De joseph nicolosi, ph. D. & Linda ames nicolosi






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títuloDe joseph nicolosi, ph. D. & Linda ames nicolosi
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CAPÍTULO 2
EL CHICO PREHOMOSEXUAL
¿POR QUÉ DEBERÍAN INTERVENIR LOS PADRES?


El camino hacia la masculinidad es largo.
Es un camino de aprender, de intentar, de fracasar, de volver a intentar (…)
Algunos chicos, sin embargo, no alcanzan este destino.
En algún punto el esfuerzo llegó a ser demasiado, las derrotas y fracasos demasiado

dolorosos, por lo que se salieron de él (…) Tomaron un atajo (…)Yo fui uno de esos chicos.
Mi atajo me condujo al mundo de la homosexualidad.
ALAN MEDINGER


¿Cuáles son las probabilidades? Esa es la pregunta que los padres tienen en mente cuando comienzan a preocuparse por las implicaciones de la confusión de género de sus hijos. Y las probabilidades no son buenas. Como les dije a los padres de Stevie, los niños pequeños que tienen una fascinación y una preocupación por las actividades femeninas tienen al menos un 75 por ciento de posibilidades de crecer siendo homosexuales, bisexuales o transexuales. 28
Por supuesto, la historia de Stevie representa un ejemplo extremo. La mayoría de los chicos con confusión de género muestran de alguna manera signos menos evidentes de pre-homosexualidad que Stevie: están alienados de papá, no tienen amigos varones y reservan secretamente una “herida masculina” enterrada profundamente en su psique; como sus síntomas son más sutiles, no se les hizo el diagnóstico de desorden de identidad de género en la infancia. Pero estos chicos también corren el riesgo de ser homosexuales.
La mayoría de investigadores está de acuerdo en que la inconformidad de género en la infancia es el factor simple más común relacionado con la homosexualidad. Esta inconformidad es acompañada por el sentimiento, cuando estos hombres miran atrás, de haber sido diferentes de los demás niños. Desafortunadamente, muchos miembros de la profesión de la salud mental (psiquiatras, psicólogos y trabajadores sociales) creen que no es necesario informar a los padres de la posibilidad de que su hijo pueda llegar a ser homosexual.
Durante mucho tiempo, muchos profesionales han mantenido una frecuente indiferencia por los padres que expresan preocupación por la orientación sexual de sus hijos. Estos profesionales parece que prefieren ignorar los síntomas del niño y centrarse en el problema de los padres con la “homofobia retrógrada” o el “heterosexismo.” Pero cuando los médicos asumen este enfoque están sustituyendo la ayuda genuina por una agenda social que entra en conflicto con los valores e inquietudes de la mayoría de las familias. Esto se debe a que hay un hecho que sigue siendo innegable: la mayoría de los padres no quiere que sus hijos sean homosexuales.
Vino recientemente a mi consulta una pareja a hablarme de su hijo, Aaron, un niño de cuatro años muy afeminado. Ambos padres se identificaban a sí mismos con orgullo como progresistas y bastante tolerantes con la conducta de cruce de género. Pero cuando les hablé de las probabilidades estadísticas de que su hijo llegase a implicarse en la conducta homosexual si no interveníamos, se sobresaltaron.
A pesar de que se habían autoproclamado progresistas, estos padres decidieron deshacerse de las muñecas de su hijo. Y, bajo mi dirección, decidieron hacer su propia “terapia reparativa.” Esto significaba que comenzaron a dirigir algunas de las “necesidades de chico” naturales de su hijo, que anteriormente habían permanecido insatisfechas. Como es siempre el caso, su hijo necesitaba sentirse más cercano al padre. Necesitaba experimentar algo de separación de su madre. Y tanto su padre como su madre tenían que aprender a trabajar juntos como un equipo parental para comprender formas de educar la masculinidad natural y apropiada de género del chico (en los siguientes capítulos se habla más acerca de cómo se hace esto).
“Si empezamos ahora”, les dije a los padres, “suficientemente pronto en su desarrollo, Aaron aprenderá a sentirse cómodo con su propia masculinidad. Y eso significa que es más probable que sea heterosexual.”
Muchos clientes describen su problema de homosexualidad como un “vacío de género” o “carencia de estima de género.” Y sin esta estima, como avisa Richard Wyler, la vida estará llena de problemas:
Normalmente el dolor tenía que ver con el no sentirnos amados o queridos, o al menos no lo suficientemente amados o queridos. El dolor a menudo incluía “ansia de padre,” “enredo de madre”, rechazo de los compañeros, pobre “estima de género” y, con una frecuencia desproporcionada (en comparación con la población en general), abuso sexual en la infancia o exposición prematura a la experiencia sexual. Cuando esto tenía lugar, estaba inevitablemente en las manos de otros varones, produciendo una confusión indecible entre el amor y el abuso, y lo masculino y lo femenino. El tiempo por sí solo en verdad no podía curar nunca estos tipos de heridas profundas sin que volviésemos a afrontarlas, reconocerlas, lamentarlas, liberar nuestra ira legítima sobre ellas, dar pasos para reparar el daño que nos habían producido (hasta donde nos fuera posible) y, finalmente, perdonar y seguir adelante. (www.peoplecanchange.com)
Los doctores Kenneth Zucker y Susan Bradley, expertos en problemas de identidad de género en niños, creen que el tratamiento de los niños con desórdenes de género debería comenzar tan pronto como fuese posible:
En general coincidimos con aquellos que creen que cuanto más pronto comience el tratamiento, mejor. (…)
Nuestra experiencia ha sido que un número considerable de niños y sus familias pueden lograr un cambio enorme. En estos casos, el desorden de identidad de género se resuelve totalmente y nada en la conducta o fantasía del niño sugiere que los asuntos de identidad de género sigan siendo problemáticos. (…)
Consideradas todas las cosas, (…) tomamos la posición de que en esos casos clínicos deberíamos ser optimistas, no nihilistas, sobre la posibilidad de ayudar a los niños a estar más seguros de su identidad de género.29

