De joseph nicolosi, ph. D. & Linda ames nicolosi






descargar 1.29 Mb.
títuloDe joseph nicolosi, ph. D. & Linda ames nicolosi
página9/45
fecha de publicación01.09.2016
tamaño1.29 Mb.
tipoDocumentos
f.se-todo.com > Historia > Documentos
1   ...   5   6   7   8   9   10   11   12   ...   45


Los tradicionalistas (incluyendo la mayoría de la gente creyente) creen que un orden natural inscrito en nuestros cuerpos nos dice quienes somos. Por esta razón, los tradicionalistas no pueden aceptar la idea de que un hombre que “se siente en su interior como una mujer” sea justificado amputándosele sus genitales, insertándosele implantes de pechos y hormonas femeninas que son bombeadas en su corriente sanguínea para que pueda conformar su cuerpo con lo que siente en su interior sobre quién es. Los tradicionalistas tiemblan con horror ante la vista de una persona nacida hombre que gesticula de una forma femenina caricaturizada, con pechos artificiales que contrastan con la sombra más desmayada de barba y la angulosidad reveladora de la mandíbula de un hombre. Lo que la persona hizo para forzar su cuerpo a conformarse con el sexo biológico que desea no parece de hecho noble; parece una cruda carnicería. Reflexionando sobre el mismo escenario, los partidarios de la liberación sexual aplauden: esta persona llevó a cabo la opción (¡el mayor bien humano!) y se hizo conforme a quien creía que podía ser, con la ayuda de la medicina moderna.
Existe una diferencia amplia y posiblemente irreconciliable entre los partidarios de la liberación sexual y los tradicionalistas. Mientras que los primeros aplauden al hombre casado que deja a su esposa y se declara gay (llaman a este hombre valiente, honesto y noble), los tradicionalistas se estremecen. A pesar de sí mismos, los tradicionalistas tiemblan con las imágenes mentales evocadas con el pensamiento de lo que los homosexuales hacen en el acto sexual. Casi sintiéndose culpables por su reacción visceral, no pueden evitar ver tales actos como perversos y, de hecho, innaturales.


TOMAR LA DECISIÓN: ¿QUIÉN SOY YO?
Junto con muchos de mis colegas, estoy preocupado por el hecho de que los jóvenes que se impliquen en la experimentación con el mismo sexo puedan ser etiquetados como gays demasiado pronto. Tal decisión gravemente significativa debería hacerse sólo en la adultez. No todos estos jóvenes necesariamente continuarán deseando relaciones homosexuales. Pero con un orientador escolar que los aliente, podrían llegar a habituarse a las experiencias con el mismo sexo y a enredarse desesperadamente en la vida gay. Junto con muchos de mis colegas, estoy preocupado por el hecho de que los jóvenes que se impliquen en la experimentación con el mismo sexo puedan ser etiquetados como gays demasiado pronto. Tal decisión gravemente significativa debería hacerse sólo en la adultez. No todos estos jóvenes necesariamente continuarán deseando relaciones homosexuales. Pero con un orientador escolar que los aliente, podrían llegar a habituarse a las experiencias con el mismo sexo y a enredarse desesperadamente en la vida gay.

