Impensar la ciudad o en busca del pensamiento complejo. Un necesario recorrido epistemológico






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IMPENSAR LA CIUDAD O EN BUSCA DEL PENSAMIENTO COMPLEJO. Un necesario recorrido epistemológico.

Rafael López Rangel.

Tengo la impresión de que los actuales defensores de la epistemología no se retractan ni intimidan al expresar su punto de vista. También me parece que quienes critican la actual epistemología, aun si sus críticas son formales y pertinentes, siguen ligados a la Weltanschauung o cosmovisión a la que renuncian; incluso confieso que ni yo mismo estoy exento de esta reincidencia, lo que confirma mi opinión respecto a lo arraigados que están en nosotros estas suposiciones metodológicas y lo “importante” es que las “impensemos” Wallernestein, “unthinking social sciencie”. 1998, 2004:3
Este trabajo es parte de una investigación que tiene por objetivo detectar las transformaciones del pensamiento de académicos e investigadores acerca de los procesos urbanos, en esta etapa de grandes polémicas acerca del camino a seguir, discusiones que recorren casi todos los ámbitos de nuestra disciplina y que en muchas ocasiones parecerían no tener salida. Naturalmente, nuestro ámbito de interés es México, aunque con sus referentes latinoamericanos y mundiales.
Pero no sólo nos interesa hacer una descripción de las diversas posturas al respecto, como si se tratara de un diagnóstico convencional o una caracterización de la doxa, en el sentido de J. Thompson1, sino, tal como este estudioso lo proclama, llegar a una interpretación epistemológica de las diversas concepciones que campean en estos problemas, y que bien se sabe, han sobrepasado academias y centros de investigación, para constituirse en interés público, ciudadano, y por parte de la que alguna vez fue llamada la sociedad política. Naturalmente los problemas están tanto “afuera”, como “dentro” de las academias; forman un todo dialógico-recursivo2 que parece dirigido a “echar adelante” este azaroso camino. Lo que pretendemos es participar en la organización de las ideas para coadyuvar en la construcción no sólo de las respuestas sino también de las preguntas. Por ello, partimos de la que creemos inicial o detonadora:
¿Por qué planteamos que se requiere “impensar la ciudad”, o en nuestro caso, ahora, “impensar la metrópoli mexicana? Antes de responder, es necesario reconocer que estamos parafraseando a I. Wallernstein en su inquietante libro “Impensar las ciencias sociales”. Nos decidimos a adoptar esta frase, porque suponemos que a este ilustre investigador le aconteció con las ciencias sociales algo similar que lo que sucede con nosotros al respecto de las disciplinas dedicadas a los procesos urbanos:
“El título de este libro es ‘impensar las ciencia sociales’. Es normal que los eruditos y los científicos repiensen los asuntos. Cuando nuevas evidencias importantes socavan viejas teorías y las predicciones no se cumplen, nos vemos obligados a repensar nuestras premisas. En este sentido, gran parte de las ciencias sociales del siglo XIX se repiensa constantemente en la forma de hipótesis específicas. Sin embargo, además de repensar –algo que es ‘normal’-las ciencias sociales del siglo XIX, creo que necesitamos ‘impensarlas’ debido a que muchas de sus suposiciones –engañosas y constrictivas -desde mi punto de vista- están demasiado arraigadas en nuestra mentalidad. Dichas suposiciones, otroras consideradas liberadoras del espíritu, hoy en día son la principal barrera intelectual para analizar con algún fin útil el mundo social” (Wallernstein 2004: 3)