¿ES EL HOMOSEXUAL “LO QUE SON ALGUNAS PERSONAS”?
“Pero ¿puede ser que mi hijo haya nacido gay?”, me preguntan algunos padres. “¿Es posible que homosexual lo sea ‘el que lo es’?”
La ciencia dice con frecuencia haber “demostrado” que una orientación homosexual es una parte natural e innata de quien es realmente una persona.30 (En el siguiente capítulo entraremos en las teorías biológicas de la homosexualidad en profundidad). Según el argumento de que “nací así”, una orientación sexual es una parte de la identidad esencial de una persona, por lo que una persona con orientación homosexual debe ser aceptada por expresar su propia naturaleza creada y verdadera.
Pero existen problemas que minan este argumento incluso si mañana se descubriese un “gen gay.” La ciencia –a pesar de lo que asume mucha gente- está limitada inherentemente en lo que puede decirnos. La ciencia describe el mundo y nos dice “lo que es”, pero no nos puede decir “lo que debería ser.” Permítame ilustrarlo con un ejemplo:
Su hijo Jack nace con un gen que le hace que probablemente gane peso. A usted realmente le encanta cocinar para él, por lo que este crece amando los postres y los fritos. En el colegio se burlan de él, es excluido y le ponen apodos, por lo que va a casa y se consuela de la mejor forma que sabe: comiendo (Puede que tengan razón, decide Jack. Puede que este sea quien soy.) Muy pronto Jack está tan obeso que su doctor le da una nota excluyéndole de la clase de educación física.
¿Es gordo “lo que es realmente”? Llegó a ser así por medio de una combinación de factores biológicos, influencia parental, influencia social de sus compañeros y elección de conducta (igual que con la homosexualidad.)
Sin embargo, así como la acción de comer demasiado puede ser comprensible para Jack (y de hecho él siente que para él es perfectamente normal), todavía reconocemos que la obesidad no es normal ni sana, ni para Jack ni para nadie. Esto se debe simplemente a que los seres humanos no fuimos diseñados para cargar nuestros cuerpos con la obesidad.
La profesora de su hijo ve la infelicidad de Jack, las burlas y la exclusión que sufre. Se le rompe el corazón. Naturalmente, quiere protegerle. Como parte de nuestro programa de “hacer los colegios seguros” para los niños que son objeto de burlas y condenados al ostracismo, ¿deberíamos –incitados por sentimientos comprensibles de compasión- enseñar que “la obesidad es normal para algunas personas”? Además, ¿debería decir la profesora que el único problema que tiene la obesidad es la discriminación de la sociedad contra ella?