Para un joven que experimenta el doloroso rechazo del grupo de sus compañeros, el abrazo inmediato por parte de un grupo contracultural es intoxicante. Una nueva cara (joven) iniciará la acogida y la celebración dentro de la comunidad gay y junto con la aprobación aduladora vendrá el sexo inmediato. El sexo se puede encontrar de forma anónima con muy poco esfuerzo en los bares gay, saunas y librerías, y por medio de contactos realizados en salas de chat gay en Internet.
Esas experiencias pueden convertirse rápidamente en adictivas, tal y como explica Richard Wyler:
La idolatría de los hombres cambió rápidamente en erotismo. Incapaces de sentirnos lo “bastante hombres” en el interior, anhelábamos otro hombre para que nos “completase” desde el exterior. Mirando o tocando el cuerpo de otro hombre nos permitía “sentir” literalmente la masculinidad de una forma que nunca parecía que pudiésemos sentir nosotros solos, dentro de nosotros.
Pero consentir la lujuria por medio de la pornografía, la fantasía o el voyeurismo sólo lo intensificaba. Más aún, deshumanizaba a los hombres que deseábamos lujuriosamente y nos aislaba de ellos, ampliando el abismo creciente entre nosotros y los “hombres reales” de tal forma que los hacía parecer del sexo “opuesto”. La lujuria también nos abría las puertas a las arenas movedizas de la adicción sexual. (www.peoplecanchange.com )
Por supuesto, existe la posibilidad de un resultado mejor. Con asesoramiento, tanto la confusión de identidad de género como las fantasías del mismo sexo que la acompañan pueden disminuir cuando el adolescente con confusión sexual reconoce la importancia de madurar totalmente en su propio género.
La doctora Elaine Siegel descubrió que las chicas con confusión de género en terapia con ella “sabían que eran chicas, pero no estaban en absoluto seguras de que ser una chica fuese deseable, posible o útil para ellas.” Cuando eran tratadas con éxito, no se resolvían solamente estos problemas de identidad de género de las chicas sino que se superaban los bloques educacionales previos del colegio y podían hacer una adaptación general más sana. 44


¿”INDIFERENCIA” O “DEFICIENCIA?
Algunos activistas gays han dicho que la persona con orientación homosexual nace con una “indiferencia de género,” y que la causa de su sufrimiento es que vivimos en un mundo polarizado por el género, un mundo que debe cambiar.45 Pero si los gays consideran en verdad que el género carece de importancia, entonces ¿por qué los gays no son bisexuales? ¿Por qué se valora tanto la masculinidad en el mundo gay? ¿Por qué los anuncios de contactos gays buscan generalmente un compañero que sea “activo”? ¿Y por qué vemos esta conducta sexual tan compulsiva y peligrosa en la búsqueda de lo masculino?
Creemos que esto se debe a que la homosexualidad representa no una indiferencia hacia el género sino un déficit de género. La conducta basada en el déficit procede del aumento de la sensibilidad hacia lo que uno siente que carece, y se caracteriza por la compulsión y conducción: donde la persona persistirá en la conducta a pesar de la desventaja social y el grave riesgo para la salud. Las conductas basadas en el déficit tienen también una cualidad de caricatura, que se aprecia muy bien en los bares leather, donde los hombres se visten como soldados y policías, y llevan cinturones con clavos e instrumentos de tortura. Esa conducta exagerada representa realmente un aumento de la consciencia y una búsqueda de la deficiencia de género interna –es decir, la masculinidad- pero de forma caricaturizada.

IDENTIFICACIÓN DEL DESORDEN DE IDENTIDAD DE GÉNERO (DIG)
Creo en un enfoque reparativo para el conflicto de identidad de género. Tanto en el DIG como en el sentido de sí mismo del niño vacío de género, se carece de algo como verdaderamente masculino (o el sentido de ella de ser femenina). Junto con otros psicoterapeutas de la misma opinión, espero ofrecer una opción que pueda cambiar el curso de sus vidas antes de que estos jóvenes se enreden tan profundamente en la conducta homosexual no deseada que les sea casi imposible averiguar su camino.
¿Está usted preocupado por la conducta de su hijo? ¿Está preguntándose si él o ella puede estar mostrando síntomas de confusión de género?
Primero, recuerde que la mayoría de los chicos que llegan a ser homosexuales no fueron nunca afeminados de forma evidente. El chico afeminado es un caso exagerado del síndrome general de inconformidad de género que conduce a la homosexualidad. Sin embargo, tanto el chico con DIG (afeminado) como el que tiene inconformidad de género (cuando los problemas con los compañeros del mismo sexo están también presentes) están en conflicto en cuanto a la reivindicación de su género apropiado. Y ambas condiciones ponen la base para un resultado homosexual.
Ciertas señales de pre-homosexualidad son fáciles de reconocer y suelen aparecer pronto en la vida del niño. Los indicadores de DIG en la infancia, descritos por la Asociación Americana de Psiquiatría (APA), se enumeran abajo. Se les dice a los clínicos que utilicen los cinco siguientes marcadores para ayudarles a determinar si un niño tiene este desorden:


  1. Deseo afirmado repetidamente de ser, o insistencia en que él o ella son del otro sexo.




  1. En los chicos, preferencia por el travestismo o simular ropas femeninas. En las chicas, insistencia en vestir únicamente la ropa estereotípica masculina.