En nuestro caso no es para menos. Lo que ha estado aconteciendo en el ámbito de las disciplinas urbanas, cuando menos desde los años setenta y ochenta del siglo pasado, es bien conocido, aunque no totalmente aceptado: se han estado resquebrajando los paradigmas convencionales de los análisis urbanos y consecuentemente de la planeación urbana-territorial. Podemos decir que desde entonces –si es que Kuhn acertó con los términos que utilizó en su “La Estructura de las Revoluciones Científicas”, estamos entrando a una etapa de “ciencia extraordinaria”, envuelta por la polémica y caracterizada por la fragmentación del conocimiento. Lo cual no quiere decir que en algunos aspectos no se haya tenido avances, aunque éstos han sido aislados y se han dado, sobre todo en lo que concierne a procesos tecnológicos, de una conceptualización reduccionista, en lo que respecta a los efectos socioambientales. De estos procesos se destacan los relativos a la informática, los SIG, la geomática, las modelizaciones matemáticas, etc. etc. Empero, las disyunciones que acompañan a estos avances aparecen en la medida que se evalúan en el conjunto de las acciones sobre las ciudades, su población y su medio ambiente. Es decir, en la medida en que aparecen patologías que han sido objeto de importantes y significativas reflexiones –con sus diferencias, naturalmente- de los estudios que conforman una de las alas más significativas de la búsqueda de la Nueva Teoría Crítica de la Sociedad (Jürgen Habermas, Manuel Castells, Anthony Gidens, entre otros)3. Y, con todos los riesgos que tiene esquematizar, en un intento de ejercicio hermenéutico simplificador, podemos afirmar que encontramos una línea radical mas cercana al marxismo, en la que también aparecen las patologías indicadas como propias de la sociedades contemporáneas, aunque con un tratamiento que guarda cierta distancia –ideológica ciertamente- de aquellos autores citados en primer lugar (Esta línea “mas radical”, esta representada, entre otros, por J. Hirsh, Petras, el propio I. Wallernstein)4. La emergencia de estas líneas, está ya evidenciando un rebasamiento cognoscitivo de las ciencias sociales y filosóficas. Empero tenemos que destacar también las formidables transformaciones de la epistemología, que apuestan a la ruptura de los enfoques apriorísticos y empiristas para “fundar” el pensamiento complejo y la epistemología constructivista, impulsada por J. Piaget, I. Prigogine, R. García, y sobre todo E. Morin.5
¿Y el rebasamiento cognoscitivo en los estudios e investigaciones urbanas? Esta es una tarea fascinante que está en construcción. Naturalmente, aquí sólo ahora haremos un esbozo, sin duda fragmentario, de lo que acontece en México, señalando algunos hitos, dentro de un sinuoso proceso que estamos intentando definir.
En primer lugar -y esto justifica que hayamos elegido estas reflexiones con un comentario proveniente de las ciencias sociales- es necesario el reconocimiento de la interrelación compleja de las diversas disciplinas que entran en el desarrollo y conformación del conocimiento en general y de aquellas que están involucradas en el proceso cognoscitivo en el ámbito de la problemática urbana. Y ciertamente, estos conjuntos de conocimientos, que están constituidos por conjuntos y subconjuntos sucesivos e interdefinibles, están también vinculados e incluso determinados por condiciones sociohistóricas que se manifiestan en los mas diversos niveles y situaciones de continuidad –discontinuidad, que en cada caso hay que determinar (García,2000:47)
¿Por donde entramos al problema? Se plantean cuando menos dos caminos, aunque inevitablemente se cruzan: a.- la realización de una búsqueda histórica del pensamiento sobre los procesos urbanos, a partir de las primeras décadas del siglo pasado, cuando se imponen las líneas funcionalistas (Carta de Atenas, CIAM) y de la “ecología urbana” de la Escuela de Chicago (Park, Burguess, Mackenzie)6 para ir detectando las transformaciones de planteamientos y paradigmas, b.- partir de los actuales reclamos, en nuestro país y sus referentes latinoamericanos y mundiales, y desde ahí llevar a cabo nuestras pesquisas, en función de la forma que va adquiriendo la problemática. Estas pesquisas tendrían una línea diacrónica (hacia el pasado) y otra de construcción de escenarios, absolutamente necesarios ya que sin ellos, no podríamos construir el presente, mismo cuya argamasa está hecha con un alto ingrediente utópico.