La respuesta verdaderamente compasiva es no. Puede que sea un enfoque doloroso tomarlo a corto plazo, pero la respuesta clarividente (teniendo en cuenta las vidas futuras de estos chicos) requerirá una comprensión exacta de la obesidad. No estamos diseñados para tener mucho sobrepeso. Los administradores del colegio deberían afirmar a ese niño como persona y deberían tener una enorme compasión por su lucha, pero no deberían afirmar su problema como una parte integral de su identidad.
Lo mismo sucede para un adolescente con confusión sexual.
Alan Medinger, que ha asesorado a cientos de hombres que están saliendo de la homosexualidad, y que fue él mismo homosexual activo durante diecisiete años, explica que la verdadera libertad no se encuentra en declararse gay sino en elegir vivir de acuerdo con la propia naturaleza verdadera; como dice, “volviendo a tomar el camino” hacia una masculinidad de la que “algunos hombres HAN CARECIDO SIN HABERLA ABANDONADO”: 31
El camino hacia la masculinidad es largo. Es un camino de aprender, de

intentar, de fracasar, de volver a intentar, un viaje de victorias y derrotas. La mayoría de los chicos no son siquiera conscientes de que están en el camino, y pocos se dan cuenta de cuando han alcanzado su destino principal, pero la gran mayoría la alcanza (…)
Algunos chicos, sin embargo, no alcanzan este destino. En algún punto

el esfuerzo llegó a ser demasiado, las derrotas y fracasos demasiado dolorosos, por lo que se salieron de él. Se salieron del camino principal; tomaron un atajo (…) Yo fui uno de esos chicos (…) Como les sucedió a tantos chicos, mi atajo me condujo al mundo de la homosexualidad. (…) Llegué a ver que mi problema homosexual era en gran parte un problema de masculinidad no desarrollada.


¿CUÁLES SON LAS DESVENTAJAS DE UN CHICO CON PROBLEMAS DE GÉNERO?
Mirando este asunto desde un punto de vista estrictamente práctico, existen muchas serias desventajas en el modo de vida gay. El psiquiatra Richard Fitzgibbons advierte a los padres que no descarten la conducta de cruce de género en la infancia y los problemas que lleva consigo “simplemente como una fase pasajera.”
Los problemas de identidad de género, incluyendo el travestismo, la realización de juegos exclusivos del otro género y una carencia de amigos del mismo sexo deberían tratarse como un síntoma de que algo puede ir mal. Los chicos que exhiben esos síntomas antes de entrar en el colegio tienen mayor probabilidad de ser infelices, solitarios y aislados en la escuela primaria; de padecer la ansiedad de la separación, depresión y problemas de conducta; de ser víctimas de acosos y objetivos de pedófilos; y de experimentar la atracción hacia el mismo sexo en la adolescencia.
Si practican la actividad homosexual en la adolescencia, tienen más probabilidad que el resto de los chicos de verse envueltos en las drogas, el abuso del alcohol o la prostitución; de intentar el suicidio, de contraer enfermedades de transmisión sexual, tales como el VIH o de desarrollar un problema psicológico serio cuando sea adulto. Un pequeño número de estos chicos llegarán a ser travestis o transexuales. 32
A pesar de los asuntos políticamente sensibles implicados, quedan especialistas que son conscientes de que el tratamiento de la confusión de género es importante y necesario. Zucker y Bradley creen que el tratamiento del desorden en la identidad de género (DIG, GID en sus siglas inglesas) en la infancia puede ser “terapéutico y ético.” Dicen que el tratamiento del DIG ofrece al niño diversos beneficios clave, incluyendo:


  • La oportunidad para que el niño supere la conducta del sexo opuesto y los factores intrapsíquicos negativos relacionados con ella.




  • Una reducción mayor del rechazo social de los compañeros




  • Menos probabilidad de transexualismo (la creencia de que se es del sexo opuesto, con frecuencia con la convicción de que uno se debe operar para cambiar de sexo para sentirse normal)