  1. Preferencia fuerte y persistente por los roles del mismo sexo en juegos inventados o fantasías persistentes de ser del otro sexo.




  1. Deseo intenso de participar en los juegos y pasatiempos estereotípicos del otro sexo.




  1. Fuerte preferencia por compañeros de juego del otro sexo. 46El inicio de la mayor parte de las conductas del género opuesto tiene lugar durante los años preescolares, entre los dos y los cuatro años de edad. El travestismo, como indica la investigación del Dr. Richard Green, es una de las primeras señales. 47


Por supuesto, para la mayoría de los chicos con conflicto de género, las señales de un desarrollo homosexual precoz serán más sutiles: una renuencia a jugar con los demás chicos, miedo de los juegos de peleas, vergüenza al estar desnudo en presencia de otros varones (pero no cuando está en presencia de chicas), falta de comodidad y de vínculo con el padre y quizás una sobre- vinculación con la madre.
La historia que Richard Wyler nos cuenta en su página web es la típica de un chico pre-homosexual con inconformidad de género. Describe los sentimientos comunes y precoces de “carencia de género.” Ninguno de los hombres cuyas historias narra se había vestido o actuado nunca como una chica pero tenían un profundo sentido de inadecuación masculina:
Al principio, por lo menos, no nos sentíamos tanto homosexuales como carentes de género y, careciendo de la suficiente masculinidad dentro de nosotros, nos sentíamos atraídos hacia lo que pensábamos que nos haría sentir más masculinos y completos.
Durante mucho tiempo sentimos que los hombres eran lo contrario de nosotros, y mientras nos identificábamos con mujeres como nuestras hermanas, seguíamos sintiéndonos atraídos a nuestro opuesto: la misteriosa y desconocida masculinidad. Para nosotros, con frecuencia nos parecía que los hombres eran el sexo opuesto, por lo que sentir que nos atraían nos parecía natural (www.peoplecanchange.com).
Diferencie entre juegos y obsesiones si su hijo muestra interés por la ropa y las actividades del sexo opuesto. Usted no tiene por qué preocuparse si el travestismo se produce en contadas ocasiones. Sin embargo, debe preocuparse cuando su niño pequeño continúe haciéndolo y, al mismo tiempo, comience a adquirir algunos otros hábitos alarmantes. Puede que empiece a utilizar el maquillaje de su madre. Puede que evite a los demás chicos del vecindario y sus juegos y en vez de ello prefiera estar con sus hermanas, uniéndoseles regularmente en sus juegos de muñecas y de casas de muñecas.

Posteriormente, puede que empiece a hablar con una voz aguda. Puede que afecte los gestos exagerados e incluso la forma de caminar de una chica o llegar a fascinarse por el pelo largo, los pendientes y los echarpes. Las cosas femeninas pueden adquirir un interés especial para él, incluso hasta el punto de la obsesión. De hecho, puede actuar realmente de forma más femenina que su propia hermana y su madre.
Cuando se le pide que dibuje una persona, el chico con confusión de género dibujará casi siempre primero a una mujer, y sólo después, quizás, dibujará a un hombre. Sus dibujos de una chica o una mujer se representarán generalmente con colores brillantes, particularmente rosa y rojo, con gran detalle y en gran tamaño. En sus dibujos de hombres, los sujetos son pequeños, monótonos, delgados y con frecuencia figuras de palo. Estos dibujos representan la percepción del chico de la realidad. Las mujeres son emocionantes, poderosas y atractivas, mientras que los hombres (esto suele incluir al padre) son débiles, carentes de interés e incluso figuras negativas.