Elegimos la segunda opción, en seguimiento de las grandes lecciones ya lejanas pero aún influyentes, de Les Annales: ¿historia para qué?, y sobre todo “Conocer el pasado para entender el presente” a los cuales agregamos otros dos: conocer y transformar el presente en función de una prospectiva así como: el problema de la historia es la historia del problema.

Ahora bien, el propio Wallernstein, plantea que para “impensar las ciencias sociales” se requeriría construir le historia como un “sistema complejo” lo cual, si bien le agrega una dificultad considerable a nuestro trabajo. Se gratifica por la eficacia en su aplicación (Wallernstein, 2004:249-

256).

Empecemos por los reclamos del presente7. Todo parece indicar que una de las demandas que se plantean actualmente –cuando menos desde las últimas décadas del siglo pasado a la fecha (primera década del siglo XXI)- parte del reconocimiento de una aguda fragmentación de los conocimientos acerca de los procesos urbanos, que se agudiza en esta etapa de “metropolización” o de “megalopolización”, etc., etc.8, y que coincide con los procesos de la llamada globalización, en su etapa más reciente. Esta fragmentación se refiere, tanto a la diversidad de temas o problemas, como a las diferentes disciplinas que se encargan de esos procesos. Otra característica, es el surgimiento de “nuevos temas” (como el medioambiente, la sustentabilidad, la cultura, los imaginarios urbanos, etc., etc), algunos de los cuales requieren de disciplinas que no eran familiares o que presionan a disciplinas ya establecidas para que adecuen sus “situaciones de contorno” 9 con las urbanas (y en retroacción acontece lo mismo en éstas).

En fin, estamos ante la presencia de un conjunto de cambios disciplinarios complejos que ameritan ser investigados para penetrar en esa integración del conocimiento que se va produciendo como una demanda histórica. O sea, estamos ante la emergencia de una verdadera transformación cognoscitiva “ecuménica” –de acuerdo a la singular expresión de Gilberto Giménez, al hablar de la actual tendencia unitaria de las líneas sociológicas que campean en el ámbito del conocimiento. 10 Pero sin duda, lo que avala de manera contundente esa tendencia son los descubrimientos de Rolando García y E. Morin, entre otros. El investigador argentino, colaborador de Piaget, y autor de significativos trabajos sobre epistemología constructivista, habla de una “crisis del siglo XX en la teoría del conocimiento” manifestada por el “derrumbe epistemológico” de esa centuria y propone la reformulación de la piagetiana “teoría de la equilbración”11 (R.García, 2000:68) Por su parte todo el trabajo de E. Morin, está destinado a coadyuvar a la preparación de la “revolución paradigmática” ante la actual mutilación del conocimiento.

Estos paradigmáticos ejemplos de los punteros de la epistemología constructivista, están representando y están siendo acompañados por numerosas acciones teóricas y prácticas, que tienden a ser transdisciplinarias, en una gran variedad de ámbitos y niveles.
Lo que nos interesa ahora es mostrar como esa transformación de las preocupaciones en el ámbito de nuestras disciplinas urbanas y urbano-territoriales, se está generando en múltiples reuniones académicas, junto a la preocupación por la desintegración del conocimiento. Nos referiremos, de manera breve a algunos de los eventos a nuestro juicio más representativos.
Efectivamente, lo que hemos encontrado en las más recientes reuniones, eventos, investigaciones y publicaciones de los especialistas, representa el reconocimiento de la fragmentación y la necesidad de la integración. Con el enfoque del pensamiento complejo, nos planteamos una serie de preguntas y asumiendo también preocupaciones que circulan de manera explícita o implícita en el ámbito del conocimiento sobre los procesos urbanos.
¿Cuáles son, cómo se han venido dando y quiénes postulan las nuevas preocupaciones investigativas acerca de los procesos urbanos en nuestro país? ¿Cuáles son los retos que nos plantean las formas actuales del crecimiento urbano? ¿Cuáles son las disciplinas que intervienen en las nuevas concepciones de la ciudad? ¿Cómo organizar esas disciplinas para lograr un conocimiento fructífero, a favor de la calidad de vida de nuestra población? Y, finalmente (que podría haber sido al principio, porque revela la “dimensión ética” de las posiciones sobre la ciudad): ¿Qué tipo de ciudad queremos? ¿Quiénes y para quienes, se construyen nuestras ciudades?

Para los fines de este ensayo, vamos a vertebrarlo con tres hitos significativos: la revista especializada Ciudades, el libro La modernidad forzada del trópico. El caso Tabasco, las aportaciones de la otras líneas relevantes en México y América Latina, y el referente de la geografía urbana francesa (Pumain, D, Penser le Ville, 1996) y el Seminario Repensar la Metrópoli (UAM 2005) Naturalmente se trata de un esbozo.
1.-La transformación del pensamiento urbanístico en México, a través de la revista Ciudades. ¿Por qué elegimos esta publicación?