  • Menos probabilidad de homosexualidad en la edad adulta 33


QUIZÁ MI HIJO HAYA NACIDO CON UN PROBLEMA DE GÉNERO



Un número de estudios intrigantes sugieren que para algunos hombres y mujeres, el desarrollo de la identidad de género se puede haber distorsionado antes del nacimiento por un “accidente biológico.”
Hace pocos años, se encontró que una prescripción de drogas tomada por madres embarazadas para reducir las probabilidades de aborto tuvo el efecto secundario de masculinizar los cerebros de los fetos femeninos. Una proporción de esas chicas más alta que el promedio fue finalmente lesbiana.
Posteriormente, en el año 2000, tres científicos canadienses encontraron una conexión entre ser zurdo y la homosexualidad.34 Su documento llega a la conclusión de que los homosexuales masculinos tienen alrededor de un tercio más de probabilidades que los hombres heterosexuales de ser zurdos, mientras que las lesbianas tienen casi el doble de probabilidades de ser zurdas que las mujeres heterosexuales.
Los cerebros de algunas personas pueden haber sufrido un hecho disruptivo en la matriz. Eso fue lo que les sucedió a las chicas cuyas madres tomaron la droga por prescripción; un flujo anormal de hormonas distorsionó el desarrollo de género de los fetos. Los investigadores canadienses creen que tanto el ser zurdo como la homosexualidad (en los casos en que la homosexualidad es influenciada biológicamente) puede resultar de un “error de desarrollo biológico.”
Pero como explica el científico Neil Whitehead: “Es posible que exista algún nexo entre ser zurdo y la homosexualidad pero no es muy significativo. El hecho es que la mayoría de las personas zurdas no es homosexual y la mayoría de los homosexuales no son zurdos.”35


LOS NIÑOS CON DIG PUEDEN CAMBIAR
De hecho, los expertos han afirmado que los niños con DIG de los que se asumió que tenían problemas biológicos pueden responder sorprendentemente bien a la intervención terapéutica. Los investigadores Rekers, Lovaas y Low describen a uno de sus jóvenes clientes:

Cuando lo vimos por primera vez, el grado de su identificación femenina era tan profundo (sus amaneramientos, gestos, fantasías, flirteos, etc., como mostraba en su “correteo” por toda la casa y la clínica, totalmente vestido de mujer con un vestido largo, peluca, uñas limadas, voz altamente aguda, desaseado, ojos seductores) que sugería irreversibilidad neurológica irreversible y determinantes bioquímicos.
Después de 26 meses de seguimiento, parecía y actuaba como cualquier otro chico. La gente que lo vio en las cintas de vídeo grabadas antes y después del tratamiento hablaba de él como de “dos chicos diferentes.”36
Por supuesto, no se debería forzar a los chicos con DIG a entrar en un molde predeterminado que pueda producirle la negación de su naturaleza fundamental: sus dones naturales de creatividad, sensibilidad, amabilidad, gentileza, sociabilidad, intuición o intelecto alto. El Dr. Lawrence Newman clarifica esta distinción importante:

El tratamiento no se debería dirigir a convertir al chico afeminado en un atleta o a suprimir sus anhelos estéticos sino a desarrollar su orgullo de ser hombre…
Estos chicos responden de forma remarcable al tratamiento dado entre las edades de 5 a 12 años, volviéndose más masculinos en su conducta y estando más cómodos con su identidad como varones. 37
El investigador Kenneth Zucker coincide en que el tratamiento puede ser eficaz de muchas formas: “Basándome en mi experiencia asesorando a más de 300 niños con problemas de identidad de género, (…) muchos de estos jóvenes (y sus familias) se benefician de la terapia. Estos jóvenes se sienten mejor consigo mismos como chicos o chicas, desarrollan amistades íntimas con niños de su propio género y experimentan interacciones dentro de la matriz familiar.” 38

¿LA GENTE CON SOBREPESO HA “NACIDO ASÍ”?

Como decíamos anteriormente, vemos una buena analogía con la homosexualidad en el problema de la obesidad. Los investigadores saben que un gen predispone a algunas personas a tener sobrepeso. Pero no tendría sentido decir que tener sobrepeso es normal y saludable sólo “porque la gente gorda nace (a veces) así.” Nuestros genes proporcionan sólo una influencia, una predisposición, en algunas personas, a ganar peso. Existe también una influencia familiar (“¿te puso mamá Coca-Cola en vez de leche en el biberón?”), influencia cultural (“¿Celebró tu enorme familia que estaban juntos con maratones de salchicha frita y pasta?”), factores de estrés (“¿Te encuentras bajo mucha presión en el trabajo, y esto hace que bebas cerveza y piques delante de la tele toda la noche?”), y, por supuesto, tu propia elección de tener auto-control (“¿Eliges seguir una dieta o simplemente te entregas al bienestar y al placer de la comida?”).
Mucha gente que tiene sobrepeso indudablemente tiene poca o nula tendencia genética a ser gorda. Su obesidad se debe a alguna combinación de los factores ambientales arriba mencionados.
La situación con la homosexualidad es con mucho la misma. Como ha dicho el Dr Whitehead, los factores biológicos no nos fuerzan a tener conductas particulares; sólo hacen esas reacciones más probables.

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