El niño pre-homosexual puede mostrar una curiosidad precoz por la genitalidad femenina. Algunos clínicos han descubierto que los niños con DIG tienen un interés particular por la vagina, a diferencia de los niños normales menores de doce años de edad. Al mismo tiempo, puede que el niño niegue su propia masculinidad y que sienta una desconexión (o incluso revulsión) hacia sus propios genitales masculinos, empujando su pene hacia dentro de su cuerpo y quizás se siente para orinar imitando a su hermana. Estas conductas sugieren que el chico considera esa parte de su cuerpo como que “no soy yo.”Algunos chicos con DIG insisten realmente en que son chicas.
La madre de un chico con DIG le trajo a su hijo muñecas Barbie porque, como madre autodeclarada de ideas liberales, rehusaba aceptar los estereotipos de género de la sociedad. Dice que su hijo se “obsesionaba” con La Sirenita y Cenicienta e imitaba sus gestos y canciones mientras ignoraba de forma significativa el muñeco Ken que le compró. La madre describe ese duro momento de la verdad en el que se dio cuenta de que su hijo de cuatro años no estaba simplemente pasando una etapa. Ocurrió cuando el chico se puso de pie en un carrito de la compra que él mismo empujaba y comenzó a gritar cuando ella le dijo que él nunca podría ser madre. 48
En un estudio de sesenta y seis chicos afeminados de cuatro a doce años de edad, el 98 por ciento de ellos estaba implicado en el travestismo y el 85% decía que habría preferido haber nacido chica.49 Yo he hallado que normalmente es el niño más pequeño quien confiará el deseo, y casi siempre a su madre. Una madre me contaba que su hijo de tres años le decía de forma repetida que quería cortarse su pene. Cuando estos chicos crecen, su sensibilidad progresiva hacia la desaprobación de los padres probablemente les hace verbalizar de forma explícita el deseo de ser una chica.

PROBLEMAS SOCIALES Y PSICOLÓGICOS EN EL CHICO CON CONFUSIÓN DE GÉNERO
A pesar de la afirmación de algunos psicólogos y de la mayoría de los gays que defiende que esta distorsión ostensible de la realidad es “normal para algunas personas”, la conducta del sexo opuesto es síntoma de un problema más profundo: un problema de identidad distorsionada y de “no pertenencia.” Los chicos que padecen la confusión de identidad de género padecerán muchos problemas psicológicos y sociales relacionados. Probablemente sean más ansiosos, depresivos y solitarios.50 Muchos padres reconocen que sus hijos con DIG no son felices. Estos hijos tienen mal humor, se trastornan fácilmente y con frecuencia se lamentan de que no encajan.
Eventualmente el niño pre-homosexual suele convertirse en el “chico de la ventana de la cocina” que mira hacia afuera con anhelo a los demás chicos del vecindario, deseando poder jugar con los chicos que le rechazan y se burlan de él. En vez de ello, termina quedándose dentro con mamá limpiando la casa con ella y horneando galletas.51 Los padres de estos niños hacen bastante bien al preocuparse porque este modelo, si se ve en una época tan temprana como la preescolar y el primer grado, presagia otros muchos problemas posteriores de ajuste en la vida.

