Módulo Dos: La guerra en el contexto de la democracia y la globalización






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fecha de publicación05.01.2016
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L
a democracia

Módulo Dos: La guerra en el contexto de la democracia y la globalización


O
Planteamiento del problema
Si se considera el diálogo democrático como la mejor opción para encontrar soluciones colectivas, ¿por qué se usa la guerra como mecanismo para el funcionamiento del sistema económico y para las soluciones políticas?
¿Se tiene mejor resultado en la modernización por los procesos democráticos o por los conflictos armados?
¿En las últimas décadas en América Latina cuáles han sido las experiencias históricas para lograr avances políticos y económicos?
BJETIVO

Al término del módulo, el estudiante estará en condiciones de describir la guerra como uno de los mecanismos usados y de menor efectividad para el logro de objetivos socioeconómicos.

El estudiante diferenciará las reglas de juego para los conflictos armados contemporáneos, los derechos y deberes individuales en ese contexto.

TEMAS
La triple vía a la modernización económica:

Por acuerdo político, Por el uso de la fuerza, por el factor cultural.

Paradigmas del desarrollo: El liberalismo el marxismo y el postestructuralismo

La guerra como clave en la formación del estado liberal colombiano.

La triple vía a la modernización económica

Factores económicos, políticos y culturales han incidido para el proceso de modernización de la sociedad.
Por modernización se entiende un proceso basado en el primado del racionalismo y del empirismo en la producción del conocimiento, en el paso de la sociedad agraria hacia la industrialización y hacia la administración del conocimiento.
Es necesario hacer más claras al menos tres perspectivas para ver este fenómeno de modernización y en algunos casos de construcción de una sociedad post moderna: Si se hizo con ruptura violenta de la economía campesina se favorecieron sociedades políticamente antidemocráticas, y si se hizo sin violentar la tradición agraria se favorecieron sociedades democráticas.