Destacan, en México, los planteamientos hechos de manera sistemática, a través de la revista especializada Ciudades -fundada en 1989 y de aparición constante hasta ahora- que publica la Red Nacional de Investigación Urbana (RNIU). Este organismo reúne a casi la totalidad de los más importantes investigadores de la problemática urbana del país. Valdría la pena realizar una lectura hermenéutica profunda12 de sus números, y desde la perspectiva del pensamiento complejo, ya que daría cuenta de aspectos significativos de la transformación del pensamiento crítico urbanístico en México así como de algunos de sus referentes latinoamericanos y mundiales. Los temas y casos de los cuales se ha ocupado son amplísimos y se refieren a una gran variedad de problemas locales, regionales y nacionales. Una revisión de sus 70 números (de ene-mar., de 1989 a abr-jun del 2006) nos permite trazar algunas de sus líneas de transformación, desde los temas y problemas tratados, hasta sus visiones epistemológicas explícitas o implícitas. Así, se presentan, desde sus primeros números, artículos que privilegian a los procesos socioeconómicos y políticos13, hasta aquellos que incorporan otras disciplinas. Un hito de esto último, es la aparición de la problemática medioambiental y ecológica (1991) y de la sustentabilidad (En 1998) tratada de manera detonadora por el francés J. Celesia), aunque hay que aclarar que no ha sido un tema de gran recurrencia en la revista, en virtud de la polémica que representaba en los ámbitos académicos. Sin embargo la problemática de la sustentabilidad se acrecentó en otros ámbitos, a tal grado que ahora es frecuente en las políticas públicas, dándose una retroacción en el ámbito académico.

Asimismo, se van incorporando otros procesos, como el de la metropolización (1990 y 2002) y naturalmente los procesos de globalización vinculada al territorio, aunque no se ha dado con mucha intensidad (Ciudades, ene-marzo 2004, No. 61) (Cabe aclarar que el número 49 ene-mar 2001, está dedicado al tema), la planeación , la administración y las políticas públicas, etc. Ya en los números más recientes, se plantean los temas de la cultura y los imaginarios urbanos (D. Hiernaux, A. Lindon ene-jun 2002 y el núm 71, jul-sept 2006, dedicado a “Politicas culturales para ciudades y ciudadanos”·
Para abundar, en este esquema explicativo, resaltaremos algunos pronunciamientos que se han hecho en Ciudades:

a.-Al respecto del medio ambiente, en el número 10 de abril-junio de 1991, aparece la cuestión ambiental: “La problemática del medio ambiente genera consenso entre la población respecto a su gravedad y la urgencia de atenderla. Esta problemática tiene, sin duda, una clara connotación territorial; sin embargo, la investigación urbano-regional en nuestro medio sólo recientemente ha desarrollado esfuerzos sistemáticos de interpretación y reflexión propositiva.” (Ciudades, No.10, 1991)14

Por su interés epistemológico, en este punto es necesario mencionar que uno de los mas eminentes impulsores del pensamiento complejo, Edgar Morin, llama a la ecología la “primera scienzia nuova” (Morin, 2002: 115) 2002) y afirma: “es la primera vez que una ciencia, y no una filosofía, nos plantea es el problema de la relación entre la humanidad y la naturaleza viviente”15
b.- Vinculado con lo anterior, señalaremos el interés por la convergencia de disciplinas

“…a partir del Segundo Congreso de la RNIU (1998) comienza a consolidar un esfuerzo por encontrar la convergencia disciplinaria en las ciencias sociales, pero también… hacia las ciencias naturales en donde esto es posible. Si esta relación será duradera y tenderá a profundizarse, sólo el tiempo lo dirá, pero las raíces están echadas y nuestro esfuerzo se encuentra encaminado en esa dirección”16
c.-Por su parte, la ampliación de la temática y de las disciplinas que se ocupan de los procesos urbanos, se manifestaba ya de manera abierta en los trabajos sobre la metrópoli. Y así, al lado de artículos como el de Gustavo Garza (en 1990) en donde se priorizan los procesos económicos, aparece un trabajo de Emilio Duahu, denominado “¿Una catástrofe anunciada?, que manifiesta una mayor amplitud al refutar la idea de que el gran tamaño era la causa de la aguda problemática del Área Metropolitana de la ciudad de México. Para este investigador de la UAM-Az., la causa habría que buscarla en la confrontación del “modelo de urbanización” con el “modelo social”17 y despliega todo un argumento para mostrar que ciertas características negativas están presentes en casi todas las ciudades del país18