Algunos chicos con DIG desafían el estereotipo usual de la timidez y la pasividad y, en vez de ello, actúan con superioridad o son extremadamente egocéntricos. Estos chicos “insisten en sus propias reglas en los juegos (…) y cuando no consiguen su propósito, o se retiran o tienen rabietas de carácter.” 52
Otros están excesivamente preocupados por si resultan heridos o magullados debido a una sensación de fragilidad de sus cuerpos. Algunos de estos chicos tienen una reacción casi fóbica al lenguaje agresivo. Con frecuencia se quejan del lenguaje rudo de otros chicos y parecen asustarse genuinamente de la conducta agresiva. 53
Como advierte el Dr. Richard Fitzgibbons, el miedo a los deportes y a la agresión de los demás chicos prepara el camino a una identidad masculina débil:
La identidad masculina débil se identifica fácilmente y, en mi experiencia clínica, es la mayor causa de [homosexualidad] en los hombres. Sorprendentemente, puede ser una consecuencia de una coordinación débil mano-ojo, que tiene como resultado una incapacidad de hacer deporte bien. Esta condición suele ir acompañada por el severo rechazo de sus semejantes. En una cultura orientada al deporte como la nuestra, si un joven es incapaz de lanzar, coger o darle patadas a un balón, probablemente va a ser excluido, aislado y ridiculizado.
El rechazo continuo puede ser una fuente mayor de conflicto para un niño y un adolescente. En un intento de superar los sentimientos de soledad e inadecuación, puede pasar más tiempo con estudios académicos o adoptando amistades cómodas con las chicas. La “herida de los deportes” afectará negativamente la imagen de sí mismo del chico, sus relaciones con sus compañeros, su identidad de género y la imagen de su cuerpo. La visión negativa de su masculinidad y su soledad pueden conducirle a anhelar la masculinidad de sus compañeros masculinos. 54
Otros estudios encontraron que la pobre coordinación y las dificultades en jugar a deportes de contacto son comunes entre los chicos pre-homosexuales.55 De forma similar, un número de estudios muestran que tales chicos parecen tener problemas en distinguir entre los juegos normales de peleas y el intento deliberado de otros chicos de hacerles daño. 56
El psicólogo holandés Dr. Gerard van der Aardweg está de acuerdo con las observaciones del Dr. Fitzgibbons con respecto al miedo al juego agresivo. La tendencia de los chicos a ser cautos y carentes de agresividad y a no participar en deportes de equipo es un hallazgo universal recogido en muestras de homosexuales clínicos y no clínicos y está presente también en otras culturas. 57
En la escuela primaria, otros niños comenzarán a llamar a estos niños con confusión de género “mariquitas”, “sarasas”, “invertidos” o “gays”. De la forma más errónea y trágica, incluso puede que sus maestros los identifiquen como “niños gays” y así, etiquetados por sus propios maestros, puede que los chicos lleguen incluso a pensar que “nacieron gay.” Puede que no estén seguros de lo que significa ser “gay” pero comienzan a sospechar que de hecho son muy diferentes. Antes de tiempo, su distanciamiento emocional de su propio sexo comenzará a salir a la superficie en los deseos románticos con personas de su mismo sexo. Mi cliente anterior, “Alex”, escribe de su secreto deseo temprano, pero desde lejos, de atención masculina. También vemos en sus escritos su fracaso al vincularse con miembros del mismo sexo y el desarrollo precoz de la exclusión defensiva de los varones (que se manifiesta en el miedo y en la excitación):
Los primeros sentimientos gays que puedo recordar tuvieron lugar en el cuarto curso, cuando tenía nueve años de edad. Empecé a darme cuenta de un niño de pelo marrón oscuro, que llevaba una chaqueta azul oscura. Recuerdo que me gustaba su sonrisa al principio. Mientras seguía mirándole, empezaba a sentirme atraído por él y a pensar lo guapo que era. Cuando yo estaba en el patio de recreo, comenzaba a buscarle por el alrededor inmediatamente. Una vez que lo tenía a la vista, era difícil no mirarle.
Estando sólo en el cuarto curso, no sabía lo que me pasaba. Todo lo que sabía era que me gustaba mucho este nuevo chico. Me acuerdo de tenerle tanto miedo –no porque fuese un acosador o algo así- sino porque me gustaba mucho.
Pero no se equivoque con esto: un niño con inconformidad de género puede ser sensible, amable, social, artístico, gentil y heterosexual. Puede ser artista, actor, bailarín, cocinero, músico y heterosexual. Estas habilidades artísticas innatas son “quien es él”, parte de la maravillosa gama de habilidades humanas. Nadie debería desestimar esas habilidades y rasgos. Con una afirmación masculina adecuada y apoyo, sin embargo, pueden desarrollarse dentro del contexto de la masculinidad heterosexual normal.