Modernización por acuerdo político. El cambio en los modos de producción agrario, industrial, informáticos o de redes de conocimiento se logró por acuerdo político sobre una base de un común interés económico.
Cuando se logró con el concurso de los campesinos, sin desvincula al campesino de la tierra, se establecieron las bases para una sociedad democrática. Ello ocurrió en la transición a la modernidad en Estados Unidos, sobre la base de la economía campesinos granjeros en algunas regiones, que llegaron imponerse sobre una sociedad esclavista del sur de Norteamérica.
También ocurrió el elemento democratizador en la historia de granjeros escandinavos, suizos, franceses – Francia se consolidó democráticamente por la vía de la reforma agraria, procesos de colonización donde el campesino logra la tierra. En algunos aspectos, Colombia sobre la base de economía campesina en algunas regiones logró mayores niveles de democracia económica expresada en el minifundio.
La modernización tampoco creó graves rupturas con la economía campesina cuando se basó en los terratenientes. Grandes unidades agrícolas se integraron a la economía de mercado, o el terrateniente se transforma en productor o el terrateniente permanece como tal y se alquila su tierra (como en Colombia, en la región del Valle del Cauca, fundamentada en la explotación de la caña de azúcar, alrededor de grandes ingenios y haciendas).
Modernización por el uso de la fuerza. Para la modernización de la sociedad el cambio de los procesos de producción de base agraria a los de base industrial y comercial también se han transformado apelando a mecanismos de coacción, de fuerza y de violencia.
Según los clásicos, el cambio del uso del suelo de productividad alimentaria a ganadería, tuvo un impacto en el desplazamiento del campo a la ciudad. También se ha promovido el desarraigo de la tierra cuando se usan mecanismos de fuerza del Estado o del para-estado, donde quien posee la tierra está en condición de debilidad.
Marx relata el caso de la condesa de Escocia, Southerland, que usa los soldados para expulsar una aldea y extender su ganado lanar. Debido al crecimiento de la industria textil en Holanda, en Inglaterra se extiende la ganadería lanar y cambia el uso de la tierra agrícola para el mantenimiento de las ovejas.
Este fenómeno trae como consecuencia la pérdida del trabajo del campesino que se desplaza para conformar la clase obrera en las ciudades. Hay pérdida de propiedad, la migración, se origina la clase desempleada. Es un proceso histórico general que juega en la sociedad colombiana.
Referente al segundo origen posible de la diversidad de sistemas políticos y económicos de la modernidad, esta se encuentra en el uso de la guerra como clave de la construcción de proyectos colectivos, de naciones y Estados, la guerra como elemento significativo de formación del Estado, para los habitantes de un territorio nacional o transnacional.
La guerra estimula la creación de formas de dominación de grupos al interior de una sociedad, desde los cuales se plantea el sometimiento de individuos a un ente supraindividual llamado Estado, que establece relaciones de dependencia de los grupos sociales externos dominados, como aportantes de materias primas.
A partir de la guerra han ido surgiendo los Estados nacionales desde el siglo XIX y desde mediados del siglo XX tomaron auge nuevas entidades políticas supranacionales asociaciones de estados. A su vez los Estados son proclives a estar implicados en la guerra. Hay tendencia del Estado a monopolizar los medios efectivos de fuerza. El problema cual es el proceso por el cual es llevado a usarla.
Como la sociedad la forma el Estado en el mundo moderno, este apela a la fuerza como un mecanismo reconocido, en tal caso como mecanismo legal que se legitima en el acatamiento y la obediencia (o sometimiento). Esto implica crear grupos especializados, ejércitos, organizaciones estables, la policía. A su vez quienes ejercen la autoridad a nombre del Estado (los gobernantes) forman (o deforman) a los individuos como subordinados a un proyecto político y económico de pretensión nacional o estatal.1
En la creación de las fuerzas armadas está el problema de identificar quién es amigo y quién es enemigo. Quien es leal al ejército en el territorio y quién le rinde reverencia a una bandera u otra, o cual sociedad, cuál nación o cual Estado se somete a un proyecto económico y político de modernización.
Alcanzada la modernidad, luego de la segunda guerra mundial, y terminada la guerra fría, pareciera que los efectos devastadores de la guerra se hubiera reducido entre las grandes potencias. Sin embargo, cada vez hay más guerras entre países que tienen menor desarrollo económico y muestran inestabilidad política.
Al mismo tiempo en estos últimos países se presenta mayor incidencia de la violencia entre los ciudadanos (delincuencia común). Esto significa que donde el Estado es fuerte en lo militar y ha logrado controlar la guerra contra el enemigo externo, se fortalece en el uso de la fuerza persuasiva para disminuir la violencia entre sus ciudadanos y su capacidad de influencia sobre los países de la periferia. (P: Tillish, 1990)
Lo que ha ocurrido es que los países más desarrollados (o si se quiere, los países centrales respecto a los menos desarrollados que serían los de la periferia) lograron controlar la guerra mediante el desarrollo armamentístico que obra como fuerza persuasiva, y apelan a la exportación de las armas y de la misma guerra como medio de mantenerse en una línea de modernidad. En ello hay intereses estatales.
El ideal del estado es monopolizar los medios para la coacción. En el proceso se crean enormes maquinarias de guerra. Los teóricos modernos saben que la economía de Estados Unidos se sostiene con la venta de maquinaria militar
Cuando hay exportación de la guerra significa que el siglo XXI no se exprese en términos de mayor modernización y menor impacto de la guerra en términos de pérdida de vidas humanas.
Hay tendencia a pesar que el mundo occidental ha avanzado en la reducción de la guerra. Sin embargo, ocurre lo contrario. En el Siglo XVIII hubo 68 guerras con 4 millones de muertos. En el Siglo XIX 205.8 millones de muertos y en el siglo XX finales 275 Millones de muertos en batalla.
Modernización por el factor cultural: - Un tercer referente del origen de la diversidad de sistemas políticos y económicos en la modernidad es cultural. Se hallaría este origen en los procesos culturales, en la entrega a los miembros unos valores, normas y prácticas que se comparten.
Por eso es importante uno que pesa en la sociedad, a escala baja, procesos de socialización, crear sentido de pertenencia, cierta identidad personal o de grupo para que esta sociedad se identifique por la expresión simbólica de sus miembros. Existen vínculos de unidad para que se realice simbólicamente la sociedad, y cuando estos no son claros se establecen vínculos a través de la idea de exclusión como elemento cultural, para eliminar en última instancia al otro que no permite realizar la unidad simbólica. (Anna Arendt)
En esta perspectiva, un extremo es exagerar la característica de la sociedad como expresión de consenso y de unidad, y no como escenario de conflictos. Tanto los procesos de unidad como de desintegración se dan en medio del conflicto y lo que podemos observar en casos es como se coopera y como hay intereses contrapuestos. En ambos casos se forma creativamente la identidad, en medio del conflicto, porque la integración la realizo en medio de la diferencia. El conflicto adquiere así una dimensión para que 2 identidades logren reconocerse y relacionarse. El problema es que en las sociedades las cosas no son de unidad ideal y por los procesos de diferenciación se puede llevar a la estigmatización a la desaparición del otro, la violencia misma.
Es importante ver si las sociedades son proclives a excluir a ciertos elementos diferentes.