Ahora bien, la búsqueda de estas contradicciones múltiples, y que al parecer están vertebradas por procesos políticos y jurídicos, es una muestra de la apertura que se estaba dando en el ámbito de los análisis urbanos. Es de mencionar que al comienzo de su argumentación, Duahu, ubica a nuestro país en la periferia capitalista, de acuerdo con las tesis dependentistas.19
Por último, es importante señalar que en este número de Ciudades aparece una significativa convocatoria: la del VII Encuentro de la Red Nacional de Investigación Urbana con el tema “Ambiente Urbano y Calidad de Vida”. En ella, se invita a discutir sobre el deterioro del medio ambiente en las ciudades y la consecuente degradación de la calidad de vida de los pobladores de éstas. Se habla también de la vinculación de la calidad de vida con “el ambiente urbano”. Hay que reconocer que el término calidad de vida estaba cobrando fuerza, sobre todo en los trabajos sociológicos que se ocupaban de los procesos urbanos. Los equipamientos colectivos y edificios públicos; la vivienda; la imagen urbana y el aparato productivo, financiero y comercial. La cuestión del medio ambiente implicado en la ecología se iría incorporando en números posteriores, y formaría parte, junto a la concepción del desarrollo sustentable, una polémica de considerables dimensiones en un gran número de ámbitos y niveles.

Por lo que se observa, durante la década de los ochenta, hasta 1990, nuestra ciudad-metrópoli se iba “repensando”, en la búsqueda de una explicación mas profunda de su problemática.

Un texto que habla abiertamente del pensamiento complejo, aparece en la sección Notas de lectura, aparece en la reseña del texto Unidades ambientales urbanas, de las investigadoras Clío Capitanachi, Elsa Utrera Barillas, Carmen B. Smit, del Instituto de Ecología A.C. de Xalapa, Veracruz. Efectivamente, se habla de una visión de aplicación del pensamiento complejo a la problemática medioambiental de esa ciudad, mediante una integración transdisciplinaria:

De manera que la ciudad como objeto de estudio nos remite a un conjunto de estructuras físicas-arquitectónicas que manifiestan las transformaciones y contradicciones de las sociedades que las habitan. Estas son procesos complejos en que interactúan diversos agentes sociales, en diversas situaciones: espacio territoriales, económicas, socio políticas y culturales, resultantes de su propia evolución histórica.”

Otra muestra reciente de la preocupación por el rebasamiento cognoscitivo en los estudios urbanos, es el artículo de Ricardo Pino, en el número 70 de abril-junio del 2006. En él, habla de un “cierto vacío” la participación de varias disciplinas en los estudios urbanos: el de la historia, ya que apunta –decimos nosotros- a la necesidad constructivista de ir a la génesis de los problemas.

Por último: hemos intentado construir las transformaciones del pensamiento urbano en México expresadas en Ciudades. Esta claro que buscamos la organización cognoscitiva de sus aportaciones, con la hipótesis o “apuesta epistemológica” de su posible aportación al pensamiento complejo, integrador. Pensamos que hemos dado en esto algunos pasos, aunque los lectores tienen la palabra. Finalmente, es altamente significativo que quienes editan esta importante revista, han pasado por esa preocupación y tienen una inquietud semejante. Esto lo demuestra el texto de Presentación al número 61 de ene. – marz., de 2004, que si bien se refiere al contenido del Tercer Congreso Internacional de la RNIU, es de hecho una reflexión acerca de los criterios que se han manejado para la elección de los temas del conjunto de los eventos y por cierto, de los artículos de su publicación En este numero 61 se manifiestan ciertas dudas (realmente constructivas) acerca de la pertinencia de los temas tratados y por tratar. Lo significativo para nosotros es que están buscando una organización temática coherente que ya se acerca a la meta de una organización compleja.

2.-Una investigación clave para el cambio epistémico de los estudios de los procesos urbano-ambientales.


