Título original: a brave new world






descargar 0.62 Mb.
títuloTítulo original: a brave new world
página1/22
fecha de publicación18.01.2016
tamaño0.62 Mb.
tipoDocumentos
f.se-todo.com > Documentos > Documentos
  1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   22
UN MUNDO FELIZ

Aldous Huxley

 

 

 

Título original: A brave new world

Traducción: Ramón Hernández

© 1931 by Aldous Huxley

© 1970 Hyspamérica ediciones

Corrientes 1434 7º - Buenos Aires

ISBN: 84-7634-094-X

Digitalización: Utopía

Revisión y edición: Sadrac

 

 

CAPITULO I

 

Un edificio gris, achaparrado, de sólo treinta y cuatro plantas. Encima de la entrada principal las palabras: Centro de Incubación y Condicionamiento de la Central de Londres, y, en un escudo, la divisa del Estado Mundial: Comunidad, Identidad, Estabilidad.

La enorme sala de la planta baja se hallaba orientada hacia el Norte. Fría a pesar del verano que reinaba en el exterior y del calor tropical de la sala, una luz cruda y pálida brillaba a través de las ventanas buscando ávidamente alguna figura yacente amortajada, alguna pálida forma de académica carne de gallina, sin encontrar más que el cristal, el níquel y la brillante porcelana de un laboratorio. La invernada respondía a la invernada. Las batas de los trabajadores eran blancas, y éstos llevaban las manos embutidas en guantes de goma de un color pálido, como de cadáver. La luz era helada, muerta, fantasmal. Sólo de los amarillos tambores de los microscopios lograba arrancar cierta calidad de vida, deslizándose a lo largo de los tubos y formando una dilatada procesión de trazos luminosos que seguían la larga perspectiva de las mesas de trabajo.

- Y ésta - dijo el director, abriendo la puerta - es la Sala de Fecundación.

Inclinados sobre sus instrumentos, trescientos Fecundadores se hallaban entregados a su trabajo, cuando el director de Incubación y Condicionamiento entró en la sala, sumidos en un absoluto silencio, sólo interrumpido por el distraído canturreo o silboteo solitario de quien se halla concentrado y abstraído en su labor. Un grupo de estudiantes recién ingresados, muy jóvenes, rubicundos e imberbes, seguía con excitación, casi abyectamente, al director, pisándole los talones. Cada uno de ellos llevaba un bloc de notas en el cual, cada vez que el gran hombre hablaba, garrapateaba desesperadamente. Directamente de labios de la ciencia personificada. Era un raro privilegio. El D.I.C. de la central de Londres tenía siempre un gran interés en acompañar personalmente a los nuevos alumnos a visitar los diversos departamentos.

- Sólo para darles una idea general - les explicaba.

Porque, desde luego, alguna especie de idea general debían tener si habían de llevar a cabo su tarea inteligentemente; pero no demasiado grande si habían de ser buenos y felices miembros de la sociedad, a ser posible. Porque los detalles, como todos sabemos, conducen a la virtud y la felicidad, en tanto que las generalidades son intelectualmente males necesarios. No son los filósofos sino los que se dedican a la marquetería y los coleccionistas de sellos los que constituyen la columna vertebral de la sociedad.

- Mañana - añadió, sonriéndoles con campechanía un tanto amenazadora - empezarán ustedes a trabajar en serio. Y entonces no tendrán tiempo para generalidades. Mientras tanto...

Mientras tanto, era un privilegio. Directamente de los labios de la ciencia personificada al bloc de notas. Los muchachos garrapateaban como locos.

Alto y más bien delgado, muy erguido, el director se adentro por la sala. Tenía el mentón largo y saliente, y dientes más bien prominentes, apenas cubiertos, cuando no hablaba, por sus labios regordetes, de curvas floradas. ¿Viejo? ¿Joven? ¿Treinta? ¿Cincuenta? ¿Cincuenta y cinco? Hubiese sido difícil decirlo. En todo caso la cuestión no llegaba siquiera a plantearse; en aquel año de estabilidad, el 632 después de Ford, a nadie se le hubiese ocurrido preguntarlo.

- Empezaré por el principio - dijo el director.

Y los más celosos estudiantes anotaron la intención de director en sus blocs de notas: Empieza por el principio.