Si asumimos teoría de la sociedad de clases sociales, es fundamental que estén integradas pero al mismo tiempo reconozcan la identidad en medio de la diferencia, todos gozan de unos mismos derechos.


Tabla # 1. Transición a la sociedad post industrial.2

Paradigma

Variables

Sociedad

Tradicional

Sociedad

Industrial

Sociedad

Post industrial



Población
Asentamiento
Producción
Actividad económica
Movilidad física
Estratificación
Comunicación
Valoración del tiempo
Educación
Gobierno
Organización
Relaciones sociales


Estable
Rural
Agrícola
Extractiva

Regional
status adscrito
Personal

Desregulada
De minorías
Absoluto
Afectiva
Feudales



Creciente
Urbano
Agroindustrial
Fabril

Nacional
Status adquirido
Colectiva

Grande: puntualidad
Generalizada
Limitado
Burocrática
Capitalistas


Crecimiento
Controlado
Suburbano
Servicios

Información
Transnacional
Móvil
Global

Flexible
Especializada
Democrático
Desregulada
Participativas


Desde su nacimiento el régimen republicano de Colombia se ha visto afectado por una sucesión de guerras civiles. Los cambios en el sistema socioeconómico y político están relacionados con las guerras ocurridas en su historia Las guerras son un síntoma de una crisis social y de una crisis en cuanto a la estructuración del Estado como representante del interés colectivo. Guerra significa necesariamente la ruptura de un pacto de nó agresión entre los ciudadanos que debieran reconocer sólo en el Estado el uso legítimo de las armas.