REACCIONES DE LOS PROGENITORES
Las madres de los chicos con problemas de confusión de género pueden llegar a ser sobre-protectoras y, a veces, en una situación de patio, pueden incluso interferir en la agresión y competición normal de peleas que es tan normal en los niños. A los ojos de los demás niños, los hijos de las madres que interfieren son marcados como mariquitas y existe una tendencia natural en los niños a ser especialmente duros con los mariquitas.
“Oh, venga, cariño,” puede decir mamá. “Tú no tienes por qué jugar con esos alborotadores. Eres demasiado bueno para estar con esos toros.” De hecho, muchos clientes homosexuales adultos me han contado de sus bienintencionadas madres intentando consolarles de esta forma.
Muchos de los que trabajamos con homosexuales adultos hemos encontrado que, cuando eran jóvenes, a estos hombres no les gustaba zarandear con los demás niños y la mayoría evitaba su compañía. Preferían más la compañía de las niñas, más amables y más sociales, como ellos. Pero más tarde, en la adolescencia media, los chicos sin identidad de género de repente hicieron un cambio; para entonces, los chicos se habían convertido en mucho más importantes –incluso fascinantes y misteriosos – a sus ojos, mientras que las chicas iban teniendo menos importancia.

RIGIDEZ DE GÉNERO EN LOS NIÑOS:

UN ESTADO DE DESARROLLO NORMAL Y SANO
Exactamente el proceso opuesto tiene lugar en sus compañeros de clase heterosexuales: mientras solidifican su identidad de género masculino, el niño que se desarrolla con normalidad desprecia la compañía de las niñas. De los seis a los once años, los niños, especialmente, dejan a sus amigas íntimas del sexo opuesto. “Odio a las niñas,” dirán los niños. “Son mudas. No las queremos en nuestro club.” ¡Los niños nos ponen enfermas!” insisten las niñas. Esos niños llegarán a ser, durante un tiempo, muy rígidos y estereotípicos en sus roles de género. La idea de que una chica se una a la pandilla de Boy Scouts de los chavales es vergonzosa. De las casas de los árboles de los chicos cuelgan carteles que dicen: “No se admiten chicas”. Esto no es sexismo; de hecho, ¡es parte del proceso sano y normal de identificación de género!

Lo que sucede es que estos niños y niñas sanos están solidificando su identidad de género y para hacerlo necesitan rodearse de amigos íntimos del mismo sexo. Así, establecerán con firmeza su nuevo sentido adquirido de “ser niño” o “ser niña.” Este es un requisito previo importante antes de que puedan acercarse después, en la adolescencia, al sexo opuesto.
Durante este importante periodo de desarrollo, el sexo opuesto llega a ser un misterio, y esto sienta la base del futuro atractivo erótico y romántico por el sexo opuesto (nos sentimos atraídos románticamente por quien es “diferente a mí”). Por lo tanto, un periodo de asociaciones exageradas con el mismo sexo parece ser una fase necesaria en el proceso de desarrollo de profundizar y clarificar nuestra identidad de género normal.
Recuerde, como decía Richard Wyler, que el aislamiento del mundo del mismo sexo está en la raíz de la homosexualidad:
Nuestro miedo y dolor de sentirnos rechazados por el mundo masculino nos condujo con frecuencia a separarnos de lo masculino, lo que más deseábamos (…)
Pero ¿dónde nos dejó eso a nosotros como varones? Nos dejó en un País de Nunca Jamás de confusión de género, ni completamente masculinos pero tampoco realmente femeninos. Nos habíamos excluido no sólo de los individuos que temíamos que nos hicieran daño, sino de todo el mundo heterosexual masculino. (www.peoplecanchange.com)
El sentido de un niño de ser un niño o una niña, especialmente para los niños pequeños, es algo más que simplemente una idea vaga. El género mantiene un significado emocional profundo. Cuando a los niños se les pregunta si son niñas, y cuando a las niñas se les pregunta si son niños, los investigadores se encuentran con que muchos niños tienen “una reacción bastante fuerte, algunos bastante divertidos, mientras que otros parecían ofendidos e irritados. Los chicos que no hacen esto son mucho menos normales y sanos que los que sí lo hacen.”58
Entonces, en los años de la adolescencia, se cambian las tornas. Ahora, el chico con desarrollo normal ha comenzado a sentirse atraído por las chicas. Ahora las chicas no les parecen tan carentes de importancia: de repente son mucho más interesantes, difíciles de comprender e incluso misteriosas románticamente.
Un psicólogo gay dice que “los individuos se sienten atraídos erótica o románticamente por aquellos que no les eran similares o familiares en la infancia.” Así, dice, “lo exótico se convierte en erótico.”59 Es decir, el niño o la niña pre-homosexual experimentan la atracción como respuesta a la extrañeza percibida con su mismo sexo. Sin embargo, ¡este sentimiento de extrañeza con respecto a los compañeros de la infancia del mismo sexo parece ser, para este psicólogo, perfectamente normal!

