Determinación de la carga interna en competición del rugby español de máximo nivel






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fecha de publicación26.10.2015
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DETERMINACIÓN DE LA CARGA INTERNA EN COMPETICIÓN DEL RUGBY ESPAÑOL DE MÁXIMO NIVEL.

  • JORGE EGOCHEAGA RODRÍGUEZ. Doctor en Medicina y Cirugía y especialista en Medicina Deportiva. Profesor Universidad de Oviedo.

  • DAVID MÉNDEZ ALONSO. Doctor por la Universidad de Oviedo. Licenciado en Educación Física. Entrenador Nacional de Rugby. Profesor Universidad de Oviedo.


PALABRAS CLAVE: Rugby, frecuencia cardiaca, lactato.
RESUMEN.
Los estudios que han intentado abordar la determinación de las carga que la práctica de los deportes colectivos conlleva han sido escasos. Así como los deportes individuales poseen todos unas metodologías de entrenamientos muy sistematizadas y basadas en las exigencias que la competición comporta, los deportes colectivos han utilizado habitualmente las métodos derivados de los de los estudios de los deportes individuales, ya que, la cuantificación del esfuerzo que los jugadores hacen durante la competición resultaba muy compleja, dada la cantidad de parámetros que inciden sobre la misma. En este trabajo se aborda la determinación de la frecuencia cardiaca en acciones reales de juego de la liga española de rugby de división de honor. La frecuencia cardiaca se analizará en las diferentes acciones que el juego comporta así, tanto de forma absoluta como relativa en función de la máxima obtenida en laboratorio. A su vez se diferenciará por grupos de jugadores de un equipo: Delanteros, medios, tres cuartos y por posiciones en el campo de juego: Pilier, talonador, segunda, tercera línea, medio de melé, apertura, centros y alas-zagueros.

1.- INTRODUCCIÓN

Los estudios que han intentado abordar la determinación de la carga que la práctica de los deportes colectivos conlleva han sido escasos. Así como los deportes individuales poseen todos unas metodologías de entrenamientos muy sistematizadas y basadas en las exigencias que la competición comporta, los deportes colectivos han utilizado habitualmente las métodos derivados de los de los estudios de los deportes individuales, ya que la cuantificación del esfuerzo que los jugadores hacen durante la competición resultaba muy compleja dada la cantidad de parámetros que inciden sobre la misma.

Así como en otros deportes colectivos los estudios han ido apareciendo progresivamente: Hockey patines, ( Blanco 1994), Baloncesto ( Colli y Faina 1987), Futbol, ( Pirnays y col 1993 ), en el caso del Rugby en España no existen trabajo rigurosos que nos determinen la caga real que la liga española comporta para obtener una doble finalidad. Por un lado optimizar al máximo nuestros entrenamientos, adaptándolo a las condiciones reales de la competición y por otro analizar las diferencias que tenemos con los países que están a la cabeza del Rugby mundial y que si posee estudios científico sobre la carga de su juego.
2.- OBJETIVOS DE TRABAJO

  1. Conocer las exigencias metabólicas de las distintas situaciones de juego en base a la cuantificación de la frecuencia cardiaca y los niveles de lactacidemia sanguínea como indicadores de la intensidad de dicha carga.

  2. Contribuir a mejorar el nivel del rugby español, a través, de la obtención de información que nos permita buscar la máxima especificidad en nuestros entrenamientos.


3.- MATERIAL Y MÉTODOS:

Sujetos:

Se analizaron un total de 16 jugadores, dos de cada posición representativa del juego: Piliers, talonadores, segundas líneas, tercera líneas, medio melé, medio apertura, centro y alas-zagueros. Estos jugadores estarán divididos en tres grandes grupos: Delanteros, medios y tres cuartos. Todos los jugadores pertenecientes al Oviedo R.C. en la temporada 2000-2001 que disputaban la liga de división de honor española. A todos los jugadores al inicio de la temporada se les realizó una prueba de esfuerzo máxima, para determinar sus parámetros fisiológicos individuales, básicamente: Frecuencia cardiaca máxima, umbral anaeróbico por métodos ventilatorios y mediante extracciones de lactato y su V02max.
Material:

Cardiotacómetros Polar Acure-Plus.

Analizadores de lactato Analox GM-7.

Material para determinación de lactato por micrométodo.

Planillas de registro.

Video cámara Sony formato 8mm.

Cronómetros Casio.

Planillas,
Métodos:

Se registraron un total de 12 partidos de división de honor española en los que los jugadores llevaban los pulsómetros ( 2-3 por partido). Se hacía coincidir el cronómetro de los relojes con el de la cámara de video de tal forma que se pudiera hacer determinar las frecuencias cardiacas correspondientes a cada acción.


4.- RESULTADOS.
4.1.- ANÁLISIS DE LA FRECUENCIA CARDIACA.

