las hojas separadas de la planta por un prolongado período de tiempo también limitará su poder. Agua en exceso, demasiado rocío en el área de cultivo y el manejo inadecuado de las hojas, como transportarlas sin la ventilación o refrigeración requeridas, hará que se deterioren. En especial, la falta de ventilación durante el transporte provocará una acelerada descomposición. Cocinar, hervir, hornear, someter a cocción por medio de vapor o calentar en exceso el gel de Aloe Vera sin estar debidamente estabilizado previamente, tendrá como consecuencia su neutralización y limitará su potencial a un nivel mínimo.
Deshidratar, secar o desecar el Aloe Vera hasta reducirlo a una consistencia semejante a una resina, hará que se oxide, lo que una vez más, anulará la mayoría de sus propiedades. Oxidar significa, como su nombre lo indica, descomponer por medio de la combinación de un elemento con el oxígeno por un período prolongado de tiempo. El hierro se oxida por este proceso. La materia orgánica su descompone por oxidación. Es solo un asunto de lógica que la oxidación destruye lo bueno de la mayoría de las cosas, pero la lógica no es siempre el camino que toman las mentes de los científicos. Y los hallazgos incompletos de Rowe, con frecuencia mal interpretados por otros, demuestran claramente lo que decimos:
...contrario a puntos de vista anteriores, nuestros resultados indican que la pulpa no tiene que estar fresca para ser útil como agente curativo. 62
Incluso el hombre común sabe que las frutas frescas, los vegetales frescos y la carne ligeramente asada son las formas de la comida que presentan su máximo beneficio nutritivo. Los vegetales cocinados en exceso, las carnes demasiado asadas o las frutas hervidas por mucho tiempo, dejan la mayoría de sus vitaminas y minerales en las ollas y sartenes. Los mismos principios se aplican a Aloe Vera. Ya lo hemos dicho antes, pero en este caso vale la pena repetirlo: Solo cuando el gel está completamente fresco o ha sido debidamente estabilizado es cuando podemos esperar que logre su más efectivo nivel de potencia.
Existe una paradoja en este sentido, pues a través de los siglos se nos ha presentado el dilema de que a pesar de haber sido procesado, descompuesto y agredido ad absurdum, Aloe Vera ha sido capaz de demostrar algunos poderes medicinales convincentes. A lo largo de los años, las aloínas, las medicinas de sábila y pastas han sido acreditadas como remedio para curar todo, desde afecciones respiratorias hasta heridas profundas.
Debemos hilar con cuidado en este punto, pues no podemos sentirnos ofendidos cada vez que la valiosa planta curadora es degradada por los experimentos solo para decir “Te lo dije”, cuando ella es eficaz inclusive a pesar de tener todas las probabilidades en su contra. Pero debemos ser realistas. Existe un factor X innato en Aloe Vera, que confunde inclusive, a quienes como nosotros, creemos que comprendemos su química tan compleja. Es una cualidad que deja perplejos a sus defensores y críticos por igual y logra perpetuar el mito de que es una planta impredecible.
No se puede ignorar la existencia de pruebas en las que el jugo de Aloe Vera, supuestamente “fresco” no ha tenido los asombrosos resultados que se esperaban en los laboratorios. Por ejemplo, recientemente, en 1978, Aloe Vera of America envió un lote de gel estabilizado de Aloe Vera a el U.S Army Research Institute ubicado en el Walter Reed Hospital. El gel fue probado en soluciones de diversa potencia que fueron mezclados con diferentes formas de bacterias. En soluciones que contenían apenas un 40% o 50% del gel estabilizado de Aloe Vera, el Aloe Vera mató a todos los organismos que estaban en ellas.