LA CAÍDA: DESPUÉS DE QUE EL CHICO SE HA DISTANCIADO DEL PADRE
Los chicos afeminados, incluso más que los chicos normales en el género, necesitan de sus padres, lo que los terapeutas reparativos llaman “las tres Aes”: Afecto, atención y aprobación. Cuando no consiguen lo que necesitan, interpretan la conducta de su padre como desinterés personal o rechazo hacia ellos. Sienten una afrenta profunda y poderosamente nociva para su sentido del yo. Como defensa a una herida posterior, disminuyen al padre en sus mentes, considerándole sin importancia o incluso inexistente. Sus acciones dicen: “Si no me quiere, entonces yo tampoco lo quiero a él.”

Desde esa posición, quieren tener poco o nada que ver con su padre. La mayoría no quiere ser como él. En efecto, están apagando sus esfuerzos naturales masculinos. Entonces, cuando los demás chicos le dan la espalda al niño con problemas de confusión de género, se llegan a atascar profundamente en la soledad, y esta soledad y rechazo sólo confirman su idea de no ser “suficientemente buenos.” Esto les conduce a idolatrar la masculinidad de los demás chicos. Como explica Richard Wyler:



Al sentirnos deficientes como hombres, nos consumíamos por ser aceptados y afirmados por los demás, especialmente por aquellos cuya masculinidad admirábamos más. Comenzamos a idolatrar las cualidades de otros hombres que juzgábamos que faltaban en nosotros. Idolatrarles ampliaba el abismo que imaginábamos entre nosotros y los así llamados “hombres reales,” los dioses Adonis de nuestras fantasías.
Al idolatrarles, aumentábamos nuestro sentido de nuestra propia deficiencia masculina. Esto, además, deshumanizaba a los hombres que idolatrábamos, colocándolos en un pedestal que los divinizaba y los hacía inalcanzables. (www.peoplecanchange.com)
Los chicos normales juegan activa y agresivamente unos con otros, mientras que los chicos pre-homosexuales se sienten intimidados, por lo que se sientan en el bordillo y los miran. Les gustaría unirse a ellos pero se resisten porque sienten que son diferentes e incluso “menos que” los demás chicos. Se sienten inadecuados y mal dotados para unirse a ellos.
Para todos, con demasiada frecuencia, el siguiente paso es una reacción depresiva. Como consecuencia, se vuelven con frecuencia solitarios y soñadores y huyen a un mundo de fantasía. Bastantes se sienten cautivados por el teatro y la oportunidad de hacer el papel de otra persona. Algunos compensan esto sobresaliendo en los estudios universitarios; otros encuentran difícil prestar atención en clase y lo hacen pobremente a pesar de tener aptitudes por encima de la media. 60
Comprensiblemente, los progenitores de estos niños están preocupados cuando ven estas señales. Simplemente utilizando su sentido común, saben que algo va mal. Como he dicho antes, estos padres esos días, si tienen la mala fortuna de caer en manos de psicólogos que han aceptado las premisas del activismo gay, pueden encontrase con que los expertos les digan que lo que estos niños están experimentando es inevitable y deriva estrictamente de sus “genes gay” o de su “cerebro gay.”