Paradigmas del Desarrollo y estrategias de desarrollo en América Latina

La relación de subordinación entre gobernantes y gobernados se refleja en la regulación política de los sistemas económicos contemporáneos, a nombre del interés público.
En países de ideología liberal, donde el llamado interés público se entiende como la sumatoria de los intereses individuales, es usual que los objetivos individuales tengan preponderancia para construir las metas colectivas, y los estados se ordenan hacia los sistemas de economía de mercado libre.
En estos sistemas de economía mercado, la cantidad y la calidad de bienes y servicios que produce un país no dependen de una autoridad central sino que están determinados por la interacción de la oferta y la demanda.
En este sistema de mercado, los consumidores tienen garantías de obtener un precio competitivo, cuando la libertad de oferta no está afectada por prácticas monopolísticas ni del Estado ni de trust de productores o comerciantes.
La libre oferta y demanda determina qué se produce y en qué cantidad. Si la demanda por un producto excede la oferta, los precios subirán, orientando a los productores a producir más. Si la oferta excede la demanda los precios caerán orientando a disminuir la producción.
En contraste, países de ideología colectivista, el estado subordina los intereses individuales, tiende a tener mayor control sobre muchas empresas, los mercados son restringidos antes que libres y se ordena hacia los sistemas de economía centralmente planificada.
En términos absolutos no existe ningún estado que se ajuste estrictamente de modo extremo a estos dos modelos, pues mientras es evidente el valor del aporte individual para la construcción de la colectividad, el ejercicio del poder a nombre de la colectividad exige así sea de modo mínimo alunas formas de planeación central.
Por otra parte, en sistemas políticos que validan principios tanto individualistas como colectivistas, se adoptan las economías mixtas donde ciertos sectores son dejados a la propiedad privada y a mecanismos de economía de mercado, mientras en otros sectores hay empresas estatales y planeación gubernamental de la producción y el comercio.
Estas economías son comunes en Europa occidental, lideradas por la socialdemocracia. La tendencia no es sólo a privatizar sino en casos excepcionales, a salvaguardar empresas tradicionales, declarándolas de propiedad pública. , aunque tienen a reducir la participación estatal, como Francia, Italia, Suiza e Inglaterra. En estos dos últimos, hay limitaciones para la oferta de salud a los ciudadanos por parte de empresa privadas.
En Francia se nacionalizó la Compañía Renault cuyos problemas financieros amenazaban con la bancarrota, con grave costo social en desempleo que se consideraron inaceptables.
En China se hizo adhesión en lo externo a la economía de mercado, aunque en lo interno existe una fuerte autoridad central reguladora con modelos de intervención socialista.
A partir de la década de los 80 los estados socialdemócratas europeos optaron por el debilitamiento de las políticas sociales, el desmonte del Estado planificador y regulador, la apertura indiscriminada de la economía, la desarticulación de la industria nacional, la privatización de las empresas estatales. En el corto plazo ello incidió en la elevación del desempleo a niveles próximos al 20%, e índices de crecimiento aun menores que los de la "década perdida" de los ochenta.
Es el caso no sólo de la socialdemocracia sino de una fuerza política que en algunos casos se presenta como “tercera vía” (Tony Blair, Primer Ministro Británico). Esto se había dado ya con Mitterrand en Francia o con Felipe González en España, y algo semejante ocurrió con el PRI en México, con Menem en Argentina o con el Partido Socialista en Chile, entre otros.


Estrategias de desarrollo en América Latina


Estos sistemas se validan con iniciativas para favorecer un desarrollo económico sostenible. Desde este marco en América Latina se han aplicado diversas estrategias de intervención en las causas objetivas del deterioro de la calidad de vida, reforzando o debilitando la capacidad de regulación del estado.