4.1.1- Frecuencia cardiaca general de los jugadores a lo largo del encuentro.
La frecuencia cardiaca del total de los jugadores a lo largo del encuentro osciló entre 117 y 194 lat/min. con una media de 16112 lat/min. Comparando esta media de frecuencia cardiaca con la media de frecuencia cardiaca máxima obtenida en laboratorio ( 193 ±3lat/min), observaremos que la utilización de la frecuencia cardiaca a lo largo de un partido de Rugby corresponde a un 83.4%. Durante el tiempo real de juego ( x=25 minutos 44 segundos), la oscilación fue de 153 a 197 lat/min con una media de 1827lat/min, correspondiendo a un 94.3%. Durante el tiempo en el que el balón no se encuentra en juego ( x= 57´30´´ ) la oscilación fue de 117 a 169lat/min con una media de 13412 lat/min, equivalente a un 69.4% de utilización de la frecuencia cardiaca.
Agrupados en intervalos de 10 latidos/minuto y expresados en porcentaje con respecto al total de la competición, los datos correspondientes al total de los jugadores los podemos apreciar en la figura 1. Durante la competición el 46% del tiempo el jugador estará entre 150 y 170 pulsaciones /minutos, y el 32,4% por encima del 170 pulsaciones/minuto.



Figura 1 : Distribución de la frecuencia cardiaca expresada en tanto por cierto del total de tiempo de juego.


4.1.2.- Frecuencia cardiaca del total de jugadores en ataque y defensa.
Durante los diferentes encuentros registrados, la frecuencia cardiaca osciló entre 117 y 196 pulsaciones por minutos, para el total de los jugadores, x= 1619 lat/min , lo que supone un 83,4% de intensidad relativa calculada en función de la media de las frecuencia cardiacas máxima calculadas en laboratorio.
La frecuencia cardiaca de las secuencias de ataque fue estadísticamente superior a las acciones en defensa ( p<0.05). En ataque los jugadores mostraron una frecuencia de x= 1829 mientras que en defensa fue x=1708, correspondiéndose con un 94.3% y un 88%. Este hecho nos hace valorar que las secuencias de ataque mostrarán unas intensidades de juego superiores a las defensivas. Las causas a las que podemos determinar estas diferencias de intensidades pueden ser varias; por un lado la posesión del balón, por otro lado la motivación en la gran mayoría de los casos superior, hacia el ataque que a la defensa.
4.1.3.- Análisis de las secuencias de ataque.

Dentro de las secuencias de ataque encontraremos pequeñas diferencias, no estadísticas, entre las acciones en las que el jugador dispone a lo largo de la misma de la posesión del balón y en aquellas en las que a lo largo de la secuencia de ataque de su equipo no entra en contacto con el balón, x= 1846 lat/min, 95.3% por x=1807lat/min, 93.2% de utilización de la frecuencias cardiaca máxima.

Si analizamos las secuencias de ataque independiente de la posesión del balón encontraremos que las que mayor frecuencia cardiaca tendrán serán aquellas que mayor duración tengan y las que se desarrollen acciones de lucha, es decir, mostraron mayores frecuencias las acciones de juego agrupado que las de juego desplegado,

x= 1778 por x= 1729 lat/min.
4.1.4.- Análisis de las secuencias defensivas.

Dentro de las secuencias de defensa, las que mayor intensidad reflejaron fueron aquellas en las que el jugador tuvo que realizar placajes o luchas individuales presentando una media de 1709 frente a 1684 lat/min, correspondiéndose con un 88% y 87% respectivamente, de las acciones en las que el jugador en defensa no tiene que realizar defensa directa, es decir, placar a su oponente.

A su vez en las secuencias defensivas destacaremos que la frecuencia cardiaca será superior en las que el equipo tiene que para un ataque agrupado x= 16811 lat/min, que las acciones en las que tienen que detener un ataque desplegado, x= 1657 lat/min.


Figura 2: Frecuencias cardiacas en función del tipo de secuencia


4.1.5.- Frecuencia cardiaca en función de la parte del partido.

Al analizar la frecuencia cardiaca en función de la parte de partido en que nos encontremos, observaremos que la primera parte, es decir los primeros cuarenta minutos, presentarán frecuencias cardiaca medias superiores a las de la segunda parte en todas las acciones de juego, excepto en los tiempo de recuperación en los que la segunda parte muestra valores ligeramente inferiores. A pesar de encontrar ligeras diferencias, estas no muestran rasgo significativos (p<0.05). Los porcentajes de frecuencia utilizados en las dos partes de juego son las siguientes. Tiempo total de juego, 84.45% ( x=1638 lat/min) la primera y 82.9% ( 158,79 lat/min) en la segunda. En tiempo real de juego 95.3% en primera y 93.2% en la segunda. Sin embargo en los tiempos de balón muerto en los que se supone que el organismo está en periodo de recuperación encontraremos que la segunda parte mostrará índices ligeramente superiores 70.4%, a la primera 68.9%.


lat/min

% de compet. 1 parte

% compet.2parte

<120

0.5

0.9

120-129

3.3

4.1

130-139

5

5.9

140-149

10

10.4

150-159

21.9

20.8

160-169

26

25.2

170-179

28.3

27.5

>180

5.4

4.9

Tabla I: Distribución de porcentajes de FC.en tiempos de juego
4.1.6- Análisis de las frecuencias por grupos de jugadores. Delanteros / Tres cuartos.