En otra prueba de laboratorio, el personal perteneciente a la unidad investigativa del ejército, Walter Reed U. S. Army Research Staff, nos solicitó que le enviáramos hojas frescas enteras cortadas de una mata madura con el objeto de introducir el gel fresco a la misma serie de organismos. En respuesta, yo mismo estuve pendiente de que las hojas fueran envueltas y empacadas con el mayor cuidado posible y las hojas llegaron a su destino en las siguientes cuarenta y ocho horas. Cuando se realizaron las pruebas, el gel fresco de las hojas no pudo matar a la misma bacteria que había sido eliminada por la solución al 40%.
Existe la posibilidad, por supuesto, de que las hojas hayan sido sometidas a calor o frío excesivos. Aún así, estos resultados nos enseñan muchas cosas importantes. Primero, que en su estado natural, Aloe Vera tiene un factor que la hace impredecible. Podemos llamarlo “el factor de la inestabilidad”. Segundo, la única forma de quitarle ese factor de inestabilidad a la planta sanadora es asegurarse de que el gel, la loción o cualquier otro compuesto derivado de ella han sido estabilizados en la forma apropiada.
Es en los intentos de estabilizar a Aloe Vera que la industria ha atravesado su peor crisis ante los médicos, el gobierno y el público en general. Es bajo su mirada crítica que tantas compañías han intentado lograr estabilizar la potencia de la planta y han fallado. Desafortunadamente, en las últimas dos décadas, aquellos que están en el negocio de manufacturar y vender productos de Aloe Vera supuestamente “estabilizado” han tenido severas críticas y han perdido a sus seguidores. Como estamos aquí para esclarecer hechos, debemos examinar las razones de manera escrupulosa.
4) El uso de productos de Aloe Vera estabilizados en forma inapropiada o de productos de Aloe Vera no estabilizado.
La historia de la planta Aloe Vera es un continuo registro de intentos de estabilizar a la Sanadora Silenciosa. Se han utilizado todas las posibilidades posibles: se la ha horneado, hervido, se la ha secado en bolsas de piel de cabra, se la ha puesto en remojo, desecado, cristalizado en forma de aloína y tantas otras formas de alterarla se han puesto en práctica para dejarla en estado puro, de tal forma que todos la puedan utilizar. Muchos intentos de lograr esto parecieran de la época medieval, cuando se limpiaba el alma de los herejes en la hoguera. De alguna manera, todavía conservamos algo de esa mentalidad.
Mencioné en el prefacio que aún muchos médicos defensores de Aloe Vera y laboratorios de investigación han expresado tradicionalmente, dudas sobre la posibilidad de que el gel sea estabilizado.

También citamos el comentario que hizo James Flagg en 1960 alabando la obvia eficacia de Aloe Vera pero añadiendo la observación de que “aparentemente se resiste a la estabilización”. Opiniones como esa no son casos aislados; muchas son validadas aun en la actualidad, por las compañías que han intentado atraer al público con sus productos farmacéuticos y cosméticos basados en Aloe Vera. Afirmando que son “estabilizados” y prometiendo que contienen una potencia química equivalente a la de la planta fresca, estos productos en una gran mayoría no cubren las expectativas de los usuarios. Los compradores y los pacientes no quedan satisfechos, los médicos y los entes reguladores parecieran impasibles y el público en general se pregunta por qué se permite que continúen sucediendo estas cosas.
Pero muchas compañías no sobreviven a esto. Como es imposible mantener una buena reputación o un beneficio duradero cuando se venden productos que no cumplen lo que prometen, esas empresas se han ido debilitando y con el tiempo, han salido del negocio. Por nuestros cálculos, más de cincuenta compañías han entrado y salido del negocio de los productos “estabilizados” de Aloe Vera, sólo en las dos últimas décadas. Y no se trataba de empresas pequeñas o caseras. Algunas de las más grandes compañías farmacéuticas del país han invertido fortunas intentando desarrollar productos basados en Aloe Vera y entrar en ese mercado. Lo mismo ha sucedido con empresas en la rama de la cosmetología. Pero hasta ahora, la inmensa mayoría ha fallado en su empeño y han tenido que abandonar su propósito.