Desde la década de los 50 en América Latina se ha asumido el reto de promover o realizar una revolución, o se ha emprendido un proceso en el que se altera la forma de dominación política sin que se modifique su contenido, del tipo que Gramsci denominó "transformismo", .
Desde esa década se pueden enumerar al menos 3 estrategias de desarrollo en América Latina3 , cuyos países han tenido una historia marcada por los pactos de elite y en algunos casos, con rupturas y afirmaciones de identidades y antagonismos.
Una estrategia socialista, basada en la propiedad estatal de los medios de producción y en la planificación centralizada de la inversión y el consumo, que eliminó en el único caso de Cuba, que lo aplicó, el libre juego de las fuerzas del mercado.
- Se hicieron experimentos a nivel micro con la formación de cooperativas y asociaciones de campesinos por iniciativa privada para aumentar sus ingresos, pero fueron desmontadas cuando comenzaron a registrarse procesos de enriquecimiento acelerado y de formación de nuevas élites de poder al margen del disfrute de una ubicación en el partido comunista y en la burocracia, según la crítica de derecha, y según la crítica ad intra en Cuba por desviacionismo de los objetivos generales de la revolución socialista y marxista.
- Las restricciones impuestas al modelo cubano por los países americanos, en aplicación de una cláusula de la O.E.A., forzaron a un acercamiento y monitoreo de estrategas soviéticos a la economía cubana, altamente subsidiada y con graves problemas para el pago de la deuda, al parecer de 5 mil millones de dólares anuales en la década de los 80, a cambio de la vinculación de un ejército estimado en más de un millón de cubanos en servicio a países de orientación marxista.
En una Economía Planificada pura, los bienes y servicios que un país produce, la cantidad en la cual ellos son producidos y los precios a los cuales son vendidos, son planeados por el Gobierno. Todos los negocios son propiedad del Estado. De manera coherente con la ideología colectivista, el objetivo de este sistema económico es asegurar los recursos para el bienestar de la sociedad.
La Economía Planificada pura, se encuentra principalmente en los países comunistas donde los objetivos colectivos tienen prioridad sobre las metas individuales. Sin embargo es usual que en países democráticos se utilicen esquemas de gestión de Economía Centralmente Planificada.
Desde el terreno ideológico, especialmente en países de la periferia o “subdesarrollados”, se dio por sentado que el capitalismo de libre empresa y el sistema de mercado son instrumentos para explotar a las masas, mientras que la planificación económica central es la tendencia que colocará a sus países en la senda del progreso económico rápido.
Una estrategia “estructuralista” en busca de acelerar la tasa de crecimiento a través de medidas dirigidas a aumentar la inversión y expandir el mercado interno, dentro de un sistema que concede al Estado la búsqueda de objetivos sociales, a instancias de la CEPAL, caracterizada por:


- Reconocimiento de Latinoamérica como periferia frente a países desarrollados con demanda inestable de productos exportables de esta región, y necesidad de dinamizar la producción interna industrial y agrícola para una situación equilibrada de la balanza de pagos. Implicó control y selección de importaciones, racionamiento de divisas controles de cambios y fijación de tipos de cambios que no siempre correspondían a las fuerzas del mercado, dirección de ahorros internos y externos hacia la inversión en sectores prioritarios, con políticas financiera, monetaria y fiscal. Alta prioridad a los programas sociales, para liberar la estrategia de un enfoque economicista. Desarrollo de la planificación del manejo económico, con uso intensivo de instrumentos técnicos que guiaran los esfuerzos del sector público.
Esta opción se dio desde los años 60, y se promovió hasta la década de los 80, cuando se perfiló, con base en principios de la economía de mercado, una estrategia que fue llamada inicialmente la “escuela de Chicago” y luego, sus críticos señalaron como una “estrategia “neoliberal”.
Está basada en la tendencia a liberar lo más posible los mercados internos del intervencionismo estatal y con una amplia apertura externa, para facilitar la asignación de recursos, alta tasa de crecimiento y la eliminación gradual de los desequilibrios económicos.
Implicaba esta estrategia.
- Desmantelamiento de las funciones del Estado como generador de subsidios para el crecimiento económico, restrictivo al comercio exterior, con controles a la conversión de divisas.
- Liberalización del mercado financiero, con libertad para la intermediación, para la fijación de tasas de interés, captación y colocación de ahorros.


  • Cuando la liberalización condujo a fenómenos de estanflación (crecimiento del I.P.C. anual superior al 32 por ciento) con el manejo del encaje bancario se restringió la circulación de moneda y de esta manera se frenó la obvia inflación suscitada además porque el auge exportador aumentó la capacidad de pago.