- Esto - siguió el director, con un movimiento de la mano - son las incubadoras. - Y abriendo una puerta aislante les enseñó hileras y más hileras de tubos de ensayo numerados -. La provisión semanal de óvulos - explicó -. Conservados a la temperatura de la sangre; en tanto que los gametos masculinos - y al decir esto abrió otra puerta - deben ser conservados a treinta y cinco grados de temperatura en lugar de treinta y siete.

La temperatura de la sangre esteriliza.

Los moruecos envueltos en termógeno no engendran corderillos.

Sin dejar de apoyarse en las incubadoras, el director ofreció a los nuevos alumnos, mientras los lápices corrían ilegiblemente por las páginas, una breve descripción del moderno proceso de fecundación. Primero habló, naturalmente, de sus prolegómenos quirúrgicos, la operación voluntariamente sufrida para el bien de la Sociedad, aparte el hecho de que entraña una prima equivalente al salario de seis meses; prosiguió con unas notas sobre la técnica de conservación de los ovarios extirpados de forma que se conserven en vida y se desarrollen activamente; pasó a hacer algunas consideraciones sobre la temperatura, salinidad y viscosidad óptimas; prendidos y maduros; y, acompañando a sus alumnos a las mesas de trabajo, les enseñó en la práctica cómo se retiraba aquel licor de los tubos de ensayo; cómo se vertía, gota a gota, sobre placas de microscopio especialmente caldeadas; cómo los óvulos que contenía eran inspeccionados en busca de posibles anormalidades, contados y trasladados a un recipiente poroso; cómo (y para ello los llevó al sitio donde se realizaba la operación) este recipiente era sumergido en un caldo caliente que contenía espermatozoos en libertad, a una concentración mínima de cien mil por centímetro cúbico, como hizo constar con insistencia; y cómo, al cabo de diez minutos, el recipiente era extraído del caldo y su contenido volvía a ser examinado; cómo, si algunos de los óvulos seguían sin fertilizar, era sumergido de nuevo, y, en caso necesario, una tercera vez; cómo los óvulos fecundados volvían a las incubadoras, donde los Alfas y los Betas permanecían hasta que eran definitivamente embotellados, en tanto que los Gammas, Deltas y Epsilones eran retirados al cabo de sólo treinta y seis horas, para ser sometidos al método de Bokanovsky.

- El método de Bokanovsky - repitió el director.

Y los estudiantes subrayaron estas palabras.

Un óvulo, un embrión, un adulto: la normalidad. Pero un óvulo boklanovskificado prolifera, se subdivide. De ocho a noventa y seis brotes, y cada brote llegará a formar un embrión perfectamente constituido y cada embrión se convertirá en un adulto normal. Una producción de noventa y seis seres humanos donde antes sólo se conseguía uno. Progreso.

- En esencia - concluyó el D.I.C. -, la bokanovskiflcación consiste en una serie de paros del desarrollo. Controlamos el crecimiento normal, y paradójicamente, el óvulo reacciona echando brotes.

Reacciona echando brotes. Los lápices corrían.

El director señaló a un lado. En una ancha cinta que se movía con gran lentitud, un portatubos enteramente cargado se introducía en una vasta caja de metal, de cuyo extremo emergía otro portatubos igualmente repleto. El mecanismo producía un débil zumbido. El director explicó que los tubos de ensayo tardaban ocho minutos en atravesar aquella cámara metálica. Ocho minutos de rayos X era lo máximo que los óvulos podían soportar. Unos pocos morían; de los restantes, los menos aptos se dividían en dos; después a las incubadoras, donde los nuevos brotes empezaban a desarrollarse; luego, al cabo de dos días, se les sometía a un proceso de congelación y se detenía su crecimiento. Dos, cuatro, ocho, los brotes, a su vez, echaban nuevos brotes; después se les administraba una dosis casi letal de alcohol; como consecuencia de ello, volvían a subdividirse - brotes de brotes de brotes - y después se les dejaba desarrollar en paz, puesto que una nueva detención en su crecimiento solía resultar fatal. Pero, a aquellas alturas, el óvulo original se había convertido en un número de embriones que oscilaba entre ocho y noventa y seis, un prodigioso adelanto, hay que reconocerlo, con respecto a la Naturaleza. Mellizos idénticos, pero no en ridículas parejas, o de tres en tres, como en los viejos tiempos vivíparos, cuando un óvulo se escindía de vez en cuando, accidentalmente; mellizos por docenas, por veintenas a un tiempo.

- Veintenas - repitió el director; y abrió los brazos como distribuyendo generosas dádivas -. Veintenas.