Algunos de los hombres más ricos en el mundo, incluso el millonario H.L. Hunt (HLH Products) y el multimillonario Trío Post (Queso Products) establecieron compañías que trabajaban en la estabilización de Aloe Vera. Y aunque sus intenciones eran buenas y los métodos que utilizaban eran concienzudos, no pudieron crear productos debidamente estabilizados y con el paso del tiempo, tuvieron que retirarse del mercado.
No hay duda de que los fabricantes que hemos mencionado han sido acuciosos y dedicados, han gastado grandes sumas de dinero en investigación y desarrollo y puedan haber creído, por un momento, que habían llegado a la fórmula de éxito. En estos casos, el tiempo y la falta de resultados positivos en los pacientes han llevado a las empresas a tener que aceptar la dura realidad y a aceptar las fallas. Pero en una gran parte de los casos, las empresas que elaboran estos

productos estaban buscando un rápido lucro y un buen posicionamiento dentro de un mercado “caliente”. Con frecuencia, esta clase de empresas ponen a la venta productos que tienen una evidente baja calidad, uniformemente inertes y casi siempre, contaminados. Los médicos que los ensayan concluyen que ofrecen muy pocos beneficios curativos y que más bien, pueden llegar a producir alergias, lo que los desanima a recomendarlos. Los individuos que han utilizado la planta con diversos grados de éxito usan algunos de los productos supuestamente “estabilizados” y generalmente se sienten muy desilusionados con los resultados.
Pruebas como las de Hammit/Blocker en 1959, se realizaron bajo el prejuicio de que muchos fabricantes estaban distribuyendo productos inútiles, un prejuicio que desafortunadamente, estaba bien justificado en muchos casos. Estas pruebas no han favorecido a la causa, pero por lo menos si es un beneficio que haya una evidencia científica que sustente las fallas de esos productos, que pueda alertar a los clientes sobre sus resultados.
En el campo de los cosméticos/piel, sin embargo, esa alerta se demora mucho más en presentarse, ya que los efectos de los productos buenos o malos muchas veces no se pueden detectar sino después de algunos meses o inclusive años de uso. Y es en esta área, en la que existe un potencial de beneficio económico enorme, en la que los comerciantes de productos de mala calidad, de bajo costo y que contienen una cantidad muy limitada de Aloe Vera, continúan su comercio. Y es aquí, donde se ve amenazada la belleza y salud de la piel de decenas de miles de usuarios. Esto debería ser suficiente para que tales compañías fueran llamadas a dar cuenta de lo que ofrecen y hacer que lo sustenten mediante pruebas serias. Nosotros lo hemos hecho así, y podemos demostrarlo.
En el Capítulo 9, “Aloe Vera en el Cuidado y Nutrición de la Piel”, nosotros intentamos respaldar toda la información sobre nuestros cosméticos con los resultados de las pruebas de laboratorio. Nosotros los invitamos a dar una nueva mirada al mercado de los productos para el cuidado de la piel y a los cosméticos, para que tengan en cuenta una nueva forma de cuidados basados en lo que Aloe Vera debidamente estabilizado puede hacer por la piel.
En este punto debemos diferenciar lo que se quiere decir con Aloe Vera Estabilizado* y Aloe vera “estabilizado”. Nosotros no estamos utilizando asteriscos y comillas sólo para que las palabras se vean diferentes. La simple verdad es que las diferencias entre Aloe Vera debidamente estabilizado y Aloe Vera estabilizado en forma inapropiada son notoriamente claras, a pesar de que tienen en común a la misma planta.