  • El impacto negativo de los primeros países que aplicaron esta estrategia, los del cono sur, fue mayor. Por ejemplo, Chile, Argentina y Uruguay, que tuvieron descensos en su producto interno bruto y fenómenos inflacionarios registrados con más de 3 dígitos. Colombia aprovechó esta experiencia y comenzó la aplicación de esta estrategia sin abandonar los controles a los medios de pago.


Al finalizar la etapa del auge de las exportaciones, América Latina tuvo que afrontar altos déficit en su balanza comercial, entre otras razones, por el servicio de la deuda, impagable y objeto de renegociaciones.
Como en todas sus versiones latinoamericanas, el programa neoliberal tomó como centro el combate a la inflación y la estabilización monetaria. Su carácter neoliberal está dado por responsabilizar al Estado por el descontrol inflacionario y por las medidas de restricción del gasto público, privatización de las empresas estatales, apertura de la economía al exterior (supuestamente para abaratar los precios internos e incentivar la competitividad) y desregulación general de la economía.
Como todo plan de ese tipo alcanzó éxitos inmediatos en el combate a la inflación, mucho más por el ataque a la inercia inflacionaria que por la disminución del déficit público, al que se apuntaba inicialmente como la causa última de la inflación.
El Plan constituyó así un nuevo pacto de elite, basado en que un problema - la inflación- era resuelto transfiriendo su carga a los sectores populares, sin que las elites pagasen el precio de un proceso inflacionario producido por el financiamiento público de la inversión privada.
Pero el principal problema del Plan estaba en el mecanismo de estabilización monetaria, basado en la atracción de capitales externos mediante tasas de interés muy altas. Si bien permitió el ingreso de grandes cantidades de capitales, ese mecanismo consiguió atraer básicamente capitales especulativos o aquellos que llegaban para comprar a precios desvalorizados empresas privatizadas por el gobierno sin aumentar significativamente el nivel de las inversiones productivas.

Riesgos de crisis social con la economía de mercado


  • Favorecimiento a monopolistas. Para que esta economía de mercado funcione, no deben existir restricciones a la oferta, como pudiera ser el manejo monopólico de una sola empresa, que antes de incrementar la producción en respuesta a un incremento en la demanda, podría la empresa monopólica restringir su producción y hacer que el precio subiera aún más. Esto sería beneficioso para el monopolista que obtiene mayor ganancia marginal pero sería mal para el consumidor obligado a pagar más altos precios, lo cual significa un perjuicio para el bienestar de la sociedad y para la supervivencia del sistema de mercado.




  • Reversa a la democracia de propietarios. Para que funcione la economía de mercado se debe favorecer la iniciativa privada en la que el obrero asalariado de hoy se convierta mañana en campesino o artesano independiente, que trabaja por cuenta propia. Esta transformación constante de obreros salariados en propietarios y productores independientes, incluso en competidores de sus antiguos dueños en el mismo mercado de trabajo, elimina lazos de subordinación, y de sumisión y establece nuevas relaciones de oferta y demanda y crecimiento de sectores medios. Esto es posible a través de la apertura de mecanismos de financiación que favorece la creación de aristocracias financieras y sociedades de especuladores, el agobio de impuestos y morosidad en los pagos de los propietarios emergentes, conocido como “acumulación originaria”4 . La herencia de una gigantesca deuda nacional, el regalo de una parte inmensa de los bienes públicos para la explotación de infraestructura de servicios básicos conlleva al empobrecimiento de la clase media. En un proceso que se inicia como favorecimiento de la iniciativa privada, se avanza en la más veloz centralización del capital. Esto sería beneficioso para el monopolista, pero la expropiación a los nuevos propietarios significa un perjuicio para el bienestar de la sociedad y para la supervivencia del sistema de mercado.


Considerando los peligros inherentes de las prácticas monopolísticas, el papel del gobierno en una economía de mercado es alentar vigorosamente la competencia entre los productores, mientras que la empresa privada debe ocuparse de lograr mayor eficiencia y eficacia.