Pero uno de los estudiantes fue lo bastante estúpido para preguntar en qué consistía la ventaja,

- ¡Pero, hijo mío! - exclamó el director, volviéndose bruscamente hacia él -. ¿De veras no lo comprende? ¿No puede comprenderlo? - Levantó una mano, con expresión solemne -. El Método Bokanovsky es uno de los mayores instrumentos de la estabilidad social.

Uno de los mayores instrumentos de la estabilidad social.

Hombres y mujeres estandardizados, en grupos uniformes. Todo el personal de una fábrica podía ser el producto de un solo óvulo bokanovskificado.

- ¡Noventa y seis mellizos trabajando en noventa y seis máquinas idénticas! - La voz del director casi temblaba de entusiasmo -. Sabemos muy bien adónde vamos. Por primera vez en la historia. - Citó la divisa planetaria -: Comunidad, Identidad, Estabilidad. - Grandes palabras -. Si pudiéramos bokanovskificar indefinidamente, el problema estaría resuelto.

Resuelto por Gammas en serie, Deltas invariables, Epsilones uniformes. Millones de mellizos idénticos. El principio de la producción en masa aplicado, por fin, a la biología.

- Pero, por desgracia - añadió el director -, no podemos bokanovskificar indefinidamente.

Al parecer, noventa y seis era el límite, y setenta y dos un buen promedio. Lo más que podían hacer, a falta de poder realizar aquel ideal, era manufacturar tantos grupos de mellizos idénticos como fuese posible a partir del mismo ovario y con gametos del mismo macho. Y aun esto era difícil.

- Porque, por vías naturales, se necesitan treinta años para que doscientos óvulos alcancen la madurez. Pero nuestra tarea consiste en establecer la población en este momento, aquí y ahora. ¿De qué nos serviría producir mellizos con cuentagotas a lo largo de un cuarto de siglo?

Evidentemente, de nada. Pero la técnica de Podsnap había acelerado inmensamente el proceso de la maduración. Ahora cabía tener la seguridad de conseguir como mínimo ciento cincuenta óvulos maduros en dos años. Fecundación y bokanovskiflcación - es decir, multiplicación por setenta y dos -, aseguraban una producción media de casi once mil hermanos y hermanas en ciento cincuenta grupos de mellizos idénticos; y todo ello en el plazo de dos años.

- Y, en casos excepcionales, podemos lograr que un solo ovario produzca más de quince mil individuos adultos.

Volviéndose hacia un joven rubio y coloradote que en aquel momento pasaba por allá, lo llamó:

- Mr. Foster. ¿Puede decimos cuál es la marca de un solo ovario, Mr. Foster?

- Dieciséis mil doce en este Centro - contestó Mr. Foster sin vacilar. Hablaba con gran rapidez, tenía unos ojos azules muy vivos, y era evidente que le producía un intenso placer citar cifras -. Dieciséis mil doce, en ciento ochenta y nueve grupos de mellizos idénticos. Pero, desde luego, se ha conseguido mucho más - prosiguió atropelladamente - en algunos centros tropicales. Singapur ha producido a menudo más de dieciséis mil quinientos; y Mombasa ha alcanzado la marca de los diecisiete mil. Claro que tienen muchas ventajas sobre nosotros. ¡Deberían ustedes ver cómo reacciona un ovario de negra a la pituitaria! Es algo asombroso, cuando uno está acostumbrado a trabajar con material europeo. Sin embargo - agregó, riendo (aunque en sus ojos brillaba el fulgor del combate y avanzaba la barbilla retadoramente) -, sin embargo, nos proponemos batirles, si podemos. Actualmente estoy trabajando en un maravilloso ovario Delta-Menos. Sólo cuenta dieciocho meses de antigüedad. Ya ha producido doce mil setecientos hijos, decantados o en embrión. Y sigue fuerte. Todavía les ganaremos.

- ¡Éste es el espíritu que me gusta! - exclamó el director; y dio unas palmadas en el hombro de Mr. Foster -. Venga con nosotros y permita a estos muchachos gozar de los beneficios de sus conocimientos de experto.

Mr. Foster sonrió modestamente.

- Con mucho gusto - dijo.