Primero que todo, ya conocemos que Aloe Vera es fácilmente perecedera cuando está expuesta por un período muy largo de tiempo. Segundo, sabemos sobre su Factor X y lo impredecible que llega a ser cuando se lo deja sin estabilizar durante un tiempo. También es necesario comprender, que de acuerdo a lo que nosotros sabemos, existe un solo proceso adecuado para estabilizar a Aloe Vera. Nos ha tomado años de investigación desarrollarlo y es un proceso costoso que requiere mucho tiempo. Han sido necesario multitud de pruebas en los laboratorios de Aloe Vera of America, y de otros laboratorios independientes. Pero los resultados que hemos obtenido han sido ampliamente exitosos y son los únicos que sabemos que han tenido ese resultado. Todos los otros procesos que se denominan métodos de “estabilización” son más baratos. Ningunos de ellos ha pasado el escrutinio de lo médicos o entrenadores deportivos. Sólo el nuestro ha alcanzado un nivel consistente de aceptación. Y tal vez debamos mencionar que fue Aloe Vera of America que creó el término “estabilizado” para describir nuestro proceso único. Para la frustración de todos los demás, ellos no pueden imitar nuestro proceso, lo que hace que Aloe Vera of America en forma literal y figurativa, esté en una categoría en la que no se encuentra nadie más.
Como la cantidad de procesos de estabilización de Aloe Vera que son errados comprenden un número mucho mayor que los correctos y como la retórica de la argumentación se usa para cubrir las formas equivocadas primero a manera de contraste, entraremos en el tema de los métodos no apropiados en forma breve pero exacta. Ellos son: a) refrigeración, b) hervido o cocción excesiva, c) pasterización, e) adición de químicos al gel inestable, f higienización.
Refrigeración: no es en sí un método para lograr estabilizar el gel de Aloe Vera, sino más bien, un sistema que intenta prevenir que se deteriore. Una vez que el gel es removido de las hojas, puede ser homogenizado en una licuadora y refrigerado inmediatamente. Si esto se realiza con sumo cuidado, el gel puede permanecer efectivo por lo menos parcialmente, durante dos semanas, máximo cuatro. Este método es más indicado para él uso individual. En cantidades grandes, difícilmente se podría considerar viable este sistema por simple cuestión de logística, pues la rotación tendría que extremadamente rápida, para evitar vender un producto dañado o contaminado. Transportar a largas distancias el producto sería imposible debido a tiempo y al control de la temperatura. Cualquier industria que base su producción en esta técnica estaría muy limitada en lo que se refiere a tamaño y rango del mercado. Aún más, los costos por unidad serían prohibitivos y los niveles de producto estable serían impredecibles. Este método sólo funciona para conocedores y médicos que estén deseosos de invertir su tiempo en obtener un producto que, a lo sumo, ofrece una duración muy limitada en su efectividad.
Contrario a lo que se pueda creer de acuerdo a algunas ideas tradicionales, el Aloe Vera Gel no se mantiene en forma indefinida bajo refrigeración. Un fabricante que afirma que puede “estabilizarlo” por frío, realmente no maneja el problema adecuadamente.
Calentar o hervir: Estos procesos son muy comunes cuando se intenta estabilizar el gel, pero lo convierte en algo casi inerte. Y aquí es donde nos encontramos en un juego semántico, pues se supone que los productos inertes son, técnicamente, estables. Por definición, “estabilizar” algo significa que las propiedades sean consistentes. Y el Aloe Vera hervido o sometido a cocción produce un producto que es consistente pero que no es nutritivo, ni efectivo y no contribuye a ninguna modalidad de curación. Aún más, como el Aloe Vera se vuelve inerte después de este proceso, cuando se lo combina con otras soluciones en compuesto, no tendrá ningunas de las propiedades bactericidas que se le atribuyen al gel y más bien puede convertirse en un caldo de cultivo para cualquier hongo o bacteria.
Pasterización: este proceso en sí produce resultados un poco mejores en lo que se refiere a la “estabilización”, puesto que es una técnica de cocción prolongada para matar las bacterias, permitiendo que el material original mantenga su integridad nutricional. Pero claro, la integridad nutricional varía mucho de sustancia a sustancia. Y lo que puede servir para pasteurizar leche, cerveza u otras bebidas orgánicas puede acabar completamente con el balance de Aloe Vera. La razón es que la pasterización por sí misma solo tiene que ver con una parte del problema. Como el calor excesivo por tiempo prolongado causa detrimento a la capacidad de resistencia de Aloe Vera, el proceso de pasterización, aún en el mejor de los casos causará una alteración en la actividad enzimática del gel. Y en el peor, destruirá casi todo su potencial curativo.