Riesgos de crisis con la economía centralmente planificada:
En las últimas dos décadas del siglo XX se marcó la caída de varios regímenes políticos con este sistema, que tiene como debilidad que las empresas estatales muestran tener pocos incentivos para el control de costos y eficiencia, considerando que no tienen una perspectiva utilitarista presente en las empresas privadas, donde se estimula la iniciativa individual para la satisfacción de las necesidades de los consumidores.
En la práctica la movilización de recursos económicos para el bien público no logró su cometido.

La economía centralmente planificada pretendió controlar las importaciones, la producción interna y la asignación de la inversión - y, por deducción, garantizar privilegios especiales en todas estas áreas que son la fuente de su propia prosperidad- a fin de asegurar las prioridades sociales por encima de las demandas egoístas de los individuos.
La realidad misma fue muy diferente. El estado pudo prosperar y construir monumentos impresionantes, la burocracia pudo gozar de las comodidades materiales, pero el común de la población no recibió más de lo necesario para mantenerse dócil y razonablemente productivo.

Por el contrario, las décadas del 80 y del 90 han sido llamadas las décadas perdidas porque se produjo un decaimiento de los ingresos, un aumento del desempleo y un aumento del déficit fiscal de los estados, particularmente los latinoamericanos.
No se dio el mejoramiento ostensible del nivel de vida en un marco de libertad, de la legitimidad y del desarrollo integral de la sociedad.
La corriente estructuralista mostró como limitantes, el desconocimiento de las alternativas del comercio internacional, al colocar el énfasis en el proteccionismo al mercado interno, al forzar la industrialización con despilfarro de recursos financieros a través d e inversión directa del Estado, con políticas de precios que contradecían los objetivos sociales en aras de la industrialización, y sin cumplir procesos de redistribución de la tenencia de la tierra que aumentaran la productividad.
La corriente neoliberal, afectó severamente la estructura y desarrollo de la producción, primordialmente el crecimiento de la oferta de empleo, favoreciendo las operaciones financieras y especulativas con la liberación de las tasas de interés, y con el consiguiente agravamiento de la situación social.
La crisis económica internacional, iniciada a mediados del '97 en el sudeste asiático y extendida a la globalidad del sistema a lo largo del '98, es una crisis cíclica típica del capitalismo. El hecho de que tenga en el capital financiero su eje es consecuencia de que ese capital se ha vuelto hegemónico como resultado de las políticas de desregulación económica llevadas a cabo por el neoliberalismo. (Campione, 1998)5
La corriente socialista, si bien puede mostrar logros en la satisfacción de las necesidades mínimas de la población, una búsqueda afanosa de seguridad en el empleo, la salud, la alimentación, la educación, con un ejército burocratizado que produjo pérdida de competitividad (al lesionar la iniciativa privada con controles estatales), conduciendo al inmovilismo y al atraso. Los progresos cubanos no son atribuibles a la eficacia de manejos internos sino a la conversión cubana en una vitrina sobre las ventajas comparativas de vinculación al mundo soviético.
Siguiendo cada estado a su manera los principios de la economía centralmente planificada o de la economía de mercado, ni la estrategia estructuralista, ni la neoliberal, ni la estrategia socialista han logrado aprovechar la potencialidad participativa de la población en los retos planteados por esas estrategias, generar bienestar, generar mayor ingreso interno bruto, o promover el consumo con capacidad de pago para satisfacer sus necesidades básicas.

Lejos de un posicionamiento maniqueo de ubicar en antagonismos los “buenos” y los “malos”, pues todos estamos llamados a insertarnos en la transformación de nuestra historia de dependencia y de enajenación de nuestra identidad y de nuestros recursos, indicaremos las fallas eludibles en nuevos intentos de generar estructuras de reemplazo.
Ninguno de los dos sistemas empresariales, capitalista o comunista, o las 3 estrategias enumeradas, han demostrado estar vacunados contra enfermedades económicas.