Y siguieron la visita. En la Sala de Envasado reinaba una animación armoniosa y una actividad ordenada. Trozos de peritoneo de cerda, cortados ya a la medida adecuada, subían disparados en pequeños ascensores, procedentes del Almacén de órganos de los sótanos. Un zumbido, después un chasquido, y las puertas del ascensor se abrían de golpe; el Forrador de Envases sólo tenía que alargar la mano, coger el trozo, introducirlo en el frasco, alisarlo, y antes de que el envase debidamente forrado por el interior se hallara fuera de su alcance, transportado por la cinta sin fin, un zumbido, un chasquido, y otro trozo de peritoneo era disparado desde las profundidades, a punto para ser deslizado en el interior de otro frasco, el siguiente de aquella lenta procesión que la cinta transportaba.

Después de los Forradores había los Matriculadores. La procesión avanzaba; uno a uno, los óvulos pasaban de sus tubos de ensayo a unos recipientes más grandes; diestramente, el forro de peritoneo era cortado, la morula situada en su lugar, vertida la solución salina... y ya el frasco había pasado y les llegaba la vez a los etiquetadores. Herencia, fecha de fertilización, grupo de Bokanovsky al que pertenecía, todos estos detalles pasaban del tubo de ensayo al frasco. Sin anonimato ya, con sus nombres a través de una abertura de la pared, hacia la Sala de Predestinación Social.

- Ochenta y ocho metros cúbicos de fichas - dijo Mr. Foster, satisfecho, al entrar.

- Que contienen toda la información de interés - agregó el director.

- Puestas al día todas las mañanas.

- Y coordinadas todas las tardes.

- En las cuales se basan los cálculos.

- Tantos individuos, de tal y tal calidad - dijo Mr. Foster.

- Distribuidos en tales y tales cantidades.

- El óptimo porcentaje de Decantación en cualquier momento dado.

- Permitiendo compensar rápidamente las pérdidas imprevistas.

- Rápidamente - repitió Mr. Foster -. ¡Si supieran ustedes la cantidad de horas extras que tuve que emplear después del último terremoto en el Japón!

Rió de buena gana y movió la cabeza.

- Los Predestinadores envían sus datos a los Fecundadores.

- Quienes les facilitan los embriones que solicitan.

- Y los frascos pasan aquí para ser predestinados concretamente.

- Después de lo cual vuelven a ser enviados al Almacén de Embriones.

- Adonde vamos a pasar ahora mismo.

Y, abriendo una puerta, Mr. Foster inició la marcha hacia una escalera que descendía al sótano.

La temperatura seguía siendo tropical. El grupo penetró en un ambiente iluminado con una luz crepuscular. Dos puertas y un pasadizo con un doble recodo aseguraban al sótano contra toda posible infiltración de la luz.

- Los embriones son como la película fotográfica - dijo Mr. Foster, jocosamente, al tiempo que empujaba la segunda puerta -. Sólo soportan la luz roja.

Y, en efecto, la bochornosa oscuridad en medio de la cual los estudiantes le seguían ahora era visible y escarlata como la oscuridad que se divisa con los ojos cerrados en plena tarde veraniega. Los voluminosos estantes laterales, con sus hileras interminables de botellas, brillaban como cuajados de rubíes, y entre los rubíes se movían los espectros rojos de mujeres y hombres con los ojos purpúreos y todos los síntomas del lupus. El zumbido de la maquinaria llenaba débilmente los aires.

- Déles unas cuantas cifras, Mr. Foster - dijo el director, que estaba cansado de hablar.
  1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   22

similar:

Título original: a brave new world iconA ser libre Título original en inglés: Your sacred self

Título original: a brave new world iconOsho el secreto de los secretos charlas sobre el Secreto de la Flor...

Título original: a brave new world iconBelle de Jour Título original: Belle de Jour Joseph Kessel, 1928...

Título original: a brave new world iconTítulo original: Doctor No (1958) Traducción: Pedro González del Campo
«calle próspera», como la llamaban los repartidores de Kingston, ahora sólo había la tensa espera de un escenario vacío y el intenso...

Título original: a brave new world iconTítulo E. G. B. (Educación General Básica). Título B. U. P. (Bachillerato Unificado Polivalente)

Título original: a brave new world iconTítulo E. G. B. (Educación General Básica). Título B. U. P. (Bachillerato Unificado Polivalente)

Título original: a brave new world iconThe world’s best Wiki platform To start select the type of wiki you will create

Título original: a brave new world iconThe world’s best Wiki platform To start select the type of wiki you will create

Título original: a brave new world iconThe world’s best Wiki platform To start select the type of wiki you will create

Título original: a brave new world iconThe world’s best Wiki platform To start select the type of wiki you will create






Todos los derechos reservados. Copyright © 2015
contactos
f.se-todo.com