Nos referimos a la investigación coordinada por Fernando Tudela, publicada con el título “La modernización forzada del trópico: El caso de Tabasco. Proyecto integrado del Golfo. (19891ª ed-1992,1ª reimp.), que representa un hito en las investigaciones urbano-regionales vinculadas con los procesos medioambientales. Se propuso conocer, los efectos socioambientales de los sucesivos planes de modernización de la región, efectuados en esa región de los años sesenta a los ochenta. Participó en este trabajo un conjunto de instituciones: Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del Instituto Politécnico Nacional; Federación Internacional de Institutos de Estudios Avanzados; Instituto de Investigaciones de las Naciones Unidas para el Desarrollo Social; El Colegio de México, Centro de Estudios Demográficos y de Desarrollo Urbano.20

Aquí resaltaremos, por su importancia epistemológica, parte del acápite titulado “Cuestiones de Método e Historia: La necesidad de nuevos enfoques”: “Constituye hoy un lugar común hablar de la necesidad de abordar en forma interdisciplinaria los problemas de la relación entre el medio ambiente y el desarrollo. Existe al respecto un consenso universal; sin embargo, es notable la escasez de proyectos que planteen trabajos de investigación que sean interdisciplinarios desde su formulación misma”. (Tudela,1992:19). Se habla de la disyunción existente entre los campos disciplinarios establecidos: “Los problemas metodológicos a los que se enfrenta este tipo de investigaciones no se suelen plantear con la amplitud debida, y en buena medida, carecen todavía de soluciones satisfactorias. No basta con reconocer como se hace ya comúnmente el carácter sistémico del estudio, “pero su complejidad parece desbordar el campo de aplicación de las mayorías de las teorías en uso” (Tudela 1992: 19). Se refiere enseguida –y esto es pertinente para el presente trabajo- a trabajos anteriores que aportan ya a la superación de esa situación, y afirma que “representaron quizá los intentos más elaborados y promisorios para fundamentar sobre bases epistemológicas sólidas, las necesaria interdisciplinariedad de los estudios ambientales. (Tudela:1992:19)21

Enseguida, señala los siguientes problemas a los que se tuvieron que enfrentar los investigadores, y que también son básicos para nuestros análisis:

“a) problemas de construcción del objeto de estudio, como realidad a la vez biofísica y social: delimitación de un sistema complejo e interacción del sistema con la realidad externa (condiciones de contorno), b) Problemas de distinción y articulación de escalas y niveles; necesidad de reconocer la especificidad, de reconocer las escalas espaciales y temporales, y de los diferentes niveles explicativos de los procesos analizados. c) Problemas de caracterización de las condiciones estructurales y funcionales del sistema estudiado: organización de las relaciones entre los elementos biofísicos, productivos y sociales. Problemas de detección de tendencias y cambios en los elementos y en sus interrelaciones; procesos de estructuración y desestructuración del sistema estudiado.”(F.Tudela:20).

Finalmente, denomina constructivista (o sea, le llama por su nombre) a la metodología adoptada, y afirma que permite compatibilizar los enfoques de proceso con los estructurales. Afirma finalmente, que el énfasis en la génesis e historicidad de las estructuras permite un deslinde radical con las posiciones estructuralistas (F.Tudela :20).

En fin, este trabajo significa un hito en los estudios urbanos en México, en cuanto a la toma en cuenta de los procesos medioambientales, la crítica rigurosa a las políticas modernizadoras, y sobre todo, por su posición epistemológica, encaminada de manera franca a los análisis complejos.
Con este trabajo, pudiera pensarse que se estaría despejando, de manera clara e inmediata, el camino para la construcción del pensamiento complejo en los estudios urbanos y al tratamiento de los problemas socio-ambientales. Y que así, se iría desarrollando este pensamiento de manera continua, y sobre todo visible. Sin embargo, tal cosa no se ha dado, lo cual no deberíamos verlo con extrañeza, ya que se está demostrando que cuando un sistema de ideas se va transformando para ser sustituido por otro, pasa por un proceso azaroso, no lineal no continuo. Tal como Rolando García, lo dice, al hablar de su “teoría de la equilibración”: “El desarrollo del conocimiento no procede de manera uniforme, por simple expansión, ni por acumulación aditiva de elementos. No es el desarrollo de algo que estaba preformado, ni proviene de la agregación y elaboración de elementos recibidos de la experiencia. El desarrollo tiene lugar por reorganizaciones sucesivas” Así se comportan los sistemas cognoscitivos complejos (R. García, 2000:116).22
Ahora bien, recordemos que el conjunto de las ideas está inscrito en una serie de procesos socioeconómicos, políticos e incluso ambientales. Pero también y de manera especial, también las determinaciones de las ideas y planteamientos teóricos juegan un gran papel.