Alternativas para América Latina


La exposición científica de la problemática socioeconómica y las alternativas de solución no es suficiente para asegurar el éxito.
En América Latina hay más de 300 millones de pobres y su situación tiende a empeorar. De estos, 91 millones viven en la más absoluta pobreza. Para la Iglesia Católica, el marxismo totalizante no es válido para concretar esta alternativa, y tampoco lo es la economía de mercado, legitimada por ideologías liberales, debido a que contraponen el capital al trabajo, lo económico a lo social.6
Los fracasos reflejan el error de sus estrategias a darle énfasis a lo económico y financiero en perjuicio de la democracia política y de la amplia participación comunitaria en el nuevo ordenamiento. Tampoco fue viable la priorización del cambio social, sacrificando objetivos económicos o de democratización en la vida política.
Se requiere en síntesis procurar un desarrollo integral, que equilibre objetivos sociales con los objetivos económicos y políticos, planteando un programa armónico entre progreso social y crecimiento económico con incidencia en las condiciones de vida de hombres concretos, que lo liberen de aquello que no le deja ser hombre, priorizando el ser frente al tener, contemplando un legítimo pluralismo, reconocimiento de la diversidad, con unidad dentro de la pluralidad, con la plena reafirmación de los derechos humanos, respetando en un marco pluralista el derecho de practicar unos valores humanos que identifican a los pueblos en diversas formas de creencias, propiciando una praxis que legitime democráticamente la voluntad expresa de la comunidad y su participación en la construcción de su propia historia.
Existen condiciones subjetivas de los agentes de transformación que deben adecuarse al cambio, a través de la educación que desarrolle competencias para el desarrollo económico y político.
También existen condiciones objetivas determinadas por las estructuras del poder público sus instituciones y sus medios coercitivos y generadores de acuerdo y la organización paternalista y expoliadora de empresas privadas. Tanto el sector público como el sector privado y la comunidad deben prepararse para atemperarse a dificultades coyunturales suscitadas por el reordenamiento macroeconómico, en el cual se recupere la capacidad de regulación estatal, esencial para el refortalecimiento de la democracia y la justicia social.

Democracia económica


Empíricamente la búsqueda del crecimiento económico a través de la acumulación del poder económico requiere incorporar a las grandes mayorías. La economía también se muestra como objetivo para la generación de espacios democráticos.
El cambio de estrategia de desarrollo implica en el aspecto formal una legislación favorable a una democratización económica que promueva la participación comunitaria en la formación de nuevas empresas.
Los cambios abruptos frente al acceso de capital extranjero o de asistencia tecnológica con priorización en la agricultura, agroindustrial, ganadería, comercio, petroquímica o tecnología de punta, requieren atención por los naturales traumatismos que pueden generar hasta el punto de frenar la continuidad de las estrategias.
Esto se tiene que dar a través de una política de alianzas dirigida a los otros países del hemisferio sur, tendiente a su profundización en los planos social, tecnológico, cultural y político.
Por otro lado, en lo interno, requiere una des-privatización del Estado, creando una verdadera esfera pública que avance en dirección a la socialización del poder.
Los sectores legislativos y judiciales deben generar los mecanismos coercitivos ordenados a este fin, limitando privilegios. La movilidad social buscada afectaría intereses de la élite tradicional en primera instancia, pero significan también la generación de posibilidades a sectores marginados.
La respuesta de regulación estatal debe corresponder al hecho de que la empresa privada ha acusado la pérdida de valores morales y éticos en los negocios en general: la concentración de poder en el capital financiero, las manipulaciones indebidas para lograr rápidos enriquecimientos, quiebras fraudulentas, robos encubiertos, bloqueo a la participación de trabajadores y empleados en los procesos de reprivatización.
El aspecto ético acaso sea el punto nodal de articular en la elaboración de estrategias eficaces que solucionen necesidades en el plano político, económico y social.
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