Hay algunos defensores de secar por congelación como una forma de “estabilizar” el Aloe Vera. En sus pruebas registradas en el “Bacteriostática Property of Aloe Vera, en 1963, Lorna Lorenzetti, Rupert Salisbury y sus asociados encontraron que el jugo de Aloe Vera sometido al proceso de secado por congelación, siendo previamente calentado por quince minutos a ochenta grados de temperatura, inhibía cierto tipo de bacterias. 64. Este hallazgo, junto con otros, motivaron una escuela que se basaba en el lema de “cocínelo, congélelo”, que intentaba lograr la estabilización de Aloe Vera. Y muchas empresas llevaron este método al extremo de que crearon productos inertes no sólo bajo la técnica de cocción, sino utilizando como complemento la técnica de la congelación. Lo que no tuvieron en cuenta es que Lorenzetti et al. habían probado los productos procesados con esos dos sistemas por un tiempo demasiado corto.
Y es que es únicamente por cortos períodos de tiempo que el Aloe Vera sometido a cocción y luego a congelación es efectivo. En una prueba en la que se usaron hojas suministradas por Aloe Vera of America, los técnicos del laboratorio de investigación de Walter Reed Research Testing Center extrajeron el gel fresco de la hoja y lo sometieron a este procedimiento. Inmediatamente después, el grupo de investigadores lo probó contra un variado y amplio grupo de bacterias y vieron que las mató a todas, casi al instante. Pero cuando dejaron el gel procesado en reposo durante 24 horas y luego lo reconstituyeron, comprobaron que no tenía capacidad para matar ni una sola bacteria. En otras palabras, hallaron que el gel de Aloe Vera sometido al proceso cocción/congelamiento, había perdido su potencia bactericida en un solo día. 65
Adicionalmente, en una prueba patrocinada por Aloe Vera of America , Incorporated, los doctores Eugene Zimmerman y Ruth Sims condujeron experimentos similares. Los efectos bactericidas del gel de Aloe Vera reconstituido inmediatamente después del proceso cocción/congelamiento eran completamente efectivos. Después de estar en ese estado durante 24 horas, se probaron las propiedades bactericidas, encontrándose que no era en absoluto, capaz de eliminar la bacteria que debía atacar. 66

Obviamente, si alguien pudiera lograr estabilizar el Aloe Vera mediante esta técnica, sería una de las que tendría los mejores resultados. Pero hasta donde sabemos, todos los intentos han fallado. Y observamos con mucha preocupación que todavía existen empresas que venden Aloe Vera que se ha sido secado por congelación a farmacias y médicos hasta por $100 la libra. Francamente, nosotros consideramos que este producto tiene una capacidad curativa nula y que las compañías que lo venden deberían estar sometidas a probar su eficacia.
Quizá la técnica más risible pero que aún así merece algo de respeto, es intentar la estabilización de Aloe Vera por desinfección. Esta es una teoría que los puristas han intentado comprobar, utilizando los medios más higiénicos para empacar el gel puro, instalando líneas de producción en entornos completamente protegidos y empacando el gel fresco en empaques de vidrio. Otro competidor, (que ahora está fuera del negocio) fue aún mucho más lejos, pues instaló cuartos de presión positiva, en los que los empleados debían usar guantes, gorros, máscaras, batas de cirugía y medias.** A pesar de todo, el gel se desestabilizaba y se contaminada muchísimo dentro de los empaques en pocos días a la temperatura ambiente.