Tabla II Frecuencias cardiacas absolutas y relativas en las diferentes acciones del juego.
Los delanteros mostrarán una oscilación de la frecuencia y una media de frecuencia superior a la de los tres cuartos. Los delanteros oscilan entre 124 y 194 lat/m. mientras que los jugadores de línea van de 117 a 191 lat/m. Las medias encontradas para los delanteros serán de x= 164±8 lat/m , mientras que los tres cuartos tendrán x=159±11, lo que supondrá una intensidad relativa, en función de la media de la frecuencia cardiaca máxima para ambos grupos obtenida en laboratorio, del 88,1% y 83,6% respectivamente.



Figura 3: Distribución de porcentajes de FC. por grupos de jugadores en función del tiempo de juego

Durante el tiempo real de juego la frecuencia cardiaca sigue la misma línea general, es decir, con mayor oscilación y menor media en los tres cuartos. La oscilación de los delanteros será de 159 a 192 lat/m, por 153 a 191 lat/m de los tres cuartos. Las medias serán x= 186±5 ( 98%) del paquete de delanteros por x= 179+±9 ( 92,2%) de los jugadores de línea. Las diferencias no resultan estadísticamente significativas entre ambos grupos.

Durante el tiempo en el que el balón se encuentra parado y no hay juego la oscilación será de 126 a 169 lat/m para los delanteros y de 117 a 164 lat/m para los tres cuartos. Las medias de frecuencia fueron respectivamente x= 137±11 y 132±7 lo que representan un 73% y un 69,4%. Al igual que ocurría en el tiempo de juego las diferencias no resultan estadísticamente significativas.
Al analizar las diferentes secuencias que se producen en el juego veremos que las que mayores frecuencias cardiacas producen serán aquellas en las que los delanteros están en ataque y en posesión del balón, 187lat/m correspondientes a un 96.8% de la media de la frecuencia máxima encontrada en laboratorio para este grupo, seguidas de las de ataque en la que no entra en contacto con el balón y está realizando apoyos ofensivos a sus compañeros 184 lat/m. 95.3%, y en último lugar encontraremos las provenientes de secuencias defensivas, realizando defensa directa 183 94.8% o sin realizar placajes directos 179 lat/m 92.7%. Al igual que ocurría con la dinámica general del jugador, observamos diferencias estadísticas (p<0.05) entre las acciones de ataque tanto con posesión del móvil como sin él con respecto a las acciones defensivas con y sin placaje, pero no entre las acciones de ataque y defensa entre si.


Figura 4: Comparación frecuencias de delanteros y tres cuartos en función del tipo de secuencia.



Figura 5 y 6 : Frecuencia cardiaca media de los delanteros y tres cuartos en los diferentes tiempos de juego.
5.- DISCUSIÓN.
La frecuencia cardiaca a lo largo de los diferentes partidos osciló entre 117 y 194 lat/min., con una media de 16212 lat/min.. Estos datos son similares a los encontrados en otros estudios de Rugby internacional ( Morton 1978, Nerin y Peyresblanques 1990). Este valor absoluto de intensidad se puede considerar como “medio” en la escala de valoración de Nikiforov ( 1983), y como “elevado” en la escala de ( Tschiene 1984). Al relacionarlo con la frecuencia máxima obtenida en las pruebas de laboratorio vemos como la utilización de la frecuencia cardiaca máxima es de un 83% que representa una intensidad “submáxima” en las escalas de valoración de Harre (1977) y Grosser (1988). Al analizar el rugby frente a otros deportes colectivos vemos como en el caso del baloncesto las medias de frecuencias cardiacas se situarán sobre 160 lat/min ( Colli y Faina 1987), en el caso del fútbol entre 167 y 175lat/min ( Pirnay 1993, Fornaris 1989, Chamoux 1988), en el caso del hockey patines el rango será de 110-190lat/min y la media de 158 lat/min ( Blanco 1994). Como vemos la media será ligeramente superior a la de los deportes disputados en sala, lo que parece lógico dadas las mayores dimensiones del terrero y el mayor contacto físico entre los jugadores. Aunque inicialmente pensábamos que la frecuencia cardiaca del jugador de Rugby sería superior a la del jugador de fútbol, debido a la mayor participación de la masa muscular del tren superior dado el superior nivel de lucha que el juego posee, todos los estudios empíricos muestran índices superiores en el deporte del balón redondo, pudiendo ser debido fundamentalmente al mayor tiempo real de juego, y los menores tiempos de pausa encontrados, no podemos olvidar que el Rugby la relación trabajo/recuperación encontrada fue de 1:2,1 mientras que en el fútbol se sitúa en 1:0,5 (Pirnay y col. 1993), permitiendo al jugador de Rugby una mayor y más continua recuperación de sus esfuerzos.
BIBLIOGRAFÍA:



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