La mala noticia es que mucha gente bien formada que está en puestos de influencia no comprende los hechos de la confusión de identidad de género de los niños. La buena noticia es que usted, padre de un niño o niña, puede influir en la orientación sexual futura de su hijo.
¿Que no importa si su hijo es heterosexual o gay? No hay duda de que otros miles de especialistas de salud mental le animarán a afirmar la pre-homosexualidad de su hijo si usted elige ese camino.
Un especialista de esos es el psiquiatra Justin Richardson. “No hay nada malo ni problemático en que un niño sea afeminado”, dice Richardson, “y es únicamente la desaprobación de la sociedad la que produce los problemas del niño.”

El doctor Richardson es un hombre abiertamente gay. Cree que un temperamento sensible y artístico es un eje alrededor del que poner la base de la homosexualidad masculina pero también reconoce (como la Asociación Americana de Psicología) que existen influencias psicológicas y sociales que en última instancia solidificarán tal identidad de género y la orientación sexual futura. El cómo se convierte este chico en “mariquita” y en homosexual, reconoce Richardson, se remonta también a las personalidades de los padres y a cómo estas personalidades encajan o contrastan con la propia del chico, influyendo así la profundidad y cualidad (o su carencia) del vínculo emocional progenitores-hijo. Otro factor que Richardson identifica es cómo el chico y sus padres reaccionan al desarrollo de su cuerpo masculino. Otro factor más es la influencia en curso de los amigos del niño. Todos estos son factores que el Dr. Richardson identifica –como hacemos nosotros- como influyentes para confirmar o debilitar el sentido de desarrollo de identificación de género masculino. Pero de forma significativa, Richardson no considera patológicas ninguna de estas influencias porque no ve al homosexual como resultado de patologías. En esencia, cree que la homosexualidad “simplemente está.”
¿Es problemático el sentimiento de no ser masculino y la exclusión del progenitor del mismo sexo y de los compañeros? No para el señor Richardson, porque el género en sí, cree él, es un asunto indiferente. Sugiere que los padres deberían considerar que deberían no sólo no desalentar el afeminamiento de su hijo sino además transmitir que admiran el afeminamiento del niño como una señal de no conformidad sana. De hecho, Richardson va más allá y dice que una indiferencia de distinciones de género ¡es una señal de superioridad intelectual! 61

Nosotros, por otra parte, somos bastante conservadores. Nos quedamos en nociones “concretas” de género: creemos que un niño al que le guste llevar un vestido tiene realmente un problema.
Hay otros terapeutas, en contraste con el Dr. Richardson, que creen que el desarrollo sano requiere que el sentido interior de identidad de género de una persona y su biología deben corresponderse. La mente, el cuerpo y el espíritu deben trabajar juntos en armonía. El niño con inconformidad de género puede ser artístico, creativo y relacional pero para madurar en su potencial también debe tener la confianza de que pertenece al mundo de los hombres.
Una vez que las madres y los padres reconocen los problemas reales que afrontan sus hijos con problemas de confusión de género, están de acuerdo en trabajar juntos para ayudar a superarlos y buscan la guía y experiencia de un psicoterapeuta que cree que el cambio es posible, hay esperanza. El crecimiento hacia una identidad heterosexual es realmente posible.

CAPÍTULO 3
¿NACIDO ASÍ?

Es importante insistir en lo que no he encontrado.
1   ...   5   6   7   8   9   10   11   12   ...   45

similar:

De joseph nicolosi, ph. D. & Linda ames nicolosi iconBelle de Jour Título original: Belle de Jour Joseph Kessel, 1928...






Todos los derechos reservados. Copyright © 2015
contactos
f.se-todo.com