Ahora bien, ¿Este trabajo de Tudela y colaboradores, tiene “antecedentes”-aparte de los que se mencionan,vinculados con su equipo- , o surge, por así decirlo, por generación espontánea? ¿hubo un “caldo de cultivo” que propició su surgimiento? Estas preguntas son de primera instancia, y obvias son sus respuestas, pero nos colocan en al ámbito gnoseológico de la historia del pensamiento sobre los procesos urbanos de nuestro país. Sin dejar de tomar en cuenta su adscripción compleja al entorno socioambiental, nacional e incluso el latinoamericano, contó el viraje que se venía dando desde los setenta en el ámbito investigativo y de los estudiosos de los procesos urbanos, que estaban abandonando (lo cual no impide que hasta ahora aún no se desprenden totalmente) los esquemas apriorísticos y reduccionistas de las visiones funcionalistas y neopositivistas para asumir visiones mas amplias.

3.-El marxismo “abierto” y otras líneas. Los referentes de la sociología y la geografía urbana francesas.
Como se sabe, se dió una gran variedad de líneas, siendo las mas avanzadas las que asumían los planteamientos de la Escuela Sociológica Francesa de raigambre marxista - estructuralista adaptados a las visiones dependentistas. También se desarrollaron otras línea marxistas y críticas, que buscaban la explicación de los procesos urbanos. Aquí sólo mencionaremos, del cúmulo de planteamientos realizados, aquellas cuya referencia eran los procesos de acumulación de capital, como la teoría de los “soportes materiales” (E. Pradilla,)23 o las que asumían la categoría de la totalidad social (K.Kósik, 1974, R. López R, 1974)24 Estas posiciones, se confrontaban incluso públicamente, sobre todo en los recintos académicos.

A nivel latinoamericano (vía CEPAL, y la SIAP) y europeo también se debatían diversas posiciones al respecto25
En Europa, en Francia concretamente, surgieron los planteamientos Escuela de la Sociología Urbana Francesa (Lefèbvre, Castells, Lojkine, Topalov,etc., aunque el primero se puede analizar aparte).26

En este momento y para este trabajo sólo diremos que estos autores, -con excepción de Lefebvre- se adhirieron a una línea estructuralista marxista que construyó su objeto de estudio -la ciudad- rebasando en parte, aunque con diferentes intensidades la idea de la “última instancia” de la determinación de la “base económica” sobre las “superestructuras ideológicas” e introdujeron interpretaciones de los procesos políticos, el estado y los movimientos sociales, y un manejo “abierto” a la idea de los “espacios para la reproducción social”.

El caso de Lefèbvre, como dijimos, merece una reflexión especial. Este pensador intentó construir un verdadero corpus científico, a través de sus textos, pero sobre todo en “La producción del espacio” (1974), de raigambre marxista. Como se sabe, en esta obra el pensador francés pretendió crear una economía política de la producción del espacio social.27

Además, Lefèbvre establece un criterio acerca de la relación ciudad – naturaleza, cercano al interés actual por la insustentabilidad, cuando afirma que cuando el espacio deviene en mercancía, aparece su escasez.

En fin, la construcción de la nueva ciencia de la ciudad, propuesta por Lefèbvre, contiene importantes sugerencias y hace ver las dificultades que conlleva la consecución de una visión unitaria, en un medio de la gran fragmentación existente, hasta ahora. Baste con reconocer la polémica que se ha dado ahora entre influyentes grupos de geógrafos y antropólogos, e incluso de urbanistas y planificadores físicos, frente al conocimiento del territorio (G.Giménez 2005).
4.-Aportaciones actuales de la geografía urbana francesa.