Uno de nuestros más hábiles competidores no quiso aceptar este hecho y vendió a las tiendas naturistas este gel “puro”, en botellas selladas dentro de la mayor asepsia. En unos pocos días las botellas contaminadas con organismos que formaban gases comenzaron a explotar en los estantes en los almacenes, no sólo dando una pésima imagen del producto sino aumentando las dudas sobre la reputación del Aloe Vera.
En este punto, ya hemos notado que todos los intentos por estabilizar a Aloe Vera han llegado cerca de la respuesta correcta, o al menos a algunos aspectos de la respuesta. Y si pareciera que nosotros tenemos una experiencia directa en estos procesos, es porque hemos probado casi todos en nuestro propio camino para encontrar el método correcto. Para nosotros, fueron más de cuatro años de prueba y error, de muchos “casi” y muchos “falta”. No podemos más que ser solidarios con aquellas empresas que están todavía tratando de encontrar otro proceso adecuado y deseamos que Dios les ayude. Sólo con mucha ayuda divina fue que nosotros logramos llegar hasta nuestro propio método.
Hasta este momento, nuestro método es el único que hace que el resultado sea tan efectivo o mejor aún, que el mismo gel de la planta. Esto no sólo ha sido el trabajo exhaustivo de nuestras investigaciones, sino que ha sido confirmado por miles de casos en los que se ha utilizado. Muchos de estos fueron casos en que los pacientes y los médicos ya habían utilizado productos de nuestros competidores, con malos resultados y decidieron ensayar con los nuestros, obteniendo una respuesta positiva.
Nuestro caso para ilustrar esto es de una mujer mayor tratada por el Dr. Richard R. Russell, de Mesquite, Texas. Ella vivía en un hogar para ancianos y tenía ingresos muy limitados. El doctor Russell la atendía pues sufría de artritis en las rodillas, le dolían las coyunturas y tenía incapacidad para caminar debido al intenso dolor. El doctor Russell había prescrito Aloe 99 Creme, producido por Aloe Vera of America para casos como este y lo hizo de nuevo esta vez. La mujer cumplió sus instrucciones. El alivio que ella sintió fue casi inmediato y mientras utilizó la crema no tenía dolor. Pero unas semanas después el Dr. Russell la chequeó y encontró que sufría una recaída.
“Este producto no sirve” le dijo ella, contradiciendo lo que la experiencia le había enseñado al Dr. Russell. El se sorprendió, pero ahondando en sus preguntas, descubrió que la mujer había sustituido el Aloe 99 Creme por un producto más barato. El le volvió a recetar Aloe 99 Creme y una vez, ella se alivió de sus dolencias. 67
Creemos que en algún punto de este libro, tendremos que definir en que consiste el gel Estabilizado* de Aloe Vera. También sabemos a lo que nos exponemos al entregar una formula muy querida para nosotros, que está patentada y que muchos quisieran imitar. De manera que vamos a decir que los llevaremos tan lejos como sea posible y ciertamente, más lejos de lo que nadie los ha llevado hasta ahora. Les daremos la más completa composición química de Aloe Vera conocida hasta ahora. Pero debemos restringir nuestro saber, pues ni siquiera nosotros sabemos todo lo que contiene la planta en su totalidad. Algunos de sus secretos deben ser guardados por Dios y la Naturaleza y nosotros sólo somos los cuidadores. Y no decimos esto con desencanto ni frustración sino con la certeza de que hay secretos que deben permanecer ocultos. Y como las patentes son sólo tan válidas como las compañías que las tienen, es nuestra responsabilidad moderar nuestros conocimientos con un poco de sentido común y mucha discreción.
Aunque nuestra fórmula Estabilizada* patentada, está protegida por esa patente contra su uso por individuos y compañías sin principios éticos, casi no existe protección cuando se trata del mal uso de la misma. Y una forma en que el más puro gel de Aloe Vera y la más potente gel/loción Estabilizada puede fallar, es por el uso inadecuado que le dan los no conocedores y los que han recibido consejos equivocados.
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