A principios de los años noventa, Denise Pumain, de la geografía urbana francesa, publica una compilación “Penser la ville. Theories y modèles”(1996), en la cual varios investigadores se plantean la superación o rebasamiento de las explicaciones convencionales sobre la ciudad y apuntan más certeramente al pensamiento complejo)

( L.M. Cuervo y J. González M, 1997).
De acuerdo a Cuervo y González, en esa importante compilación se destacan varios puntos: 1.- El dilema de las disciplinas sobre el espacio urbano: construcción de una teoría unitaria del espacio urbano, o unificación de las teorías existentes. 2.-Reconocimiento de la necesidad de buscar la complejidad autoorganizada para armar una actual teorización del espacio urbano.3.-Considerar a la ciudad y al espacio urbano como un objeto de conocimiento prioritario 4.-Reconocimiento de las dificultades teórico-epistemológicas para vincular el espacio, las formas espaciales y la ciudad.

De esto, los autores plantean varias consideraciones importantes: la incapacidad de cada ciencia para dar cuenta de la ciudad; obviamente, decimos nosotros, se trata del reconocimiento de la inter y la transdiciplina. Ahora bien, al reconocer que la ciudad es una interacción organizada, también reconocen que no existen instrumentos metodológicos para unificar o articular todos los elementos urbanos. Y algo que consideramos de mucho interés: como la ciudad se puede considerar un conjunto de sistemas abiertos auto-organizados, es necesario echar mano de la física y la termodinámica (Baumont y Huriort, 1996, Cuervo y González, 1997:111). Se presenta una definición del espacio urbano, en la cual aparece la interdefinibilidad de los procesos que componen un sistema complejo, descubierta por Rolando García, así como aunque un tanto simplificado, el principio hologramático –planteado por Edgar Morin, cuando habla de la relación entre las partes y el todo de un sistema complejo.28

Es importante destacar del trabajo varias veces mencionado, de los investigadores colombianos Luis M. Cuervo y Josefina González M, su propia propuesta porque asumen abiertamente la búsqueda de un enfoque epistemológico y metodológico que busca la complejidad de manera explícita.29

Es bien importante la convicción de nuestros investigadores de que si bien la complejidad urbana es un proceso de esas múltiples interacciones, se posibilita su observación porque se manifiesta en “una serie de regularidades empírico-espaciales” (Cuervo y González, 1997:147). En este punto cita a Pumain, Sanders, Saint Julián, en referencia al texto “Villes et auto-organitation”: pese a esa complejidad…” sin embargo, observando ciudades de dimensiones comparables, se constatan importantes similitudes en la disposición geográfica de las actividades o en la repartición de las densidades demográficas” (cit) Es evidente su acercamiento a los sistemas complejos disipativos y a los descubrimientos de I. Prigogine (Cuervo y González, 1977:148).
5.-2005: Repensar la Metrópoli.

Por último, es pertinente hacer algunos breves comentarios de uno de los eventos mas recientes, en nuestro país, acerca de la problemática urbana, referida fundamentalmente al Área Metropolitana de la ciudad de México; se trata de “Repensar la Metrópoli”, realizado por la UAM-X, del 3 al 7 de octubre de 2005, y en el cual participaron connotados investigadores.30

Las ponencias que aquí comentaremos son las que nos parecen más representativas de ese rebasamiento cognoscitivo del pensamiento urbano al cual nos hemos estado refiriendo31, aceptando la probabilidad de omisiones. La lectura de las ponencias nos muestra, por un lado, la preocupación por la fragmentación del conocimiento acerca de los procesos urbanos, así como la necesidad de la búsqueda de análisis integrados (Daniel Hiernaux, X. Iracheta, Javier Delgado)32. En este aspecto resalta la tendencia a los enfoque holísticos y en los casos mas destacables, desde la línea epistemológica, se intenta de manera explícita, manejar el pensamiento complejo (Ma. Eugenia Castro, Eduardo Preciat, Manuel Lerin, H. Ferreira y otros más)33. Por su parte, los temas nuevos: gestión del desarrollo sustentable, la UAM en la gestión metropolitana, imaginarios prácticas, apropiación de los espacios, condiciones de vida, el futuro de la reflexión sobre las metrópolis.
Efectivamente, la fragmentación cognoscitiva de los procesos urbano-metropolitanos, quedó nuevamente en evidencia en esta reunión, y también compartimos la idea, por demás emocionante, de la necesidad de la construcción de una nueva cultura de investigación, que “integre” al conocimiento y lo exente de su actual dispersión (J.Delgado 2005)
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